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BAJO EL ARCO DEL TRIUNFO
Sólo por chispazos los países latinoamericanos caen bajo la
óptica de las naciones europeas.
Los destaques acontecen por sucesos deportivos, de la
literatura, la música o las artes, así como por contribuciones
científicas.
Por supuesto, la naturaleza y la vida misma, operan para
relegar un olvido tan crónico. En efecto ¿quién no podría
estremecerse ante las inigualadas Cataratas del Iguazú?; ¿quién no
ante el esplendor amazónico o la cadena de playas atlánticas? y
¿quién no ante el desborde de la sana alegría del pueblo de Brasil
en las formas de su carnaval?
Es muy sabido que en el campo económico las barreras
proteccionistas levantadas por el Viejo Continente ponen freno a
nuestro desarrollo colectivo y anulan resortes que hacen al
despegue de nuestras repúblicas.
Brasil, por su extraordinaria importancia continental, por sus
avances, su potencial creciente, el vigor de su mercado y una
consecuente política exterior, ha ido abriendo brechas
importantes. Aquella clásica indiferencia europea comienza a ceder
para habilitar reconocimientos.
Importa decir que Francia, en este 2005, celebra el año de
Brasil.
¡Qué buena cosa!
Que los franceses, en importantes ciudades, abran muestras de
la historia, la economía y la cultura del país latinoamericano
será, para los menos informados, un descubrimiento sorprendente.
Para quienes se hayan asomado a la diversidad de su realidad, un
reencuentro gratificante.
Tiene significación que la prensa de estas semanas, a través de
grandes medios como “L’Express”, “Le Monde”, “Nouvelle Observateur”
y otros, hayan reflejado sucesos de la lucha de Brasil contra el
AIDS, campañas sobre la salud reproductiva, escolarización,
acciones contra el hambre o la reciente cumbre de gobiernos
latinoamericanos y árabes, timoneada por Itamaraty.
Desde marzo hasta aquí se ha desatado el furor francés por lo
brasileño. Entró por las casas de modas, el cine, la televisión,
las zapaterías, los restauranes. Posters de famosas modelos
cuelgan por doquier. Las ediciones musicales cubren de Dorival
Caymmi a Vinicius de Moraes, pasando por Chico Buarque, Roberto
Carlos, María Betânha. Van de Caetano o Gilberto Gil, sin excluir
a Maisa Matarazzo, Elis Regina, Gal Costa, Daniela Mercury y otras
mujeres famosas. Para este despertar ha renacido “Orfeo Negro”, el
filme de mediados del siglo XX, que obtuviera la Palma de Oro de
Cannes. Las zapatillas hawianas cuelgan de los escaparates y en
los bares se puede beber la estimulante caipirinha, ahora producto
de exportación.
El 14 de julio, que conmemora la Caída de la Bastilla y es
fecha nacional del país galo, su presidente recibirá al de Brasil.
La oportunidad será propicia para el diálogo sobre asuntos
bilaterales, comercio y MERCOSUR; eventual ingreso de Brasil al
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y reformulación del
organismo internacional, para transformarlo en un ámbito que
salvaguarde la paz y contenga acciones unilaterales belicistas,
etc.
Como con facilidad puede advertirse, una instancia en que el
Arco del Triunfo de París puede cargarse con los símbolos de un
entendimiento actual y plausible. |