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ORGANIZACIÓN Y FINANCIAMIENTO DEL F.S.M.
El Foro Social Mundial tiene como estructura central un Comité
Organizador, responsable de los contactos con la sociedad civil y
con las estructuras oficiales de los países que le sirven de sede.
De modo muy legítimo, la ciudad de Porto Alegre debería ser
considerada la capital de este evento universal. ¿Por qué? Porque
ha sido en ella donde armónicamente han convergido, con
inteligencia, los factores de organización y financiamiento con
los que puede celebrarse un acontecimiento de estas proporciones.
El Gobierno Federal, como el del Estado de Río Grande del Sur y la
Prefectura de la ciudad dieron respaldo a la iniciativa, sumándose
los sectores del turismo y de la industria de la alimentación para
garantizar los hospedajes y los abastecimientos necesarios. El
solo movimiento de estos sectores arrastra e interconecta a otros
y el mecanismo de relojería se perfecciona.
Desde luego, o hay conejos que salgan de la galera. Existe
trabajo y más trabajo y es desde las múltiples esferas de la
sociedad en que aparecen entidades ciudadanas fortaleciendo y
ayudando a construir un gran dispositivo.
Organizar bien, supone financiar. Tener capacidad de pago y
crédito. De otro modo, financiar implica planificar, organizar las
recaudaciones, administrar los recursos y contraer deudas que
tendrán que pagarse.
El foro efectuado en enero último, pese a un titánico esfuerzo,
resultó deficitario.
Porque debe saberse que el entusiasmo no suple los fondos que se
precisan, aunque sea un factor esencial que contribuye recogerlos.
Y, desde luego, sea imprescindible.
Sectores del comercio, como de la industria y del estado
advirtieron el sentido movilizador de la propuesta para recibir
millares de huéspedes de todas partes del planeta.
Bajo este interés la celebración del foro tuvo un soporte
magnífico. Al amparo de las libertades democráticas brasileñas se
sostuvieron debates muy maduros. Hablaron ciudadanos del mundo,
presidentes, representantes de culturas diferentes, trabajadores,
científicos, literatos. En los mini-foros estuvieron expuestos
los dilemas de una sociedad global insatisfecha, penetrada de
guerras, conflictos, hambre y muerte.
Claro: cada participante se inscribe y satisface una contribución
accesible y, además, paga sus gastos sea con los estipendios que
le proporciona la entidad que representa o con fondos de su
peculio.
No hay secretos, ni misterios. Estas son las grandes líneas del
Foro Social Mundial, desde el ángulo financiero y organizativo.
¿Algo variará cuando en enero venidero su sede sea Venezuela? Si
se toma por buena la experiencia brasileña, seguramente no.
Con este marco, las deliberaciones y exposiciones de pensadores
ilustres darán perspectivas más profundas al objetivo de un mundo
transformado, nuevo, posible. |