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DESVENTAJAS DE LA AGRICULTURA
TRANSGÉNICA
Coincidentemente con los debates del Foro, el Gobierno del Estado
de Paraná, Brasil, difundió un documento esclarecedor.
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Comercializadores mundiales
de alimentos no venden productos transgénicos. |
Realiza
preguntas claves sobre la producción transgénica de la soja, las
responde y alerta sobre riesgos diversos que supone el empleo de
semillas con genes modificados.
En forma
preliminar, cabe recordar que Paraná se ubica al norte del Estado
de Río Grande del Sur, siendo sus límites los Estados de Santa
Catarina, San Pablo, Mato Grosso del Sur, el Océano Atlántico y
las Repúblicas de Paraguay y Argentina.
Ocupa casi
200.000 kms. cuadrados. Esta circunscripción es la de mayor
desarrollo agrícola de Brasil. Su capital, Curitiba, cuenta con
1:400.000 habitantes. Paraná está cruzado al norte por el Trópico
de Capricornio.
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Las
autoridades paranaenses comienzan interrogando acerca de cuál es
la preferencia del mercado mundial. Si la soja transgénica (ST) o
si la soja tradicional (STrad). Apuntan que para el consumo humano
los EE.UU: utilizan más la STrad.; Asia y Europa optan por esta,
en tanto, hay países que rechazan la ST.
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Entre
enero-agosto de 2004 los volúmenes de ST exportados por EE.UU.
tuvieron una caída de 16 para 9 millones de toneladas, si se
compara con igual período de 2003. Las ventas de EE.UU. a la Unión
Europea cayeron de 2 millones 200 mil toneladas a 937 mil. China
Popular redujo su compra de 5 millones a 2 millones con 200 mil
toneladas.
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Sostienen
que, de hecho, la ST no tiene ventaja sobre la convencional que
produce Brasil. La transgénica norteamericana, en la zafra 2004,
produjo con una media de 2.820 kgs/há. Los sojicultores “gaúchos”
en la cosecha 2003-2004, obtenían apenas 1.400 kgs/há. Los
paranaenses, en cambio, en el mismo tiempo, 2.500 kgs/há con los
cultivos de la convencional.
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La ST no
economiza herbicidas. En media, utiliza un 11% más que la STrad.
Citan el caso, bien próximo, de los productores “gaúchos”. Para
plantar ST debieron aumentar el uso de glifosato en un 94%
en los últimos 4 años, con un crecimiento del área sembrada del
19,5%. Paraná, trabajando con la soja convencional, incrementó sus
siembras un 27,5%, aumentando el glisofato en un
12,7%.
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Es sano
motivo de alarma que el límite de tolerancia de residuos de
glifosato, en la especie transgénica, se haya elevado para su
admitir su comercialización pasando de 0,2 mgs/ por kilo a 10 mgs.
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Abreviando.
A) Tampoco es menor el precio de la semilla transgénica. Cuando en
EE.UU. comenzó a ser utilizada el saco de 27,5 kilos valía 6
dólares. Hoy cuesta 33 dólares. B) Para el uso y comercialización
de la especie transgénica el productor debe pagar derechos por la
patente registrada por “Monsanto”. Ese costo en la zafra anterior
era de 0,60 reales. Ahora es del doble: 1,20. (1 real, en pesos
uruguayos, unos 9,20). Los “royalty” llevaron casi el 50% del
lucro del productor riograndense. Y no hay forma de librarse del
porcentaje aplicado por la multinacional, ni de variarlo.
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Potencias del mercado internacional
prefieren comercializar alimentos totalmente libres de
transgénicos: entre ellos Unilever, Nestlé, Asda, Mark & Spencer,
Carrefour. (Más información por el correo electrónico del Estado
de Paraná Br:
sojadoparana@seab.pr.gov.br
)
En última
nota, sobre la repercusión de los nutrientes transgénicos en el V
Foro, daremos a conocer las 10 razones manejadas por los
ingenieros de Petrobrás, desaconsejando su uso.
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