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TURISMO HACIA LA FRONTERA ATLÁNTICA
A PROPÓSITO DEL CARNAVAL
La celebración del carnaval en esta frontera se ha transformado
en un plausible acontecimiento festivo. Atrapa a centenares de
ciudadanos de nuestros países, quienes buscan un espectáculo
multicolor y de sana alegría. A la vez, toda esa gente amiga, que
se suma a la de nuestras colectividades, lo prestigia.
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La magia de los conjuntos
uruguayos podría volcarse al carnaval internacional de la
Frontera Atlántica, de materializarse un proyecto regional
para 2006 |
Es una muy buena forma de integración social y cultural. Que,
además, tiene repercusiones favorables en el trabajo. No se trata
sólo de dos días de desfiles. Hay un variado género de
actividades, previas unas a los días marcados y, otras
concomitantes. Ellas exigen empeños personales y aptitudes de
organización y coordinación muy importantes. Alrededor del
carnaval se satelizan infinidad de servicios, casi no es preciso
decirlo.
El Municipio de Chuí (Brasil) tiene el mérito de haber
promovido este evento, de mantenerlo y proyectarlo. Alguna vez
propugnó realizarlo con Rocha, para desplegar su brillo por la
avenida central que hermana dos nacionalidades.
La buena sintonía actual que se registra a nivel de los
municipios de la zona es un factor positivo, el que podría
transformar esta fiesta popular en un acontecimiento internacional
de altos quilates.
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¿Qué podría obstar a que los festejos cubrieran más días y
que en el diseño, además de la Prefectura de Chuí, pudieran
incorporarse las de Santa Vitória do Palmar, Pelotas, la
Intendencia de Rocha, y eventualmente, las de Treinta y Tres,
Cerro Largo, Lavalleja o Montevideo y actores del sector
privado? |
¿Qué podría impedir que los Ministerios de Turismo de Brasil y
Uruguay prestaran algún tipo de asistencia, comenzando por la más
simple: señalar en sus respectivos cronogramas las fechas de la
celebración local. Desde luego, el Estado de Río Grande del Sur no
podría estar ausente.
Para esta ampliación del Carnaval de la Frontera Atlántica se
cuenta con una interesante y atractiva infraestructura. Estarían
disponibles plazas de hotelería y viviendas en sitios urbanos y
costeros, restoranes y otras casas de comidas, atrayentes free-shops,
supermarkets, tiendas, zapaterías, comercios de toda clase, más
servicios de transporte, asistenciales y de seguridad pública,
etc.
El espectáculo carnavalesco, estructurado bajo la óptica de la
conjunción de esfuerzos, se robustecería con la presencia de las
espectaculares agrupaciones brasileñas, cuanto con la variedad de
conjuntos uruguayos (murgas, parodistas, humoristas, revistas,
lubolos), con ritmos, voces y vestuarios rutilantes.
Por consecuencia, se podrían tener desfiles de campanillas y,
si se quisiese, espectáculos en instalaciones abiertas o cerradas
del Chuí-Chuy, como de Santa Vitória, La Barra, Hermenegildo, 18
de Julio, Barra do Chuí, etc., apelando a las citadas
agrupaciones populares.
Lo que venimos de mencionar muestra el potencial que tenemos al
alcance de nuestras manos. Demuestra que invertir en el carnaval
es una forma de desarrollar turismo, generar contactos, movilizar
emprendimientos, así como de incentivar el trabajo, la cultura y
la amistad, factores de crecimiento.
Como nada nace por arte de magia y el factor tiempo es
decisivo, amén de la voluntad de las partes, dejamos expuesta la
idea.
Su eventual mérito no será la originalidad. Como otras tantas
iniciativas, permite vislumbrar el beneficioso saldo de acciones y
políticas integradoras y el potencial de la frontera para expandir
su horizonte. |