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CUMBRE SUDAMERICANA-ÁRABE DE BRASILIA
PETRÓLEO, COOPERACIÓN Y PAZ
Simultáneamente con la primera cumbre de países
latinoamericanos y árabes a desarrollarse en Brasilia, ha de
ocurrir otro hecho, también signado por su singular importancia.
Me refiero al propósito de Brasil y Venezuela de plasmar un
emprendimiento común: la creación de un consorcio petrolero.
La iniciativa, compartida por los Presidentes Luiz Inácio Lula
Da Silva y Hugo Chávez, es parte de un proyecto más ambicioso,
enunciado con fuerza por el primero. Comprende la integración
física del continente sudamericano mediante la construcción de
carreteras, puentes, hidrovías, puertos y la cooperación
energética.
América Latina en el 2003 producía 10 millones 500 mil barriles
diarios de petróleo para un consumo, también diario, de 6 millones
y medio de barriles. En consecuencia, el continente es
autosuficiente en materia de abastecimiento.
El esfuerzo para liberar a América del Sur de la presión del
mercado del petróleo se expresaría en la formación de una
multinacional. A ella estarían comprometiendo su adhesión
numerosos países, entre ellos Uruguay con la procesadora de crudo
ANCAP.
El asunto va más allá: La idea madre está en desarrollar un
sistema energético integrado, basado en otros recursos como el gas
natural, el carbón, las represas, etc.
Existe, además, en nuestros países otro interés, bien
particular: desarrollar la prospección en tierra y mar.
A este respecto, tanto Venezuela como Brasil poseen tecnologías
a utilizar en interés propio y de sus aliados, en condiciones de
mutua ventaja.
La exploración conjunta de los suelos y del mar territorial
permitiría saber dónde se ubican los reservorios del oro negro,
así como de otros recursos, algo hasta ahora ignorado. La
limitación de tales conocimientos se liga a los altísimos costos
de los programas de investigación, como al propósito de las
compañías inglesas y norteamericanas de mantener su hegemonía
mundial en los combustibles.
La Cumbre de Brasilia, en su otra cara mostrará, por vez primera,
a sudamericanos y árabes examinando el incremento de sus
relaciones comerciales y cuestiones globales muy trascendentes.
Estas tienen que ver con el cese de conflictos, la paz, la no
proliferación de armas nucleares y la defensa de los patrimonios
nacionales, uno de cuyos campos es el dominio de los energéticos.
Como se podrá advertir, en el centro de este acontecimiento se
inserta el fortalecimiento de un camino independiente para
nuestras economías. |