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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

EL PODER Y LOS CÍRCULOS INVISIBLES

   Las sociedades secretas y las llamadas logias masónicas son de vieja data. Pueden categorizarse según su objeto, lo que conduce a diferenciarlas por propósitos, como a determinar sus roles temporales. Unas adquieren mayor continuidad que otras. Algunas se extinguen. En oportunidades reagrupan voluntarios y resurgen. Lo común a estos círculos, casi invisibles, son los procedimientos de reserva y ocultación con que operan sus miembros, sin perjuicio del  carácter más o menos público que algunas ostenten, aun perteneciendo a estados democráticos.

   La Sociedad del Dragón Negro alentó el militarismo japonés y las “yakuzas” la criminalidad en el mismo territorio insular. La mafia siciliana se extendió al mundo. Los terroristas del Ku-flux-klan -nacidos del Ejército Confederado en EE.UU.- todavía retozan. La OAS francesa sembró de sangre Argelia. La triple “A” hizo lo propio en la Argentina y otras similares realizaron macabras cacerías humanas al sur del Río Bravo.

   Los centros económicos alientan, a menudo, estas formaciones. Hay que conocer lo que otros hacen en secreto y, en secreto, hay que hacer “inteligencia” y “producir” información. Las técnicas del espionaje y del contra-espionaje precisan pues, de estas “habilidades”…

   CIA y FBI (norteamericanos), Mossad (israelí), Securité (francesa), MI5 y MI6 (ingleses), son la cabeza de un gran iceberg con raíces en la tierra y operadores espaciales. Muy poco advertibles para el hombre común y, absolutamente invisibles quienes miran el cielo.

   La Gran Logia Masónica de Inglaterra se consolidó en 1725, siguiéndole las de Irlanda -en paralelo- y, en 1736, la de Escocia.

   Fuera de las obligaciones de ayuda intergrupal, el masón debía respetar la noción de dios, país y familia. La escuela inglesa sostenía que la religión era un asunto exclusivo del individuo. Como debía influenciar, se extendió hacia otros países. Era una religión que, además, transportaba las nuevas ideas del liberalismo y concordaba con los intereses de una sociedad mercantilizada que abría rutas.

   El Papa Clemente, con ojos de lince,  en 1738, condenó a la francmasonería y amenazó con la excomulgación, a través de la Bula “In Eminente”.

   Holbach, Paul Henri Thiry (1723-1789), filósofo racional-materialista francés, autor de 375 artículos de la Enciclopedia, acompañaba los designios masónicos pero difería en algo: no creía en dios, era ateo. Fue crítico del cristianismo y de las demás religiones. Recusó integrar el círculo masón.

   Participaron de la hermandad, en cambio, Benjamín Franklin (1706-1790) y Wolfang Amadeus Mozart (1756-1791). Uno redactor de la Constitución de Estados Unidos. El otro, genio musical y autor de La Flauta Mágica, en que incorpora elementos rituales del grupo.

  La logia entra por primera vez en los cuarteles de la mano del revolucionario español Rafael del Riego (1785-1823).

   Desde inicios del siglo XIX, en Italia y Europa, operó la sociedad secreta revolucionaria de los Carbonarios. Guiseppe Manzini, de este movimiento, desarrolló la Joven Italia, que desde 1831 abogó por la unidad italiana, con la contribución de un masón: Giuseppe Garibaldi.

   Correspondió al militar venezolano Francisco de Miranda (1750-1816) impulsar la fundación, en Buenos Aires, de la Logia Lautaro, en 1812. A ella perteneció el Gral. José de San Martín. Propugnaba por la independencia de España y un gobierno unipersonal, basado en  una constitución.

   Años después abortaría en Montevideo un esfuerzo independentista similar, coordinado por la Logia de los Caballeros Orientales, apuntalada desde Buenos Aires.

      Gabriel Terra, el 31 de marzo de 1933 (decena tercera, del mes tercero del año “33”), abatió las instituciones republicanas de Uruguay, con un núcleo de masones y no masones.

   El Generalísmo Franco, en 1940, promulgó una ley de represión de masones y comunistas.

   En Uruguay, algunos de los personeros y ejecutantes del golpe junio  de  1973,  fueron   sindicados   de    pertenecer   a   la   logia,  en    tanto    otros -contrarios al círculo-, de cultivar ideas nazis. Ninguna barrera les impidió obrar juntos.

   En fin, los masones creen en la omnipotencia de un dios, arquitecto universal; cultivan ritualidades; constituyen un círculo social para recíprocos apoyos. Manejan reservas bastante estrictas. La logia no admite mujeres y está ordenada por grados, respondiendo a una noción de jerarquía y honores. La entidad no interfiere en actos políticos de gravedad  -como golpes de estado- en que estén involucrados como partícipes sus socios. Se mueve en torno al poder.

   Si se dijera que es anticuada o que perdió bastante de sus esencias, tal vez, despertaríamos la polémica. ¿Cómo arreglar lo del secreto para identificarse y dialogar como los ciudadanos corrientes?

   Por cierto, sería un problema.

Walter Celina - Enero de 2005  waltercelina@hotmail.com


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