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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

EL RUIDO Y LAS NUECES

UNA HISTORIA PREVIA

En el 2004, con las encuestas corriendo con un amplio margen a favor, el Dr. Tabaré Vázquez y dirigentes del Frente Amplio visitaron algunos países europeos y los Estados Unidos.

En el recorrido recibieron apoyos socialdemócratas y hubo dos episodios singulares.

En España los visitantes pusieron paños fríos ante los reclamos hispanos que entendían que las concesiones de servicios de agua potable que los beneficiaban caerían, ante la inminente sanción de una enmienda constitucional apoyada por el conglomerado de izquierda.

En una interpretación tan complaciente como inconsulta, el grupo viajero sentenció que los cuestionados contratos subsistirían.

Los frenteamplistas y otros, que no lo eran, quedaron en Uruguay sorprendidos y contrariados.

El balde de agua helada sobrevendría cuando en el periplo por los escenarios del gobierno estadounidense y organismos financieros mundiales se proclamó que el Cr. Danilo Astori -que componía el grupo itinerante- sería el ministro del área económica, de ganar el Sr. Vázquez.

No mucho se ha dicho de este acto -reverencioso e impropio- de enterar fuera de casa a extraños, dejando a los connacionales que supieran la noticia de segunda mano. En diplomacia alguien podría calificar tal conducta como versátil. En política, sin embargo, esto sonó como una contradicción flagrante. ¿Históricamente no se había acusado a los  Departamentos de Estado y del Tesoro y a las entidades prestamistas de coaccionar la voluntad soberana con  imposiciones, tales como las de colocar a determinados ejecutores en cargos clave?

No hubo explicaciones de porqué se obró de tal forma, quebrando normas a guardar por simple decoro.

EL RESULTADO ELECTORAL

Los comicios confirmaron la victoria del Sr. Vázquez por amplio margen. Por lejos, batió al candidato “colorado” (Sr. Stirling) y por diferencia significativa al “blanco” (Sr. Larrañaga), alzándose con la mayoría absoluta de las butacas del Poder Legislativo.

De este modo, el Sr. Vázquez vino a quedar con las manos libres (una excepción en décadas) para aplicar sus criterios políticos y/o los del partido-coalición F.A.

Es de recordar que el ungido por la soberanía se había mostrado como un dirigente carismático. Llegó a todos los puntos del país. Trabó contacto con la gente de las ciudades en sus barrios, así como en las localidades de menor peso y, simultáneamente, con los sectores productivos, núcleos profesionales del trabajo y capas intelectualizadas.

Este candidato quebró la costumbre de asistir a debates con sus oponentes, limitándose a enunciados regularmente genéricos, apoyado en diagnósticos conocidos. No manejó proyectos definidos, desmereciendo abundantes conclusiones programáticas de especialistas y entendidos de su fuerza. No hizo abordajes específicos ni en terrenos de su especialidad.

El tema militar fue soslayado. Hizo pie en un plan de emergencia para sectores carenciados y se alineó en la asignatura de los derechos humanos, sin revelar eventuales acciones.

La ausencia de compromisos claros signó una campaña conceptualmente pobre, sostenida con muchas lecturas confeccionadas por asesores.

¿Cuánto de novedad ha exhibido el Sr. Vázquez, quien se mostraba como adalid de un “cambio”?  Creo que poco.

Su política es la del zigzagueo permanente, dentro y fuera del partido-coalición. Vale no olvidar algunos antecedentes no muy remotos.

Así resultó en oportunidad de su entrada (y salida) al Frente Amplio, tras la renuncia del Gral. Líber Seregni. Marchas y contramarchas pautaron su andar, hasta consolidar un posicionamiento dentro de la estructura interpartidaria de las izquierdas.

Su recordado saludo -desde el diario “El País”- al asumir el Gral. Gregorio Álvarez, en el período de facto y la catalogación con la letra “A”  -durante ese dramático tiempo de la historia nacional-, le permitió acceder a cargos públicos en servicios militares y policiales, avanzar con su empresa y viajar al exterior. En tanto, la suerte de colegas y compatriotas era tan distinta como opuesta.

Pese a su pasividad manifiesta en el período dictatorial, nada le impidió ingresar al Partido Socialista -que lo catapultó como presidenciable-, ni de participar de la campaña del “voto verde” (para evitar la amnistía a los militares incursos en hechos de tortura y desapariciones).

Este pasaje puede haberle traído consuelo a su hermano -ex miembro de un grupo insurgente-, quien ahora detenta el cargo de prosecretario presidencial.

La historia de fondo, negada hasta hoy a la ciudadanía, está ahí. No hace otra cosa que ubicar en una zona de penumbra su perfil de líder electoral, transmutado en mandatario.

MÁS SERPENTEOS. MENOS AJUSTE A LA DOCTRINA.

Desde el viaje fuera de fronteras a la elección y el inicio del 2006, ha transcurrido algún tiempo, no demasiado.

Fiel a su personalidad, el Sr. Vázquez es socialista y masón. Hoy ya no cita a Tony Blair como antes solía hacerlo. Su socialismo ignora a Carlos Marx, por lo que también no le incumbe la definición de “marxista y leninista”, con predicamento en tiempos en que la proclamaran los Sres. Gargano y Díaz, componentes de su gabinete ministerial. Llevado del deísmo de la logia, le ha conferido representación a su esposa ante el Vaticano y, por la acción de esta, dispone favores a la Iglesia Católica, avanzando con sus símbolos en lugares públicos compartidos por otras iglesias… Su postura gusta al Jefe Episcopal e interesa a la Conferencia de Obispos. No a las corrientes laicistas, con raigambre en J. P. Varela, J. Batlle y Ordóñez y en los sectores democráticos, liberales o de izquierda.

Vázquez se desplaza despaciosamente, serpenteando. Abre las puertas a los sectores ruralistas y empresariales pero las cierra a los ambientalistas. Confirma las políticas forestales de gobiernos anteriores y desoye las observaciones de sus correligionarios, especialmente del litoral.

 Proclama que el  tratado comercial con EE.UU. quedará a cargo del Parlamento y lo negocia por afuera de éste. Lo acuerda y firma con Bush en Mar del Plata, compeliendo después a sus legisladores para que lo ratifiquen.

Hace que el Frente Amplio renuncie a su clásica postura contra la Operación Unitas e impulsa la participación militar uruguaya en Haití, como fuerza activa en el teatro de operaciones. Desconoce lo que otros países reconocen: El presidente Aristide fue depuesto por una fuerza de intervención de la US Navy (los marines). El Consejo de Seguridad de la ONU después cohonestó y bendijo el acto de fuerza, jugando a determinar “un nuevo orden” en el pequeño país…

Los principios políticos del Sr. Vázquez  son flexibles como el mimbre, al punto de que lo que antes era malo ahora puede ser bueno y, lo que antes era bueno, perverso. Algunos le denominan a estas inconsecuencias “pragmatismo”.

Hay más para una contabilización que no pretende ser exacta, ni mucho menos.

La asistencia de emergencia, para la población sin ingresos o con ingresos esmirriados, ha sido despaciosa y casi cruel.

En el área de la salud los anuncios son de futuro. Los directores de hospitales se designaron como antes: no por méritos, ni por pruebas de competencia, sino en función de un reparto. Las contribuciones para sostener un sistema reformado de salud no guardan coherencia con las pautas difundidas para el cálculo del impuesto a la renta. ¿Cómo atará estos rabos la señora ministra de zapatitos rojos y perfume francés? No lo aclara ni el color rutilante, ni el aroma refinado.

La misma dama anunció servicios de gracia para determinadas situaciones, en un régimen que levantó protestas de desconocimiento de las mutualistas, llamadas a prestar asistencia. Como quien desviste a un santo para vestir a otro, previó nuevos incrementos generales de las tarifas en instituciones de asistencia médica colectivizada.

El Sr. Vázquez tiene tiempo para atender a sus pacientes y reunirse con sus equipos. De su clínica traspasó las acciones societarias, las que habrían quedado en la familia. A través de designados de su confianza, en el Ministerio de Salud, consintió la sanción al colega y competidor Dr. José Honorio Leborgne. Asimismo, premió a su jefe de la Asociación Española, ubicándolo como presidente de la Comisión Honoraria de la Lucha Contra el Cáncer, lo que motivó pedidos de explicaciones desde el mundo de los profesionales médicos.

¿Qué otros hechos matizaron su gestión? Como presidente “pro témpore” del MERCOSUR no alcanzó logros ni con Brasil ni Argentina. Las afinidades ideológicas se marchitaron, durando lo que un lirio. No hubo resultados a la vista.

Más. El estado de las relaciones con la Argentina registra los peores momentos de tensión, navegándose en un desencuentro no sólo penoso, sino absoluto.

Ya antes, con España habían estallado los fusibles del canciller. Y, respecto del tratado de inversiones con EE.UU., el Sr. Vázquez y su ministro correligionario sólo atinaron a hacer lo que Poncio Pilatos aconsejara: lavarse las manos, firmando y apurando su sanción.

Ha querido Venezuela incorporarse al MERCOSUR, propugnando por un posicionamiento armónico de la América del Sur ante los fuertes intereses de Europa, Canadá, USA, etc. De este vínculo surgen acuerdos  a poner en funcionamiento en cuestiones petroleras, formación universitaria e intercambios de productos. Concretar las metas trazadas será de beneficios recíprocos y, quizás, sirva para mostrar una nueva senda de cooperación entre hermanos, “sin que nos devoren los de afuera”.

Los sindicalistas, en base a una brega de décadas, reflotaron los sistemas de negociación salarial y alcanzaron el fuero sindical, apéndice obligado del derecho de agremiación. Una mejora especial fue concedida para los jubilados de más bajos ingresos. En tanto,  las recaudadoras privadas que recogen las aportaciones laborales deberán pagar al BPS por servicios que se daban sin costo.

UN BRINDIS PARA LA ESPERA DE LOS MÁS

El Presupuesto Quinquenal dejó insatisfecho al funcionariado en sus aspiraciones retributivas. Los recortes en las dependencias públicas son condición de la reducción de los gastos para obtener cuentas fiscales que garanticen los pagos, en tiempo y forma, a los acreedores externos. Los representantes del FMI, por primera vez, visitaron al Poder Legislativo y, por primera vez, se vio en pantallas de televisión a un ministro de economía levantando su copa de champagne con los delegados del Banco Mundial en Uruguay.

Para el Sr. Astori los acuerdos con el FMI y otros son “para hacer algo en serio por los uruguayos que viven en la indigencia”. Que así sea.

DERECHOS HUMANOS CON TUTELA MILITAR

El asunto de los derechos humanos tuvo declaraciones y promesas que concitaron expectativas. Hubo negociaciones reservadas, presentaciones con apuestas públicas a la posibilidad de esclarecer las desapariciones. Se procedió a excavar en unidades militares y chacras donde ocurrieron operaciones clandestinas y enterramientos.

En la primera quincena del mes de agosto de 2005 fueron conocidos informes de cada uno de los tres sectores de las Fuerzas Armadas, un hecho de naturaleza muy singular en el camino del “sinceramiento” de entidades que ejercieron la represión contra ciudadanos comunes y armados.

Ante los magros resultados, sectores del gobierno del Sr. Vázquez pusieron en movimiento un anteproyecto legislativo que interpreta la ley que derogó en beneficio de los militares la denominada “pretensión punitiva del Estado”.

Sin embargo, existe una resistencia ostensible de jefes castrenses a profundizar en los actos de lesa humanidad en que estuvieron incursos elementos de la clase armada.

Así, a pocos días de su retiro, el Comandante en Jefe del Ejército, Tte. Gral. Ángel Bertolotti, ha demostrado cuán poco han evolucionado las ideas en el Ejército desde la época de la “seguridad nacional” a nuestros días.

Como tantas veces en la historia más reciente, brota del léxico de comandante un anacrónico mesianismo. Ante la pregunta periodística de si su fuerza podría reprobar, en forma explícita prácticas aplicadas como para decir “esto estuvo mal y no puede volver a pasar”, ha dicho el militar en quien el Sr. Vázquez ha confiado: “Esas cosas no deberían volver a pasar, pero el “nunca más” es hasta que se produzca un nuevo conflicto, por que la historia lo demuestra y lo vemos en el mundo actual”.  

En cuanto a la pérdida de los “puntos de referencia”, “lo vemos en todo el mundo”, “aunque no sea éticamente justificable”.

Hay más y muy grave: “De producirse una situación en que el gobierno entienda, en que los poderes legalmente constituidos entiendan que… Puede suceder otra vez.

Las oraciones entrecortadas buscan evitar lo que la inteligencia de un periodista insiste en conocer a cabalidad. El militar dejó de ser el comprensivo abuelo que “a pedido de alguien” se ha exhibido con una desgarrada víctima de los años de secuestro y plomo, para aparecer con la ideología de la seguridad nacional, para la que la Constitución es apenas un papel con letras.

Es conveniente recordar lo que prescribe la Constitución para vivir en democracia, respetando la soberanía nacional: “Artículo 330. El que atentare o prestare medios para atentar contra la presente Constitución después de sancionada y publicada, será reputado, juzgado y castigado como reo de lesa Nación.”

¿Cómo aprecia el Sr. Vázquez, Presidente de la República, las manifestaciones de su subordinado?  ¿Se llamará a silencio?

METER LAS BARBAS EN REMOJO

La Encuesta “Factum”, conocida a fines de diciembre, ubica  al Sr. Vázquez con una aprobación especial del setenta y tres por ciento, aunque bajando en relación a junio de 2005, en que había sido del setenta y siete.

Hay variantes cuando a los ciudadanos se les pregunta cómo aprecian “la gestión del gobierno”. Aquí, para dos tercios “va bien”; es “más o menos” para un veintidós por ciento; “va mal” para un once por ciento y “no opina” un seis por ciento.

Un ajuste más fino permite ver mejor cómo es la adhesión. Y no es para que el gobierno se ilusione.

La pregunta clave es “cómo se ve al gobierno en relación a sus expectativas”. Aquí los compatriotas dividen opiniones en tres tercios desiguales. En el mayor, están los complacidos. En los dos restantes, quienes responden “más o menos” y “mal”. La duda y el desencanto pueden percibirse con nitidez. Un núcleo importante de respondentes está aprisionado entre la fidelidad política y la esperanza de un anhelado cambio.

El Sr. Vázquez  tendrá que manejar con su equipo estas incertidumbres, alumbrando lo que prometió y retomando más de una bandera dejada por el camino. O se expondrá a la implacable crítica de sus opositores, como a quienes desde filas manifiestan inconformismo, admiten estar perplejos o lo condenan de modo ácido.

¡A poner las barbas en remojo Sr. Presidente, Sres. Ministros y Legisladores, que en política no hay pecado que no se pague!

Walter Celina - Enero de 2006  waltercelina@hotmail.com


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