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LOS
DEVANEOS DE MORIA Y ALGO MÁS
Si la política se tratara de un show seguramente podría
resultar un poquito más agradable de lo que realmente es.
A un candidato farsesco que tuviera el Uruguay de los años 50,
en una concentración frente a su sede, a pasos del Obelisco a los
Constituyentes, en Montevideo, uno de sus fans le arrojó una
zanahoria, la que le pasó zumbando.
El candidato que era rápido -tan veloz que proyectaba su
movilización de fantasía para disponer a su antojo del dinero y
otros bienes de su mujer-, contestó:
-¡Las hortalizas también van a bajar de precio!
Y terminó de explicar su genial proyecto de calles en subida y
bajada, con grifos en las esquinas para suministrar vino en
abundancia…
Más cerca, en el 2000, el ex Presidente Jorge Batlle, prometió
a poco de asumir un “gobierno divertido” para los orientales. En
rigor, fue bastante menos que eso. Excepto para los fundidores de
bancos, vaciadores de empresas y tomadores de préstamos de la
banca oficial, quienes casi religiosamente, aducirían más tarde
imposibilidad de amortizar. Desde luego, fundadas algunas y
pretextadas las más.
En Brasil la política se vive con interés y pasión, alegría y
dolor.
Baste recordar que el Diputado Federal, Dr. Roberto Jefferson,
tras poner en crisis al gobierno de L. I. Lula da Silva, con
denuncias de corrupción que salpicaron al PT y otros partidos,
recibió una agresión. Le costó un ojo morado y una sutura con seis
puntos.
Maltrecho, igual compareció a una entrevista de la Red Globo.
Habló en serio en el periodístico de Jó Suárez y, para amenizar la
velada, cantó un tema, muy a tono con el momento político:
“Nervos de Aço” (Nervios de acero).
Tal vez alguien pueda sostener que, con sus diferencias, en
Brasil y Uruguay la política se hace con traje, camisa y corbata,
no obstante la excepción del ministro uruguayo que prefiere usar
una campera ciudadana, desplazarse en un fusca y hasta en
bicicleta.
En Argentina los giros de la política suelen ser insospechados.
O, al menos, escapan a lo que podrían denominarse “las coordinadas
más tradicionales” o a la usanza occidental.
El actual Vicepresidente, Daniel Scioli, surgió -casi que
emergió- de la motonáutica. El piloto de automovilismo de Santa
Fe, Carlos Reuteman, y el cantante tucumano Palito Ortega, fueron
gobernadores provinciales. Con bastante menos suceso que en sus
profesiones respectivas.
Para las venideras elecciones parlamentarias de octubre el
fenómeno se expande a otras ramas.
La gran cantante de tangos y embajadora de la UNICEF, Susana
Rinaldi; un hijo del recordado cantante y cineasta Hugo del
Carril; los actores Luis Brandoni y Nito Artaza, el realizador del
filme “La Patagonia Rebelde”, Héctor Olivera y otros, serán
postulados por distintas fuerzas para disputar bancas
parlamentarias. La lista es larga.
Quien sobresale, sin duda, por sus especiales volúmenes, es la
diva revisteril Moria Casán.
Hace 25 años las luminarias de la avenida Corrientes la tenían
como una provocativa animadora de la noche porteña, junto a los
descacharrantes Olmedo & Porcel.
En una comedia grotesca, buscadora de la carcajada fácil,
Olmedo -que poseía condiciones histriónicas- mantenía en
penitencia al ministro de economía de la dictadura militar,
Martínez de Hoz. Desnudo, de espaldas al público y con sus enormes
orejas, era penalizado con una zanahoria…
El espectáculo tenía su variante cuando la hoy promitente
candidata, Moria Casán, premiaba a sus seguidores -moscas sobre
la miel-, descendiendo a la platea. Desde sus tacones y
pronunciado busto, se inclinaba sobre algunos ansiosos quienes, al
día siguiente y a primera hora, formaban fila en boletería.
Si el sujeto elegido estaba acompañado por una dama, la técnica
iba más allá. Se posaba por un instante sobre las piernas del
espectador. La repetición de su acto incendiaba las primeras filas
y los palcos.
Se ha dicho que en la vida la comedia puede repetirse como una
tragedia.
Quizás, para el caso, no sea tan grave; y, al contrario, sirva
para que nadie se excluya de una participación más activa y un
contralor más intenso en los poderes que resultan de una elección
y en la vida interna de los partidos.
En la hipótesis de que la Casán llegue a su nuevo puerto habría
que saber si repetirá su antiguo libreto. Si esto aconteciera o
aconteciese, las bancas de los hemiciclos deberán duplicarse,
otorgando el derecho de silla a las mujeres de los parlamentarios,
por lo regular quisquillosas.
Si las cosas sucedieran o sucediesen del mismo modo en que
hasta ahora, podrían surgir apuestas respecto al nombre del
ministro de economía que se adjudique la nueva zanahoria, para la
que tantos méritos invariablemente hacen los émulos de Martínez de
Hoz. Un poco más cerca o un poco más lejos, la verdad es que no
han concedido nunca la más ligera tregua.
De tanto repetirse el plato, la conclusión parecería que viene
sola. Mientras todo cambia -y los ministros de economía también-,
éstos son los únicos que mantienen fidelidad al recetario de los
sinsabores y la discordia.
Habrá que ver lo nuevo del show que se prepara, montado a
horcajadas de la política. |