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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

 

LA BATALLA DE LAS MUJERES

Se estima que el dominio del hombre en la sociedad humana se remonta al período paleolítico. Quizás haya sido su aptitud para la caza uno de los factores para afirmar esta prevalencia. Lo cierto es que, mucho más acá, el hinduismo (1.300-1.000 años antes  del inicio de la era actual), estableciendo el orden estamentario de la sociedad en la India, relegaba a la mujer. La mujer virtuosa debía adorar a su marido. Se le trataba como un objeto de servicio. La civilización greco-romana arrastró elementos de esta segregación. Según la Biblia, Eva quedó situada bajo la autoridad de Adán. El apóstol San Pablo pedía a las cristianas que mantuvieran obediencia a sus maridos. Luego, la línea hereditaria privilegiaba al hijo varón.

 No obstante, la cultura babilónica y la egipcia otorgaron algún tipo de autoridad a las mujeres.

 Sobre fines del siglo XVIII y principios del XIX, bajo la influencia del Iluminismo y la Revolución Industrial, al compás de la tríada de “libertad, igualdad y fraternidad” entre los miembros del género humano, aparece la reivindicación femenina. La gran valla fue puesta por el Código de Napoleón que, como es sabido, influenció de modo vasto la legislación civil occidental.

 En 1792, una mujer extraordinaria, la inglesa Mary Wollstonecraft, publicó la obra “Reivindicación de los Derechos de la Mujer”.

 El industrialismo incorpora a la mujer a fábricas y talleres, en condiciones de opresión. En 1848, en Séneca Falls, Nueva York, un centenar de mujeres celebraron la primera conferencia sobre igualdad de derechos con el hombre, lideradas por Lucrecia Mott y Elisabeth Cady Stanton. Reclaman también derecho al sufragio. Las británicas se reúnen en 1855. En 1869 John Stuart Mill da a conocer su ensayo denominado “Sobre la esclavitud de las mujeres”.

 La política feminista alemana Clara Zetkin (1857-1933), parlamentaria  en el Reichstag hasta el advenimiento de Hitler, activista por la paz con Rosa Luxemburgo antes de la 1era. Guerra Mundial, tuvo otros méritos muy especiales. En 1907 cooperó para realizar la primera  conferencia internacional de mujeres y, en 1910, en Copenhague, propuso la adopción del 08 de Marzo como Día Internacional de la Mujer.

 La Iglesia Católica estuvo opuesta a la formación de los movimientos feministas, realizando la defensa de un modelo de familia de corte patriarcal. Asimismo, las expectativas que abriera la Revolución de Octubre, estuvieron muy por debajo de lo proclamado. Otro tanto, ocurrió en la China Popular.

 Desde los años 1960 el movimiento feminista ha retomado nuevos impulsos.  Figuras actuales escudriñan inteligentemente en campos en que la mujer siente las pesadas cadenas de un pasado discriminador y examinan las formas del dominio presente.

 El V Foro ha posibilitado que las mujeres hayan dejado caer sus demandas y sus contribuciones. Sobre las diferencias de género y sobre la agenda mundial.

 Dos requerimientos clásicos no salen del orden del día: el mismo salario por igual trabajo y cobertura social para los hijos y la familia. Otros puntos forman fila.  Ahí están la salud reproductiva, el aborto, el derecho lésbico, la violencia doméstica, el acoso sexual, la violación, la mutilación genital y una variedad de prácticas fundamentalistas. No es todo.

 Cuando en Porto Alegre capté la imagen adjunta sentí que la historia contemporánea se nutre con un pasado de valiosísimas mujeres. Las que tuve lejos y he citado. Y muchas que pasaron junto a nosotros, como Isabel Pinto de Vidal o Sofía A. Vignoli de Demichelli. En una foto del alma retengo a cinco amigas uruguayas: Julia Arévalo de Roche, Irene Pérez, Élida Navieras, Dora López y Alba Roballo.

Walter Celina - Febrero de 2005  waltercelina@hotmail.com


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