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RUBEN VAL,
UN
CANTOR CON ESTRELLA
(SEGUNDA NOTA)
El inicio de la carrera artística de Ruben José Revello
Coutinho -Ruben Val- tiene lugar de modo muy auspicioso en
Montevideo, al lado de buenos músicos. Su perfil de hombre culto y
de estimables cualidades, su bien timbrada voz y su señorío sobre
las tablas, le permitieron conquistar adeptos y ganar amigos en el
medio artístico.
Sus cruces a Buenos Aires le depararon relaciones
significativas como las de Don Alberto Podestá -a quien admiraba-,
Julio Sosa, Floreal Ruiz, Roberto Goyeneche, Miguel Caló, Aníbal
Troilo, Franccini & Portier, Juan D’Arienzo, Osvaldo Pugliese, en
una lista de famosos mucho más amplia, que manejaba sin
jactancia.
Buenos Aires, madre y señora entre las grandes ciudades del
mundo, es la que siempre abre sus brazos a los talentos uruguayos.
Ruben Val tuvo oportunidades múltiples para llegar a su público
pero, en un giro del destino, quiso el amor -que acompaña a cada
hombre como su sombra- que se afincara en Porto Alegre. En estas
circunstancias es que, junto al Guaiba, lanza las simientes de sus
tangos.
Fue embajador privilegiado de la uruguayidad y del encanto de
la música rioplatense en la tierra brasileña, en la que el tango
vive y despierta sentimientos dulces y nostalgiosos.
Sus antecedentes en tierra oriental lo muestran con las
Orquestas de Juan Cao, Juan Esteban Martínez (Pirincho),
Ruben Chillindron, César Zagnoli (El potrillo). Recoge
aplausos en bailes municipales, Palacio Sud América, Palacio
Peñarol, teatros y boites.
Participará de giras por Chile y Argentina con César Zagnoli y
hará registros en LPs.
Como solista vuelve a medios radiales y televisivos, grabando
para el sello Sondor, con la Orquesta Gugliota-Galain.
Con Zagnoli ganará el primer lugar en el Festival de Tangos del
Palacio Peñarol. Juan D’Arienzo, presidente del jurado, lo
invitará a integrarse a su afamada agrupación. Obtiene, asimismo
el primer puesto, en el Festival de la Canción, desarrollado en el
Stadium Centenarium, con los auspicios de la Intendencia
Municipal de Montevideo. Corre el año 72. Similar logro obtiene,
como segundo premio, en el Festival Municipal de Mercedes de 1973.
Ruben Val recordaría con deslumbramiento su inicio como
cantante profesional:
-En un viaje a Atlántida conocí al Maestro Juan Esteban Martínez,
“Pirincho”, quien me escuchó tararear un tango, informalmente,
acompañado por la radio del auto. Al día siguiente -17 de octubre
de 1966- debutaba con su orquesta en el Parque Hotel-Casino, luego
de haber ensayado dos o tres temas, un ratito antes de mi
actuación.
El cantante solista, brilla con luz propia en Brasil. En
el verano de 1974 es aplaudido en Tramandaí (RS. Restaurante
Panorama). Conquistará São Paulo, revalidando contratos por
años sucesivos en boites y casas nocturnas (La Sicorne,
Versailles, Terraço Itália). A la par, será acogido por la
televisión paulista. Canal 4 lo presenta en los programas
Clube dos Artistas y Almoço com as Estrelas, con los famosos
Aírton y Lolita Rodríguez.
En Porto Alegre fundará en 1975 el prestigioso establecimiento
“Mano a Mano – Casa de Tangos” que dirigía y, donde actuara
durante 9 años. Su espectro de gran difusor del tango lo llevó a
suscribir contratos exclusivos con “Caburé Seguros”, “Mercado
del Puerto” y “Restaurante Pancho”, en Porto
Alegre; a retornar en gira por Uruguay y a cantar en “Casa
de Tangos”, su antiguo negocio.
Sus últimos CDs fueron para su sello, la grabadora “RV –
Eventos y Produções Artísticas”, que creara en 1990.
El LP “Gracias, hermano Brasil” está en el sello
paulistano “Phonodisc” y cuenta con el acompañamiento de la
Orquesta de Néstor Marconi & Antonio Agri, dos valiosos maestros
argentinos. Es de 1977. Otro LP, “De Gardel a Piazzolla”,
de 1989, fue realizado en Río de Janeiro para la grabadora “CID”,
con los maestros uruguayos Puglia & Pedroza.
Cabe señalar que últimamente los acompañamientos que daban el
fondo a sus interpretaciones eran pistas obtenidas de altos
exponentes de la música argentina, sobre las cuales muchas de las
memorables voces -indicadas al principio de esta nota- estamparon
sus registros.
La ductilidad y personalidad de Ruben Val operaban de manera
magistral sobre aquellos surcos, preparados para otras
circunstancias y personas. Él no tenía necesidad de repetir los
acentos de otros talentosos. Colocaba su voz como el actor que da
expresividad a un texto literario. Y resultaba de un gran goce
oirlo y reconocer los fraseos instrumentales en aquellas pistas
antológicas. La razón no era otra que la imposibilidad de poder
organizar y financiar elencos estables con músicos de carrera con
“toque” de tango, un mal que lo hería para el cultivo de su
trabajo. Sólo por amor al canto pudo aplicarse a esta solución, de
resultados sorprendentes.
El 24 de octubre de 2003 nos sorprendió con su adiós. A la
distancia, con su esposa, la Dra. Helene Dornelles Paniagua, hemos
bebido gotas de la misma ausencia con todos quienes valoraron el
talento y la amistad de quien, como nadie, difundió y jerarquizó
al tango en el hermano Brasil.
Su estrella resplandece con los destellos que al tango le
dieron los Arolas, los Bardi, los Troilo, los Piazzolla, y en
unión a las voces que con Gardel seguirán recorriendo los tiempos.
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