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VISITA A LAS CAVAS
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Uruguay
ha venido realizando últimamente muestras y exposiciones de
algunos sellos importantes de su industria vitivinícola.
El asunto tiene interés a partir de las buenas cualidades del
vino para la salud, si tiene estirpe, y si es bebido con
moderación. Para otros, es un negocio de perspectivas. |
En cuanto a la jerarquía de estos productos Uruguay viene
conquistando laureles en eventos de la especialidad.
Para ello han confluido la existencia de firmas con buenos
antecedentes, muchas de las cuales han podido renovar las especies
de vides, incorporando variedades adecuadas a los climas y suelos
lugareños.
En los elementos citados radica lo primordial de los éxitos,
así como de la preferencia creciente del público por una bebida
local, de muy buena cotización regional y con aceptación en puntos
importantes del mercado europeo y norteamericano.
Estas elaboraciones están enraizadas con tradiciones de
familias italianas y españolas que trajeron del viejo continente
la cultura del cultivo y la cosecha de la uva, tanto para
ofrecerla en el mercado, cuanto para explotar comercialmente
licores.
La Bodega Santa Rosa es una de las más antiguas.
Desarrolló viñedos desde 1860, de la mano de Juan Bautista
Passadore. Albérico Passadore, su hijo, le dio impulso en el siglo
XX. Sus variedades están asociadas a la escuela vitivinícola
francesa. Desde la década del 20 posee cubas de roble de Nancy.
Los genoveses Juan Toscanini y María Bianchi llegan a
Canelón Chico en 1894. En 1908 fundan la bodega de su apellido,
que se prolonga con firme continuidad, generación tras generación.
Los vinos Don Pascual responden al Establecimiento
Joanicó. Opera con una concepción moderna de empresa. Exporta
para Francia e Inglaterra.
Las botellas de H. Stagnari son aconsejadas por
cardiólogos para la variedad de Tinto Tannat Viejo. Se caracteriza
por su buen volumen y brillo de superficie.
Viñedo de los Vientos produce unas 60.000 botellas
anuales, con uvas de la zona costera de Atlántida, en la Costa de
Oro. Emprendimiento joven. Exporta hacia Estados Unidos.
El Tannat San Juan responde a un establecimiento
tradicional de Colonia. Rojo intenso, aromático, de agradable
paladar.
El Vino Tannat Mauá, producido según normas de la
Intendencia Municipal de Soriano, goza de amplia aceptación local.
Lo caracteriza un delicado aroma frutal y color violáceo intenso.
Su tanino conjuga con la mesa italiana.
En general, para el mercado interno, los precios están por
debajo del valor de una botella de whisky. Algunos son muy
accesibles. Otros, ponen precio a su fama.
Un Tannat Roble 2003, Don Pascual, 6.000 c.c., cuesta unos $1690 ;
Tannat 2002 Dinastía, de H. Stagnari, 750 c.c., $950 ; Tannat,
Reserva 1996, Castel Pujol, 3.000 c.c., alrededor de $3.300 ;
Toscanini Roble 2000, 1.500 c.c., $420 ; Tannat Gran Reserva Eolo,
750 c.c., $215.
El consumo de vinos de mesa está integrado a los hábitos de las
clases laboriosas de Uruguay. La costumbre de preparar vino casero
fue un ritual, bastante común, en el país del siglo XX. Familias
y amigos se asociaban para procesarlo en casas amplias de la
ciudad y en el campo.
Hoy el vino luce en un mercado competitivo, que manda.
Pero no faltan los que se conforman con una fermentación menos
ortodoxa, de pocos litros, aprovechando la acción del sol en sus
azoteas. Son los que disputan por afuera del circuito comercial,
para paladear un sabor más viejo que los mitos de Dionisos y Baco.
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