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A mediados
del 2001 estuve embarcado en un proyecto periodístico en
Centro América. Específicamente San José de Costa Rica.
Era una idea relacionada con el deporte y que por esas
cosas del destino no siguió adelante. De todas maneras las
gestiones me permitieron conocer muchas personas,
relacionadas a la profesión, transformando en amistad lo
que nació por razones puramente profesionales. Por esos
días del 2001 estaba fresco en la memoria el brutal
asesinato de un periodista de origen colombiano llamado
Parmenio Medina.
Fue el 9 de julio del 2001 en Santo Domingo de Heredia,
una ciudad que en realidad es un barrio enorme del gran
San José. Medina era productor radiofónico y director del
programa humorístico y de crítica política ‘La Patada’ en
Radio Monumental. Parmenio denunciaba en forma permanente
actos de corrupción. Ya había sido amedrentado mediante
amenazas e incluso su casa baleada un mes antes. Ese día,
cuatro hombres interceptaron su vehículo y le hicieron
tres disparos a corta distancia. Medina fue acribillado a
sólo 25 metros de su hogar.
Entre los colegas con quien me reuní unos días después del
asesinato, había varios periodistas de Radio Monumental.
Ellos aceptaron participar de mi iniciativa porque se
trataba de una idea relacionado con el deporte y me
dijeron una frase que nunca olvidaré: ‘si el proyecto
es solamente de deporte, entonces es difícil que tu vida y
la nuestra algún día corra peligro’. Los asesinos de
Parmenio así como los instigadores ya fueron detenidos.
Pero el mal, la herida al libre ejercicio de la noble
profesión, quedó establecida. Nació la autocensura, algo a
lo que no estaban acostumbrados los periodistas de ese
país. La frase aliviada de mis colegas sobre el pacífico
periodismo deportivo, fue prueba de ello.
Hoy, casi cuatro años después de la muerte de Parmenio, la
Libertad de Prensa en toda Latino América está amenazada,
acosada. Por ello les transcribo textual, un reportaje que
ilustra el momento que vivimos en toda América, incluido
Estados Unidos donde, supuestamente, la primera enmienda
de la Constitución protege la libertad de expresión.
El titular de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP),
con sede en Miami, Alejandro Miró Quesada, señaló que
desde el 3 de mayo del año pasado, un total de 16
periodistas fueron asesinados en Brasil, Colombia,
Ecuador, Haití, Nicaragua, la República Dominicana,
Venezuela y recientemente en México.
En algunos casos, los reporteros y fotógrafos murieron
durante el cumplimiento de sus labores periodísticas, "pero
en muchos otros -como en los tres casos acaecidos en
México en abril de este año- la violencia está ligada a
grupos al margen de la ley, como el narcotráfico, que
busca evitar las denuncias públicas".
"Si a esto le sumamos el secuestro y el encarcelamiento
arbitrario como lo representan los 25 periodistas
independientes que todavía siguen confinados en las
cárceles cubanas, no nos equivocamos si decimos que se
está pagando un alto precio en mantener la libertad de
prensa", expresó el presidente de la SIP.
Además de la
violencia, el directivo dijo que existen mecanismos que de
igual forma violentan el libre ejercicio periodístico y,
principalmente, el derecho del público a la información.
En ese sentido mencionó la existencia de leyes de desacato
en Chile; la reforma del Código Penal de Venezuela que
protege a los funcionarios ante las opiniones de los
periodistas; la utilización de premios y castigos a medios
y periodistas a través de leyes impositivas como en
Nicaragua.
Otros ejemplos de ello, indicó, también son la
discriminación en el otorgamiento de la publicidad oficial
en Argentina; las penas de cárcel para periodistas de
Estados Unidos por negarse ante la justicia a revelar sus
fuentes informativas.
Asimismo, las leyes electorales que prohíben a los medios,
como en Honduras y en Canadá, a publicar los resultados de
encuestas electorales o la negación de las autoridades de
varias naciones del Caribe anglohablante a otorgar
permisos de trabajo a los periodistas extranjeros.
Miró destacó que se han registrado también, y "es justo
reconocerlo, numerosos hechos que nos permiten ser
optimistas".
Entre esos hechos mencionó que varios países, como
Argentina, Chile, Guatemala, Nicaragua, Paraguay se han
sumado a Ecuador, Jamaica, México, Perú, la República
Dominicana, en la búsqueda de leyes a favor del libre
acceso, de parte del ciudadano, a la información en manos
del Estado.
En Panamá se han eliminado las leyes mordaza; en Cuba fue
liberado Raúl Rivero y otros periodistas por cuestiones de
salud; en México una reforma del Código Penal incluyó el
secreto de las fuentes periodísticas, entre otros
alicientes.
El directivo de igual forma dijo que para contrarrestar
las amenazas a la libertad y apoyar las buenas
iniciativas, la SIP continúa celebrando misiones
internacionales, foros de emergencia y conferencias.
"Desde revisar expedientes judiciales en casos de crímenes
contra periodistas en Ciudad Juárez (México) hasta
realizar foros de emergencia en Venezuela y en Estados
Unidos para denunciar los atropellos de la Ley de
Contenidos y el acoso judicial contra el secreto
profesional, respectivamente", puntualizó.
NOTA DEL
AUTOR: Hay un hecho que en cualquier mención a realizar
sobre Libertad de Prensa, debe ser destacado y honrado por
su significado. Me refiero a la denuncia por difamación e
injurias que en su momento presentó el periodista rochense
Gerardo Martínez y el fallo judicial que mantuvo firme la
misma. No me siento capacitado para valorar el hecho, pero
si para saludar la valentía de un viejo amigo que eligió
llegar hasta las últimas consecuencias para defender su
razón. Sentó con ello un valioso precedente del cual todo
el periodismo rochense deberá estar agradecido.
Miami,
mayo de 2005. |