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Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

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Los "Pases" en la política

Hace ya unos cuantos años, como veinte para ser más explícitos, hubo un reencuentro con la democracia, con las elecciones, con el voto ciudadano y con el regreso  de los partidos políticos nuevamente en la arena política.

Ganó uno de los candidatos colorados, Adauto Puñales, con un holgado margen y por el camino quedaron las agrupaciones blancas y frenteamplistas, además de otros pequeños grupos como la Unión Cívica.

La democracia, el gran circo de la política provoca episodios tristes, alegres y abiertamente jocosos de los cuales el territorio rochense no estuvo ausente. De las historias que con mayor deleite se contaban por esa época, recuerdo la de un conocido ex director municipal que – cuentan – “encontrándose en el interior de un Comité partidario del Movimiento Nacional de Rocha, donde los simpatizantes de la divisa blanca analizaban y compartían los efectos de la derrota, en determinado momento, cuando por el frente del local pasa una ruidosa caravana de vehículos del ganador (Puñales), este ex director  abandonó el comité blanco y se encaramó en uno de los vehículos al  tiempo que dejaba la ‘vincha’ blanca y la sustituía por una colorada”. A los pocos días no existía fotografía donde su voluminosa figura no ocupara un lugar cercano al del líder colorado y no sabemos si por sus cualidades o por esa enorme devoción por su nuevo partido que ocupó un alto cargo de dirección en la Comuna”.

El episodio se integró al rico e insólito anecdotario de la política departamental. Ya es historia, pero el fundamento de su acción no es historia. Los pases en política son cosa normal del pasado, del presente o del futuro y más allá de que sean cuestionadas, son aceptadas. Sin embargo, y aquí esta el punto, “hay pases y pases”.

Como en el fútbol, es “jodido” ver que un jugador pide pase directo de Peñarol a Nacional o viceversa. Los más inteligentes, suelen irse a otros equipos, pequeños primero, para luego si descubrir “que siempre fueron del otro equipo”. Peor aún, es mudar al equipo rival cuando el nuestro va último y el acérrimo rival va primero y despegado.

En la política, debo suponer que las cosas son parecidas. A la distancia se me ocurre que al “Pepe”  Mujica le habrán aparecido amigos hasta por debajo de las piedras, especialmente desde que el Encuentro Progresista suena como ganador en primera vuelta y su grupo político, esta entre los mayoritarios. Conste, es apenas una suposición.

En estos días me comunique con un viejo y querido amigo de Cerro Largo. Batllista y colorado de toda su vida. Batllista por herencia familiar incluso, además de edil, suplente de diputado y hasta en una oportunidad  aspiró a un escaño parlamentario. Le pregunté por su partido y me respondió que “ya no era su partido”. 

- “Estoy desencantado. Ya ni vale la pena escarbar en las razones, pero arrié la bandera colorada”-

- ¿A que partido te vas?, ¿al frente? – le pregunte.

- “No me voy de ningún partido, simplemente se va mi voto para otro partido.  No veo ético que ahora me vaya hacer campaña política a favor de personas que respeto, pero que toda la vida cuestioné y critiqué. Seré espectador y votaré, aunque te garantizo, no será el Partido Colorado" – me dijo. 

Lo felicité y hasta me sentí orgulloso de ser su amigo. Sé lo difícil que debe resultar para un dirigente de alma, no participar de reuniones partidarias, gritar en un acto político, hacer sonar las bocinas en una caravana y padecer la adrenalina de una jornada cívica.

Prefirió renunciar a todo eso, cuestionar a sus ex - correligionarios con su silencio y votar a otro partido, para mantenerse en sintonía con su conciencia. No saldrá a pedir el voto para nadie y eso es a mi juicio éticamente perfecto.

Mi amigo ‘arachán’ fue un crítico de los sectores más radicales del Frente Amplio, nunca estuvo de acuerdo con los programas que presentó Tabaré Vázquez, cuestionó aún con más encono al herrerismo de Lacalle y sus críticas nunca dejó que pasaran en silencio. Escribió, habló, debatió y hasta se trenzó en duelos verbales en programas de televisión para defender sus posturas. Su silencio actual, para mi es un  homenaje a la cordura.

Yo no podría imaginarme a mi viejo amigo, ingresando con una bandera en un comité frente amplista (49%) o participando activamente, con una ‘vincha’ blanca y una enorme bandera de Aparicio Saravia en una reunión de los grupos que apoyan a Larrañaga (32%).

Me imagino que las miradas de aquellos que criticó en el pasado , lo harían sentir como un “oportunista sapo de otro pozo”.

Su decisión de abandonar el Partido Colorado ( 11%), no tienen nada que ver con las encuestas. Las encuestas lo único que hacen darle la razón a sus cuestionamientos.

Sé muy bien que a lo largo y ancho del departamento y en otros departamentos, habrá historias similares y de las otras, o sea, jinetes que cambian de caballo en plena recta final. Todo es parte del circo más allá incluso de lo ético o lo pasional. El voto seguirá estando en la conciencia y nadie se va a enterar si también lo cambiamos.

Después de todo el voto es secreto, aún para los que, como aquél director municipal al inicio de la historia, se cambian al equipo rival, cuando ya termino el partido y nuestro equipo perdió por goleada.

Hasta la próxima.

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