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EL URUGUAY OCULTO IV
LOS INVENCIBLES DIAMANTES
Los
estudios geológicos en Uruguay se han caracterizado por un ritmo
de pasmosa lentitud. Su consecuencia ha resultado en la
desactivación de las investigaciones continuas. Y en el retraso
para configurar el gran mapa de lo que esconde la corteza, esto
es, la capa exterior que se pisa, con un espesor de hasta
aproximadamente 60 kmts.
Como suele
acontecer, núcleos de estudiosos se han formado a partir de la
Universidad de la República. Son quienes indagan y transmiten
conocimientos.
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Algunos
de estos técnicos forman parte de los equipos de empresas
extranjeras, que exploran y explotan recursos minerales del
país con buenas ganancias y mejores perspectivas.
Estos
inversores, apoyados en tecnologías tradicionales
desarrolladas y en equipos de novísima generación, rastrean
palmo a palmo zonas predeterminadas. |
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INDICARÍAN LA EXISTENCIA DE DIAMANTES, ORO Y OTROS MINERALES
METÁLICOS |
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Las
administraciones uruguayas parecen ubicarse de espalda a tan
importante suceso, acudiendo a la concepción ultraliberal del
“estado gendarme”. Por supuesto, conceden las autorizaciones
solicitadas como un mero trámite y dejan escapar un rubro de
señalada importancia estratégica.
En las
áreas circundantes al Arroyo Batoví, en los cerritos de este
nombre, a pocos kilómetros de la ciudad de Rivera, se presume la
existencia de diamantes. Pero no es todo. La superficie es mucho
más amplia y diversos sus contenidos.
Los
esquemas geológicos disponibles hasta fechas recientes no hacían
referencia al elemento diamante, aunque algunos geofísicos nunca
descartaron esta posibilidad.
Los
indicios llegaban por efecto de la presencia de granates, vale
decir, de piedras duras, de tonos variados (menos azul) y
brillantes, que se comercializan en el mercado de las gemas y los
abrasivos industriales. Estos minerales están asociados a los
terrenos en que hay diamantes.
Y, lo que
no es menos, por las compatibilidades geológicas con África del
Sur, país prolífico en oro, diamantes y otros metales.
El
triángulo Batoví-Vichadero-Cuñapirú sustentaría fabulosos
corredores a cuya existencia apuntan conclusiones de estudios
actuales.
El
diamante está constituido por carbón puro, comprimido en una
estructura que cristaliza en el sistema cúbico. Es la sustancia de
mayor dureza. Según la tabla de valores de Friedrich Mohs, que
puntúa desde el 1 al 10, recibe el guarismo máximo. El quilate
equivale a 200 miligramos.
Si bien
el mecanismo de formación de esta sustancia super solida aún se
discute, es bastante seguro que para obtener su punto de óptima
dureza se precisa que sobre el carbono actúen una presión
fortísima y un calor de alta intensidad.
Formado
en la roca o el magma fundido -que es donde se dan las condiciones
predescritas- el material con contenido de diamante subiría por
“chimeneas”, denominadas kimberlitas, dando lugar a yacimientos
próximos a la superficie terráquea.
Peridotita es la denominación de las rocas anunciadoras del
codiciado mineral. Puede aparecer, asimismo, en depósitos
aluviales muy lejanos. Otras veces aparece en rocas sedimentarias,
representativas de depósitos de gran antigüedad geológica.
La
palabra diamante deriva de un término griego equivalente a
invencible, con el que calificaban a una roca dura de sus
formaciones montañosas.
Que este
significado tenga hoy para los uruguayos el poder necesario para
que un bien del suelo profundo sirva al interés de todos. |