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SOCIEDADES SECRETAS ¿DE
QUÉ SE TRATA?
El tema
ha sido puesto sobre la mesa, con la fugacidad que caracteriza a
todo aquello de lo que no se desea hablar. No porque esté
prohibido, ni porque alguien pudiera hacerlo. La razón, sin
embargo, es porque -muchas veces- se levantan muros que no serían
necesarios.
Apuntes
biográficos de campaña electoral, libros de entrevistas o de
relatos personales y preguntas periodísticas oficiaron como un
verdadero disparador para el punto de las sociedades secretas, al
conocerse que el presidente electo es miembro de la logia masónica
uruguaya.
Nada de
especial tiene que pertenezca a una organización de vieja data en
el país, muchos de cuyos miembros han ejercido posiciones
prominentes en distintos gobiernos y administraciones. Unos,
inclinándose en defensa de las libertades y honrando a la
república. Otros, acumulando fuerzas para vulnerar regímenes
constitucionales y derechos fundamentales de los ciudadanos.
Ergo, no
todos los masones operan en la vida social y política de la misma
manera.
¿Qué
clase de sociedad secreta es la masonería? ¿Cuáles son sus
antecedentes históricos? ¿A qué lineamientos responde? ¿Tiene los
atributos de una religión, ritos y símbolos específicos? ¿Es
agnóstica, atea o deísta? ¿Posee una estructura jerarquizada?
¿Cuál es su composición social? ¿Cómo logra consenso en su
membresía? ¿Cuál es su conexión con las logias de los países
centrales? ¿Está abierta o cerrada a las mujeres? ¿Es funcional a
los intereses populares o a los de un grupo exclusivo?
Muchas
preguntas de este tenor son las que formulan quienes, a veces
luego de sorprenderse, quieren entrar a conocer en la materia.
Es
razonable que así sea. Parecería que la fortaleza de un Estado de
Derecho está en la en la exposición y debate abierto de las ideas,
de las creencias y sus cultos, de las filosofías; en los aportes
de los partidos políticos y en toda la variada gama de objetivos
formulados a la luz pública por las organizaciones sociales,
deportivas, culturales, empresariales, sindicales, etc. y no en la
existencia de entidades secretas o semisecretas, masónicas o de
otro tipo.
Es
consustancial, a las formaciones centradas en el sigilo y en las
cuasi-secretas, el voto de silencio riguroso y una discreción
máxima, notas estas que imperan en la masonería.
En las
entidades referidas son característicos, asimismo, los rituales de
iniciación y otros, el uso de símbolos, contraseñas y gestos, todo
lo que hace a la acabada identificación de los cofrades.
Tradicionalmente los masones -o francmasones- en sus asociaciones
declaran adoptar la norma de la fraternidad y la asistencia mutua
grupal, tanto como la adhesión genérica a la justicia, la paz y la
caridad.
Abordar
las particularidades de las sociedades secretas y, de la
masonería, en particular, implica entrar en áreas muy vastas
(historia, sociología, filosofía, religión, política), por lo que
abordaremos tan rico asunto dentro de las dimensiones que caben
esta columna periodístico-informativa. Con absoluto respeto y, en
el ejercicio pleno de nuestra incoercible libertad y derecho
profesional. |