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Los sucesos más relevantes de la región fronteriza, desde la óptica del interés público.

ASUME GOBIERNO DE IZQUIERDAS

   El primero de marzo ha de asumir la presidencia de Uruguay el Dr. Tabaré Vázquez, con un mandato constitucional que durará hasta el año 2010.

   Vázquez lidera una coalición de izquierdas que tiene como núcleo central al Frente Amplio y, dentro de éste, al Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros, como fuerza mayor relativa.

   La actividad principal del flamante presidente guarda relación con la medicina y los servicios en el campo oncológico.

   Se incorpora a la actividad político-partidaria después de la reinstitucionalización democrática ocurrida en 1985, en que ingresa a filas del Partido Socialista. Fue tesorero de la campaña plebiscitaria contra la ley que amnistió a los militares incursos en delitos de lesa humanidad del período de “facto” (1973-1984). En 1990 resulta electo Intendente de Montevideo. Es miembro de la comunidad masónica. Fue derrotado en la campaña electoral en que una alianza entre los Partidos Colorado y  Nacional le dieran la victoria al presidente Dr. Jorge Batlle, en segunda vuelta.

   En setiembre del 2004 se impuso -por poco más de la mitad más uno del electorado-, en primera vuelta, obteniendo el cargo presidencial del que ahora toma posesión. En esta elección general relegó por muchos puntos al  Partido Blanco (o Nacional) y aplastó al Partido Colorado oficialista.

   El arribo del Dr. Vázquez a la primera magistratura se inscribe en el viraje sostenido que el cuerpo electoral de Uruguay registra en favor de las tendencias de izquierda, unidas en amplísimo abanico.

   La política anunciada supone un compromiso que, desde el martes primero, quedará sometido a prueba. Pasa por cambiar el estilo de ejercer el gobierno y, en cuanto a contenidos, por medidas de alivio para sectores sociales en situación de emergencia, promoción de las actividades productivas, políticas de empleo, educación, salud y vivienda. Ahorro presupuestal, impuesto a la renta y déficit fiscal próximo a cero.

   Las señales dadas hacia el exterior están en parte de lo antes mencionado, así como en la temprana correspondencia y buenas relaciones establecidas por varios dirigentes del Frente Amplio con los organismos financieros internacionales, en la voluntad manifestada de “honrar las deudas”, en el otorgamiento de seguridad jurídica y facilidades para la operativa de inversores del primer mundo. Con ello va el propósito de diferir el pago de amortizaciones e intereses de las voluminosas deudas contraídas a nombre del país.

   La incentivación de las relaciones diplomáticas y comerciales con Brasil, Argentina, Venezuela, Chile, México, Paraguay, Cuba, es otro núcleo. El restablecimiento de los contactos diplomáticos con el gobierno de Fidel Castro será firmado en las primeras horas del entrante gobierno. Los vínculos con Estados Unidos, Europa y China no han experimentado sobresaltos.

   Vázquez timoneará su nave con el apoyo de un Parlamento en el que dispondrá -como no ocurría desde hace varias décadas- con la mayoría absoluta de sus componentes. Tendrá manos libres para votar las leyes que precise en toda materia y el freno para contener cualquier avance de la oposición en iniciativas que no comparta.

   No es todo, porque tendrá más. Los arreglos que ha signado con el Partido Nacional le aseguran más votos en el Poder Legislativo. Como contraprestación  para una mayor gobernabilidad, Vázquez y su equipo han asegurado cargos a los blancos en directorios de organismos docentes, bancos oficiales y empresas públicas, siendo probable que, también, se les concedan sillones en servicios de contralor fiscal, electoral y de justicia.

   ¿Cómo aguarda la ciudadanía uruguaya la instalación del primer gobierno de las izquierdas? Con enorme expectativa y general respeto. Además, con el inocultable júbilo de todos quienes lo votaron, reclamando un giro real del país, para vivir mejor y empezar a recibir algunos rayos del sol.

   El sufrimiento y la penuria colectiva cambió la cara del Uruguay de otras épocas, no brillantes, desparejas, en que sin embargo pudo vivirse con un poco más de comida y esperanza.

   La responsabilidad del Dr. Tabaré Vázquez es muy grande. Tanto por lo que recoge y debe transformar, como por lo que ha ofrecido con los miembros de la coalición que lo catapultó a la primera magistratura.

   Por encima de todos los compromisos, conviene recordar uno. Aquel que siendo mandato de Artigas precisa ser realizado: “Que los más infelices sean los más privilegiados”.

 

Walter Celina - Enero de 2005  waltercelina@hotmail.com


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