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UNA
CUMBRE DISTINTA
Una de las funciones del periodismo es registrar las
características de los acontecimientos cotidianos lo más
objetivamente posible. ¿Cuál es la medida de la “objetividad”?
Seguramente este el punto más controversial, ya que, por lo
general, la subjetividad imprime su sello a la selección de la
noticia y a la forma de presentarla.
Con esta prevención, quienes participamos de este oficio nos
asomamos al mundo que nos es presentado a diario, para valorar qué
es lo importante y qué lo secundario; qué lo que importa y a
quiénes, como medida para obtener las coordenadas más
orientadoras.
¿Qué importancia tienen las cumbres? Mucha, dependiendo de qué
resuelvan y a favor de quiénes.
Proliferan las cumbres y las contra-cumbres.
La del Foro Social Mundial discurre por un camino propio y no
tiene voces oficiales. Es la ciudadanía planetaria la que busca
converger, en el tiempo de la comunicación instantánea y del mundo
globalizado.
Detrás de las corporaciones que disputan los mercados y el
conocimiento, están las guerras, las catástrofes climáticas, los
hambrientos y los pobres, los sedientos de amor y los que quieren
que la justicia baje de su trono, quitándose la venda.
El espacio de debate del Foro se amplía, bajo un lema de libertad
que permite los exámenes, el cruce y la fecundación de las ideas,
las concertaciones operativas. La noción que los más deben
articular expresiones propias para determinar la sobrevivencia y
el advenimiento de una nueva sociedad. No con un retorno al
pasado. No para iniciar un viaje retrospectivo a sociedades
perimidas. Sino para encontrar una convivencia social justa y
equilibrada, capaz de privilegiar la armonía con la naturaleza, es
decir, con el medio bío-físico de sustentación del hombre en el
planeta.
Promover esto es plantearse una nueva forma de hacer política, a
partir de diagnósticos, experiencias y visiones. Es otra política.
Entendida como una manifestación para el bien, que nada tiene que
ver con la acepción corriente, envilecida por consecuencia de los
faltos de escrúpulos e infaltables oportunistas. Este sentido
ético de la política convergerá, seguramente, con muchas visiones
utópicas o finalistas, inherentes al pensamiento de búsqueda.
Vale estudiar los ejes temáticos para advertir la dimensión de los
problemas de los pueblos y estar prestos para nuevos tipos de
convergencias ciudadanas, estimulando los intercambios y las
acciones. Saber que somos parte del país al que pertenecemos y
miembros de una aldea sin fronteras, donde nuestro problema es el
de otros y el de ellos, el nuestro, encierra la premisa de haber
comprendido dónde estamos y que no seremos ceros a la izquierda o
un número sólo revelante en el esquema del mercado de consumo.
Con esta óptica iremos viendo cómo se prepara y cómo entra a
funcionar el Foro de las Américas 2006 de Caracas y el Encuentro
Fronterizo binacional de la región atlántica. |