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¿SI
A LAS ARMAS?
Porto Alegre, 26 de octubre de
2005. Por Walter Ernesto Celina.
I
La jornada de
consulta popular del domingo último em Brasil, sobre venta de
armas de fuego y municiones, determinó un rechazo amplio a la
prohibición.
La ciudadanía se
manifestó con absoluta normalidad ante las urnas electrónicas,
conociéndose los resultados temprano a la noche.
-En contra: 63.90%. A favor: 36.10
Cuál podría ser la interpretación de estos resultados?
*No necesariamente un aval a los fabricantes de armas de Brasil ,
ni a los contrabandistas, ni a los criminales, aunque los
guarismos concederán mayor tranquilidad para sus operativas.
*Se interpreta, antes bien, este resultado como un índice de
decepción sobre el sistema de seguridad pública, al que se le
tacha de ineficaz por limitaciones que dejan a las comunidades al
albur de los malvivientes, cuanto por contar con agentes
policíacos atraídos por la delincuencia organizada.
*La desconfianza y el descrédito actúan como factores que activan
la idea de la defensa propia, por lo cual muchos consideran que
poseer un arma es la primer barrera contra el crimen.
Se puede pues, a la luz de este enfoque, entender el resultado del
domingo, aunque existen más puntos de vista.
II
Es previsible, con los números a la vista, que tendencias
filo-conservadoras procuren el aumento de las penalidades para los
incursos en delitos como los de narco-lavado, comercialización de
sustancias tóxicas, asociaciones delictivas, etc.
Desde otro ángulo, grupos civiles abogan por tratar la patología
de la delincuencia desde la exploración de su etiología, con
políticas y programas sostenidos que vayan a la raíz de un mal
que, sin cesar, crece en Brasil y en nuestras sociedades.
III
*La industria brasilera de armas produce 300.000 unidades al ano.
*El 80% se destina a la exportación; el 20% restante al mercado
interno.
*Genera 5.000 empleos.
*Para considerar: Cada 100.000 habitantes la tasa de mortalidad es
del 31% en Jamaica y del 29% en Brasil; de 0.6% en Japón y de 1.0
en Suiza. Estos dos últimos países poseen condiciones sociales y
económicas bien distintas a las imperantes en América Latina,
además de legislaciones, contralores y aparatos policiales con más
eficiencia técnica y menos contaminación.- |