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EL
FORO Y LA DINÁMICA REGIONAL
El inicio de la temporada veraniega hace que los agentes del
comercio y la industria, especialmente de la turística, renueven
esperanzas y transmitan sus expectativas al medio, ávido de buenas
noticias.
El éxito no es fruto de un golpe de azar. Antes bien, es
consecuencia de la labor reflexiva, calculada hacia determinados
objetivos.
En una región fronteriza, con la potencialidad que confiere el
marco atlántico y la cadena de comunidades que enlazan a nuestros
pueblos, se impone acelerar el tratamiento de proyectos e
iniciativas comunes, así como la prestación de apoyos recíprocos.
El diálogo, la generación de ideas y la puesta en marcha de
trabajos tienen que ser constantes. Debiere apoyarse en comités
ciudadanos que acompañen a los gobernantes, no por el partido o
fracción a la que pertenezcan, sino por el logro de metas
concretas.
Bajo este común denominador, no podría haber más excluidos que
aquellos que por sí lo hagan al no privilegiar la importancia de
lo colectivo por sobre cualquier cálculo individual.
El tren de las oportunidades pasa ante la vista de todos y
continúa su marcha sin retorno. Viendo cuanto hemos perdido por
caprichos, intereses mezquinos y personalismos, es hora de
levantar el punto de mira y gestar una unión duradera e
imprescindible.
Tal vez, en estos últimos años en la frontera uruguayo-brasileña,
estemos asistiendo al principio de una época propicia a las
reconciliaciones y a la aparición de un espíritu de apertura, más
vigoroso e inteligente, para mirar de conjunto los intereses
públicos y privados.
La buena disposición del Prefecto de Santa Vitória do Palmar para
celebrar en la región deliberaciones con algunos de los asuntos
que pautan la enorme agenda del Foro de las Américas, a cumplirse
en Venezuela, obligará a los agentes turísticos y comerciales, y a
los propios gobiernos locales, a concertaciones rápidas para
ofrecer un marco de decoro a las miles de personas que se
movilizarán por la frontera en la última semana de enero.
Esta feliz iniciativa -acompañada por el Intendente de Rocha y por
el Prefecto de Chuí-, pone de modo urgente en el orden del día
cuestiones atinentes a la infraestructura y servicios que, si bien
existen, no siempre funcionan con el grado de eficacia que
debieren.
Estamos hablando de la transitabilidad de rutas, caminos de acceso
y calles de las localidades; de la evacuación de depósitos
sanitarios; de la vigilancia policial permanente; de los
esparcimientos en las playas; del suministro constante de energía
eléctrica y agua potable. De la puesta al día de la iluminación
pública. De la activación y coordinación de la seguridad pública;
de la recolección de residuos continua; del contralor del uso de
drogas; del suministro de profilácticos. Del arreglo de plazas, de
espacios con pastizales y canaletas de desagüe cubiertas por la
vegetación.
Lo que viene con falencias conocidas, ahora deberá ser encarado
con vigor. Y tendrá que resolverse desde los municipios, con sus
medios y desde los municipios hacia otras dependencias. También
con rapidez.
El sector privado, que recogerá beneficios ciertos, deberá animar
su cooperación, siendo menester que no mate a la gallina de los
huevos de oro.
Y todos deberemos asumir la defensa del turista, del visitante,
para que nos consideren amigos leales y, en consecuencia,
experimenten el deseo de reencontarnos. Hoy y ahora, en razón del
Foro Social Mundial. Mañana por alguno de los proyectos que
requieren nuestras comunidades.
Si somos capaces de dar una buena acogida a nuestros huéspedes, el
Foro Social Mundial en su capítulo fronterizo pasará como la señal
luminosa que quiere ser. Y, además de constituir un escenario de
ideas, será un agente de la dinámica regional.
Si aprovechamos su luz, estaremos abriendo las puertas al
porvenir. Manos a la obra. |