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POR LOS SENDEROS DEL DEPORTE
LEONEL ROCCA ANTICIPÁNDOSE A
LANCE AMSTRONG
Hace unos
meses, encontrándome en la ciudad de Mercedes desarrollé una
investigación sobre la temprana y brillante aparición de este
deporte en la ciudad litoraleña uruguaya.
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Como
consecuencia de dicho trabajo, dediqué dos notas a la
excepcional figura del Campeón Sudamericano de Ciclismo,
Leonel Rocca.
Su
prestancia deportiva e inteligencia contribuyeron a enaltecer
el prestigio oriental de los años 30 y 40 del pasado siglo. |
Lo había
conocido de la mano de mi padre. Ahora, en la Ciudad del Hum,
quien me lo traía al recuerdo era un experimentado ciclista y
amigo suyo: Don Hugo Suárez.
Durante
varios días me reuní con él para recoger vivencias, anécdotas y
examinar páginas de época.
Hablamos,
también, de aspectos mencionados con menos frecuencia de la vida
del campeón sudamericano. La extraordinaria relevancia de los
mismos es expuesta en medios científicos extranjeros, con detalles
que asombran.
Con
prístina claridad Don Hugo Suárez recordó las técnicas utilizadas
por el crack para las distintas pruebas, la privilegiada
estructura físico-atlética que poseía, su incorruptible
metodología de trabajo, las ejercitaciones que practicaba, los
hábitos alimentarios que observaba y, como parte inherente a un
concepto de hombre integral, los principios éticos que sustentaba.
Al paso
de los años, puede verificarse la exactitud con que Leonel Rocca
medía sus posibilidades, analizaba sus rendimientos y
perfeccionaba sus cualidades musculares y técnicas,
particularmente como corresponde a un velocista de alta
competición.
Sería un
absurdo compararlo con Lance Amstrong, por pertenecer a épocas y
modalidades distintas, pero la referencia se hace necesaria para
valorar su certera visión.
Una nota
para la Revista “Science” (Ciencia), tomada por “The New York
Times”, indica que “a veces es difícil acreditar en la fuerza y
resistencia física de Lance Amstrong”, en 6 oportunidades campeón
de la Vuelta de Francia, quien se empeña en alcanzar la 7ª corona
en el mayor evento universal de las dos ruedas.
Los
tiempos cambian. Rocca falleció de cáncer en una época en que la
medicina carecía de las respuestas y recursos que hoy dispone. El
campeonísimo norteamericano logró vencer la enfermedad y volvió a
las pistas como un huracán.
Sorpréndanse los lectores con estos datos inusitados. Tiene 33
años. Cubre 53 kms. en una hora de pedaleo. Un ciclista común no
hace más de 25 kms. Un maratonista de primer nivel, usando una
bicicleta, llega apenas a 33 kms.
Escalando
las montañas de Francia, en que toma ventajas temibles sobre sus
oponentes, Amstrong genera 500 watts de energía en 20 minutos. Un
individuo común, de 25 años, no logra sustentar tal producción por
más de 30 segundos.
Los
prodigios del norteamericano han sido evaluados por el
Laboratorio de Desempeño Humano de la Universidad de Texas (USA).
Refieren a cambios alcanzados en su fisiología, los que se habrían
procesado en un período de 7 años, como mínimo.
Tras
evaluar por 25 años a grupos de ciclistas, la pesquisa concluyó
que estos atletas sustentan sus rendimientos en corazones grandes
y en músculos con reducido nivel de ácido láctico, sustancia
causante de la fatiga muscular.
En los
dos años siguientes a su enfermedad, el corazón de Lance Amstrong
se hizo más eficiente y la proporción de ácido láctico bajó. Su
vigor muscular acreció un 23%. Disminuyó de peso y en la
actualidad transmite a sus músculos un 18% más de energía que al
principio de su carrera.
De modo
específico, para las competencias ciclísticas, las fibras de lenta
contracción son dos veces más productivas que las de contracción
rápida.
De hecho,
el líder del ciclismo mundial, elevó sus fibras de contracción
pausada del 60% al 80%.
Una de
las razones de su invencibilidad parece estar a la vista. Lo demás
tiene que ver con la pulcritud con que un atleta responsable debe
conducir su vida. Como lo profesara Leonel Rocca. Como lo hacen
los grandes campeones.
Si entre
lectores y deportistas fuera posible cruzar algunos intercambios
sobre los elementos antedichos, habríamos dado el mejor punto
final a esta nota. |