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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

UNA HISTORIA DE CAMPO ADENTRO

TESTIMONIO DE LA MEDICINA TRADICIONAL

El Dr. Roberto J. Bouton había nacido en Montevideo el 23 de mayo de 1887, se graduó en la Facultad de Medicina en 1912 tras una interrupción de sus estudios durante la cual pasó cuatro años en una estancia de Florida.

Su interés por el campo lo hizo radicar en Treinta y Tres, desde donde ejerció su profesión por veinte años, con denuedo y sin interés material. Su sobrino, el Prof. Dr. Jorge Bouton, con cuya amistad me honré, ha dicho: “Le recuerdo -yo muy niño-  marchar a caballo o en su “breque” a través de leguas y leguas, para asistir una parturienta o sondar una vejiga retenida.

Falleció en su ciudad natal el 5 de junio de 1940.

Médico general y obstetra, a la par que sociólogo adelantado, fue prolijo a la hora de verter al papel las costumbres de la gente de nuestra antigua campaña. Transmitió una colección de notas que aprovecharán los investigadores de hoy y mañana.

Asombra la imparcialidad con que él, hombre de ciencia, trata y expone muchas de las cosas en que, obviamente, no creía pero que estaban -y añadiría, están aún- en los usos de mucha gente del ambiente rural y de los que habiendo formado parte de el, emigraron a las ciudades y poblados, trasladando viejas creencias, prácticas y pareceres.

Sin duda Bouton no desdeñó el papel de la medicina tradicional, en una época en que esta sabiduría fue contrapuesta con la medicina moderna o científica, en expansión.

Así describe a esos personajes llamados curanderos:Individuo que hace de médico sin serlo.

Es un hombre que se dedica a curar enfermedades por medio de agua fría, con yuyos, pero también con palabras, venceduras, etc. ¿Qué a fulano lo picó una víbora? Hay que vencerlo. ¿Qué a zutano le duele la garganta? Son los agallones, que se curan con saliva, en ayunas, etc. Pero lo que adquiere la mayor importancia, es evitar el pasmo, que se adquiere en invierno por el frío y en el verano por el sol y el calor, y pasmo es toda infección.

Son más comunes las curanderas que los curanderos.

Como se advierte, no emite calificación de esta actividad.

Pero, regresando por un instante a la definición aportada ¿qué es la “vencedura”? En artículo más extenso Bouton hace la precisión: “Vencedura es vencer un mal, curándolo con palabras por virtud de un poder que tiene la persona “vencedora” y para hacer estas curaciones con palabras tienen que ser hechas por un mellizo, según dicen algunos.

¿Cómo sería la “vencedora” para la erisipela (1)? Estas serían las palabras milagrosas: “Fuego de la erisipela/ salí de este lugar/ que se quema/ con cenizas de mi hular”. Después, deja sentado Bouton, había que espolvorear “todo el empeine con cenizas”.

Repasemos ahora un capítulo muy prolijo, dedicado  a establecer las propiedades medicinales atribuidas a algunas plantas y árboles. Parte de tales apuntes mencionan:

Arazá o arasá. El arazá es un arbusto que se cría en las sierras, mas también se llama arazá una planta rastrera de hoja dura y perfumada.

La decocción de la raíz se da contra la metrorragia (2).Las hojas, (mejor en primavera, hojas nuevas), secadas a la sombra, sirven como te muy agradable y eficaz en caso de indigestión. La hojas verdes también se pueden  emplear como te, pero conviene pasarlas previamente por el horno. Es un buen hemostático. 

Arrayán. Los guaraníes le llamaban Tangá-pirú o Naga-Piri. Es estomacal. El cocimiento de las hojas se emplea contra las diarreas.  También contra la leucorrea (3)”.

Barba de choclo. El cocimiento de la barba de choclo es uno de los diuréticos más grandes que se conocen y muy bueno para la vejiga.

Carqueja. También le llaman: tomillo silvestre. Se da en la tos convulsa. Se emplea en infusión contra las inflamaciones del hígado y contra las diarreas. La infusión de las flores se usa contra los entuertos (4) y dolores de barriga.

Malva. En guaraní: Típicha-Jhú. Hojas y raíces son emolientes, se usan en cataplasmas, las flores son pectorales y sudoríficas. Con el cocimiento de la planta se usa para buches cuando hay dolor de muelas, y para lavados en inflamaciones de los ojos, en baños de asiento y en enemas en las colitis.

Como se aprecia, el legado del Dr. Jorge Bouton -del que apenas damos una muestra-, es muy rico, a la vez que paradigmático.

Por algunas de las ventanas por él abiertas, nos hemos asomado a nuestra cultura campera, peculiar en muchos aspectos y, en otros, asociada a la latinoamericana y universal.

(1): Inflamación microbiana de la dermis, por lo general acompañada de fiebre.
(2): Hemorragia de la matriz, fuera del período menstrual.
(3): Flujo genital femenino.
(4): Dolor ventral postparto.

Walter Celina - Diciembre de 2005  waltercelina@hotmail.com


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