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EL
URUGUAY OCULTO
EL
PETRÓLEO Y LA INVESTIGACIÓN INDEPENDIENTE
El desarrollo de las geociencias es imprescindible a los fines
de no depender de laboratorios extranjeros para conocer sobre las
características y composición de las rocas extraídas del suelo y
de los fondos marinos.
El conocimiento, como en casi todos los ramos de la
investigación, precisa de inversiones importantes.
Disponer de información correcta es fundamental para obtener
resultados más o menos exactos, de los que dependerán otras
cuantiosas inversiones.
Si queremos saber si poseemos petróleo y es explotable, lo
conveniente es disponer de medios propios, los que resultarán más
confiables que los de empresas de Estados Unidos o Australia,
vendedoras de servicios especializados y ligadas a compañías del
petróleo.
Brasil, con las limitaciones que sus gobernantes reconocen, es
por lejos el país latinoamericano de mayor desarrollo y el que
viene encarando la cuestión con verdadera inteligencia.
Conocido es que la empresa mixta Petrobras ha cumplido, de modo
asociativo, importantes tareas con empresas de Argentina y
Uruguay, en las cuencas de Salado, Punta del Este y Pelotas.
De extraordinaria relevancia es un proyecto del Ministerio de
Minas y Energía ligado al relevamiento del universo de los
recursos subyacentes. Permitirá formalizar una red mayúscula de
prospecciones, apoyándose en tecnologías y equipos que funcionarán
en 4 universidades estaduales.
Para el Laboratorio de Geología de la Universidad del Estado de
Río Grande del Sur se ha adquirido un equipo alemán, por un costo
equivalente a 1 millón de dólares. Está destinado a analizar
líquidos y rocas extraídas a grandes profundidades. El estado de
las estratificaciones posibilitará conocer los cambios de la
tierra a través del tiempo y si las composiciones acreditan la
presencia de los elementos útiles buscados u otros de
significación.
Las Universidades Federales de San Pablo, Brasilia y Pará
trabajarán conjuntamente con la de Río Grande del Sur,
compartiendo las indagatorias y sus resultados.
El emprendimiento se considera estratégico para alcanzar un
vuelo propio, no supeditado a intereses foráneos. A la vez, no
excluye la captación de inversores extranjeros en contratos de
mutua conveniencia. Más todavía, es susceptible de vincular a
cualquiera de los 10 países limítrofes, casi todos sin despegue y
con escasa autonomía económica.
Uruguay apenas ha realizado unas 10 prospecciones en 70 años.
Argentina ronda casi las 50 anuales, recogiendo un producto que
cubre el 30% de sus requerimientos. Brasil lleva tres décadas de
desenvolvimiento gradual, realizando pozos, extrayendo y
refinando, preparando técnicos e invirtiendo.
Si se advierte que con Venezuela están promoviendo la creación
de un consorcio de perfil latinoamericano se advertirá que nuevos
vientos podrían entrar a revitalizar la economía latinoamericana.
Para ello se precisa cooperación, voluntad política, juego
limpio y reglas nítidas. Lo que pocas veces se ha hecho y podría
intentarse ya. |