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EL URUGUAY OCULTO
INDAGACIÓN DE LOS RECURSOS DE
PETRÓLEO Y GAS
La
dimensión del Uruguay Oculto va mucho más allá de lo que el
ciudadano común puede suponer. Comprende muchas materias. Todas
tratadas con gran sigilo. Por lo general, no son objeto de
análisis público. Su divulgación escrita y oral es restringida. No
están expuestas a la consideración política abierta. No forman
parte de las agendas de gobierno, ni se ventilan en los escenarios
parlamentarios. No son tratadas por los partidos políticos. Las
informaciones están guardadas con cuatro cerrojos, bajo estricta
tutela.
Ingresar
al terreno de los tabúes que interdictan la información fluida
sobre las riquezas que guarda nuestro suelo será nuestro desafío.
Digamos que apenas es uno de los capítulos complejos de una
vastísima maraña de asuntos poblados de silencios y vallas a la
investigación independiente.
Abordaremos el crucial tema del petróleo y continuaremos con
otros recursos, en sucesivas notas.
La
concepción de José Batlle y Ordóñez de crear un área económica
estatal desde la cual incentivar el desarrollo y retener los
frutos de la producción y el trabajo nacional, llevó a la creación
de ANCAP, años después del fallecimiento del estadista.
El ente
autónomo importaría el crudo, lo refinaría y distribuiría,
evitando el monopolio de las empresas extranjeras, asegurando
precios razonables y captando beneficios. Desde mucho antes se
sabía que nuestro subsuelo podía estar cruzado por napas de “oro
negro”. De ahí surgía la necesidad de las prospecciones, es decir,
de la exploración territorial en búsqueda de la codiciada fuente
energética. Las técnicas disponibles dependían de las petroleras
suministradoras o de sociedades a ellas vinculadas. Las
perforaciones siempre tuvieron altísimos costos. En más de 70 años
no hubo avances. Desde 1933 a 1950 la compañía pública definió su
estructura, alcanzando algunos de sus cometidos primarios en
relación al combustible, operando asimismo en los alcoholes y el
cemento Portland. La investigación sobre hidrocarburos fue débil.
La prospección y los estudios de terrenos se focalizan en la
Cuenca de Santa Lucía desde el 50, descubriéndose zonas
potencialmente útiles en Punta del Este. Hacia los 70 reaparece el
interés, surgen datos de importancia y, al promediar la década se
conciertan contratos con la Chevron, que luego se retira.
Recién
más adelante ANCAP suscribirá acuerdos con sus similares de Brasil
y Argentina (con la potente Petrobras e Repsol), para indagar
posibilidades en el mar territorial de los tres países. Los
resultados pudieron catalogarse de “muy interesantes”.
Hacia
1998 un nuevo emprendimiento es encarado entre ANCAP con Petrobras
y Repsol, definiendo un área que va desde Santa Catarina (Estado
al norte de Río Grande del Sur, Brasil) hasta Tierra del Fuego
(Argentina), pasando por la Cuenca de Punta del Este.
Los
geólogos, compilando antecedentes disponibles e interpretando
datos emergentes de la composición del suelo marino atlántico
sudamericano y cotejando algunos análisis de países africanos, de
latitudes similares, abrigan fundadas esperanzas en cuanto a que
sea factible encontrar petróleo en esta región.
Estudiosos de la Facultad de Ciencias (Universidad de la
República), aplicando procedimientos muy modernos, tienen la
certidumbre que las rocas extraídas de los pozos Lobo y Gaviotín,
en el mar de Punta del Este, son de la composición estratigráfica
que caracteriza la presencia de gas y petróleo.
Los
avances de esta época presentan dos ventajas. Se dispone de un
saber mucho más amplio que en el pasado, así como de instrumentos
y laboratorios más eficaces. También de la garantía que sean los
países interesados directamente en la prospección los que
conduzcan las acciones.
La
soberanía del conocimiento hace a la soberanía o independencia
económica, del mismo modo que ésta –cuando se puede desarrollar-
hace a aquella. Y este es el salto que nuestros países podrían
dar a propósito de los recursos gasíferos y de petróleo.
Proseguiremos. |