|
UNA
HISTORIA DE CAMPO ADENTRO
ALGUNAS CREENCIAS
Los registros del Dr. Roberto Bouton permiten en la actualidad
explorar algunos tipos de creencias, bastante comunes en el campo
durante el siglo XIX, transfundidas al mundo urbano posterior.
Las he oído en la parte del XX que me correspondió vivir y, aún
hoy, se asoman en conversaciones ocasionales, especialmente con
personas de limitada formación.
EL
LOBISÓN
La acepción regular de la palabra “lobisón” en los diccionarios
alude a un hombre con características de lobo. ¿Qué de hombre y
qué de lobo? La respuesta transita por los andariveles de la
imaginación.
Las anotaciones del médico rural uruguayo establecen,
textualmente:
“Leyenda en que se hace aparecer a una persona encarnada en el
cuerpo de algún “bicho” o animal raro en sus formas y costumbres.
Hay cierta predilección del hombre en transformarse en chancho,
por lo que se debe cuidar de noche, si se ve un chancho.
El lobisón se transformaba en el animal que se ve pasar primero,
pero siempre raro. Se transformaba a voluntad en zorro, perro,
etc., pero siempre con un signo sobrenatural, por ejemplo: perro
con lengua azul y ojos colorados, con dos o tres colas; un animal
al que no le entran las balas ni el cuchillo, etc.
No todos pueden ser lobisones; es necesario ser el séptimo hijo
varón y nacer todos seguidos. Así, el séptimo varón es lobisón,
como sería la séptima mujer de hermanas que se siguieran, lobisona.
Se libra de ser lobisón, si en el momento de ser bautizado, lo
tiene en la pila, el mayor de los siete hermanos que le preceden.
Algunos agregan que hay que ponerle el nombre de Benito (Bentos).”
ORACIÓN PARA CURAR LA CULEBRILLA
La culebrilla es una enfermedad rebelde y dolorosa, de origen
viral que destruye la cobertura de tejidos nerviosos.
El médico al formalizar su apunte estampó “copia fiel”. La
pregunta que asalta es ¿de dónde fue tomada? ¿Acaso de un
manuscrito familiar? Tal vez. Menos probable sería de un libro o
almanaque.
“Se toman tres ramitas verdes de árbol, planta de jardín o de
cualquier yuyo o pasto y se ponen en un plato, taza o platillo que
tenga un poco de agua, y se cura al enfermo donde tenga el mal,
haciéndose sobre el lugar enfermo una cruz con una de las ramitas
mojadas en el agua y diciendo al mismo tiempo: “Yo iba por un
caminito, me encontré con San Pedro, me preguntó que tenía y
contesté que cobrero. ¿Con qué se curaría? Respondió San Pedro:
“con agua de la fuente y rama del monte”.
Hecho esto, se tira la ramita y se toma otra de las que se hallan
en el agua, en el plato o cualquier otra vasija y se vuelve a
hacer lo mismo, hasta hacer tres veces; y esto se hará en tres
días seguidos, y es probado que sana radicalmente ya sea la
culebrilla de víbora, sapo u otro reptil ponzoñoso. Enfermedad muy
difícil de curar de otro modo y que ocasiona la muerte.”
CONJUROS Y HUMOR
El conjuro es una invocación vehemente, destinada a producir un
efecto. El Dr. Bouton cita los conjuros “para hacer que se
retire una visita”, “para las tormentas” y “contra
la niebla”.
En una visita descubrió uno que denominó “originalísimo”.
Este es el texto:
“Una vez entré en una casa en la que había clavado en el piso,
frente a la puerta de entrada, un enorme clavo. Torcido en ángulo
desde la mitad, doblada la cabeza hacia la puerta. Pregunté por
“aquello” a la dueña de la casa, expresándole al mismo tiempo, mi
temor a un mal que podía acarrear si se tropezara con él. La dueña
de casa me respondió, sin dar la más mínima importancia al asunto:
“Son cosas…”
Rato más tarde, en casa de un vecino del lugar, comenté lo del
clavo y pronto tuve la explicación.
Parece que el clavo fue colocado ex profeso por doña Marfisia, que
así se llamaba la dueña, que se consideraba dañada, por lo que al
torcer el clavo para afuera, haría que saliera el “daño”.
La mujer no sabía que una pequeña herida con aquel clavo podía
determinar una enfermedad mortal, peor que el remedio que
procuraba: el tétanos, provocado por un bacilo que paraliza la
función nerviosa muscular. |