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¿QUIÉN SOLTÓ LA LIEBRE?
La proposición de la Superintendencia del Ministerio de
Agricultura de Brasil de suprimir el puesto fronterizo que
controla el tránsito de cargas agropecuarias en Chuí, es una
iniciativa cuya consecuencia más inmediata -hasta por el hecho de
haberse promovido irreflexivamente- conduce a la desestabilización
de la economía regional.
Sintomáticamente ella hace “pendant” con el pedido de Argentina a
Uruguay de controlar el límite Chuy-Chuí, con motivo de la reunión
de presidentes de Mar del Plata, a la que asistirá Georges W. Bush.
Siempre hemos abogado por un mecanismo regular de vigilancia que
preserve el derecho de nuestras poblaciones a la seguridad para el
desarrollo de las labores lícitas y para compartir los mejores
estándares de convivencia. Apreciamos la seguridad, no como un ave
de paso. Es una obligación que los gobiernos deben proveer -y no
siempre dan-, en la que deben involucrarse los ciudadanos y los
vecindarios.
La frontera uruguaya-brasileña es pacífica desde el punto de vista
político. No está teñida por el terrorismo. Sus manchas tienen que
ver con formas de segregación y aún de exclusión y con los males
que acompañan a estos fenómenos. Sin duda, también es pacífica en
lo social.
Cuando los luctuosos episodios de las Torres Gemelas esta frontera
atlántica fue puesta en un anacrónico índex. Un edicto memorable,
dictado por órdenes dadas no se sabe a ciencia cierta por quién
-pero que quedó indiciado por la sospecha pública-, llevó a que
los dos países acordaran una ley común, para evitar repatriaciones
de inocentes brasileños y uruguayos, de un país a otro…
Y ahora, nuevamente, la amenaza.
El 31% de las exportaciones de Uruguay a Brasil cruzan por esta
vía, en tanto, a la inversa, sube al 47%. Se trata de 440 millones
de dólares que circularon en el 2004 y de otros 270 millones que
han sido transportados en lo que va del 2005.
En julio fueron 1.800 los camiones que atravesaron esta
demarcación, contra 800 de Yaguarão-Río Branco y 300 Santana do
Livramento-Rivera.
¿Cuál la intencionalidad para el despropósito señalado?
¿Económica? ¿Política? ¿Se conjugan ambas? ¿Quiénes están detrás?
Los Prefectos Municipales de Santa Vitória do Palmar, César
Pereira, y de Chuí, Hamilton Silvera Lima, vienen cumpliendo
gestiones intensas ante autoridades federales y del Estado de RS,
con la finalidad de paralizar la supresión del control Chuí-Chuy
y evitar consecuencias deplorables, en una labor conjunta
plausible.
Uruguay, que días atrás recibiera al Gobernador de RS, Germano
Rigotto, quien se entrevistó con el Presidente Tabaré Vázquez -por
problemas de la comercialización del arroz que compra Brasil-,
procura un examen más atento por parte del Ministerio de
Agricultura.
En la frontera dicen que otra vez han soltado la liebre y que sus
habitantes tendrán que echarse a correr para cazarla y ponerla a
buen recaudo. Otros sostienen que ha llegado la hora de cohesionar
fuerzas para promover una amplia unión de las ciudades de los
municipios, asociando vecinos, autoridades e instituciones, para
ejercer una defensa binacional colectiva.
Esta doble versión tal vez sea el brazo y el escudo para una
región que rehúsa soportar un sitio económico y anhela conquistar
su desarrollo.
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Pronta esta nota para ser emitida, el Ministerio de Agricultura
hace saber que mantendrá las ubicaciones de sus puestos de
fiscalización, lo que equivale a indicar que el de Chuí-Chuy
continuará funcionando, así como el de Aceguá. Saludamos la
resolución como una medida sensata.
Que la experiencia de este episodio sirva para galvanizar los
ánimos y estimular acciones coordinadas en pro de la región.
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