|
LEJOS DE CASA
 |
|
La vieja fórmula intervencionista de crear “gobiernos a la
medida” viene fracasando en Irak. Las fuerzas de ocupación
alcanzan a los 140.000 hombres.
Donald Rumsfeld, jefe del Pentágono y personero de los
consorcios que alimentaron la invasión del presidente Bush,
viajó hace escasos días al país del suroeste del Asia, con el
fin de ajustar los problemas de la administración delegada y
ofrecer la apariencia de haber creado un modelo no apuntalado
por bayonetas, con alguna operatividad que permita decir -al
menos- lo que no podrá ser. |
Desde marzo de 2003, en que la coalición militar entró a operar
en la antiquísima nación, las pérdidas civiles habrían sido de
unas 24.860 personas, según versión de fuente norteamericana. No
se cuentan heridos comunes, graves ni inválidos. Bagdad, la
capital, viene llevando la mayor parte de los muertos: 11.264,
seguida por Falluya con cerca de 2.000. Las ciudades del valle
fértil -no menos de 10- promedian entre los 900 y 1.000
fallecidos, cada una.
La promesa de una reducción de los destacamentos tiene que ver
con el rechazo popular a los intrusos. Fuerzas irregulares causan
bajas militares, por el método clásico de guerrilla y el sabotaje.
Y formalizan réplicas con la modalidad, más cruel y desesperada,
de los coches y hombres bomba. Las fuerzas más profesionales de la
coalición, con armamentos y recursos sofisticados, sufren
hostilidades diarias y bajas. Bush endurece su propuesta de
guerra, como anverso de la versión de “pacificación” de Donald
Ramsfeld.
Estamos asomados a un paisaje lejano y terrible. Que nos hiere
profundamente.
La ciudadanía norteamericana, en alguna proporción mediatizada,
extraña a los padecimientos de tantos pueblos sojuzgados, levantó
sus voces cuando Vietnam. Y vuelve a sentir aprehensión, también
ahora. Sus hijos retornan en sacas de nylon negro.
Un 53% duda que su país pueda salir victorioso de Iraq. Un 51%
siente que George W. Bush disfrazó la entrada a esta guerra. El
32% piensa que no consiguió la promesa de vencer, en tanto un 21%
cree que, si bien podría vencer, no es seguro tal resultado. El
58% duda que se consiga crear una democracia. Tales, los datos de
USA To Day-CNN-Gallup.
La democracia nunca se creó por la intervención militar y por
lo que ella supone.
Nada de lo que quiera ser arrancado a los hombres por la
violencia tendrá base sólida. Tampoco lo que quiera imponérseles
contra su libérrima convención. |