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Hace
ya unos cuantos años, como veinte para ser más explícitos,
hubo un reencuentro con la democracia, con las elecciones,
con el voto ciudadano y con el regreso de los partidos
políticos nuevamente en la arena política.
Ganó
uno de los candidatos colorados, Adauto Puñales, con un
holgado margen y por el camino quedaron las agrupaciones
blancas y frenteamplistas, además de otros pequeños grupos
como la Unión Cívica.
La
democracia, el gran circo de la política provoca episodios
tristes, alegres y abiertamente jocosos de los cuales el
territorio rochense no estuvo ausente. De las historias
que con mayor deleite se contaban por esa época, recuerdo
la de un conocido ex director municipal que – cuentan –
“encontrándose en el interior de un Comité partidario del
Movimiento Nacional de Rocha, donde los simpatizantes de
la divisa blanca analizaban y compartían los efectos de la
derrota, en determinado momento, cuando por el frente del
local pasa una ruidosa caravana de vehículos del ganador
(Puñales), este ex director abandonó el comité blanco y
se encaramó en uno de los vehículos al tiempo que dejaba
la ‘vincha’ blanca y la sustituía por una colorada”. A los
pocos días no existía fotografía donde su voluminosa
figura no ocupara un lugar cercano al del líder colorado y
no sabemos si por sus cualidades o por esa enorme devoción
por su nuevo partido que ocupó un alto cargo de dirección
en la Comuna”.
El
episodio se integró al rico e insólito anecdotario de la
política departamental. Ya es historia, pero el fundamento
de su acción no es historia. Los pases en política son
cosa normal del pasado, del presente o del futuro y más
allá de que sean cuestionadas, son aceptadas. Sin embargo,
y aquí esta el punto, “hay pases y pases”.
Como
en el fútbol, es “jodido” ver que un jugador pide pase
directo de Peñarol a Nacional o viceversa. Los más
inteligentes, suelen irse a otros equipos, pequeños
primero, para luego si descubrir “que siempre fueron del
otro equipo”. Peor aún, es mudar al equipo rival cuando el
nuestro va último y el acérrimo rival va primero y
despegado.
En
la política, debo suponer que las cosas son parecidas. A
la distancia se me ocurre que al “Pepe” Mujica le habrán
aparecido amigos hasta por debajo de las piedras,
especialmente desde que el Encuentro Progresista suena
como ganador en primera vuelta y su grupo político, esta
entre los mayoritarios. Conste, es apenas una suposición.
En
estos días me comunique con un viejo y querido amigo de
Cerro Largo. Batllista y colorado de toda su vida.
Batllista por herencia familiar incluso, además de edil,
suplente de diputado y hasta en una oportunidad aspiró a
un escaño parlamentario. Le pregunté por su partido y me
respondió que “ya no era su partido”.
-
“Estoy desencantado. Ya ni vale la pena escarbar en las
razones, pero arrié la bandera colorada”-
- ¿A
que partido te vas?, ¿al frente? – le pregunte.
-
“No me voy de ningún partido, simplemente se va mi voto
para otro partido. No veo ético que ahora me vaya hacer
campaña política a favor de personas que respeto, pero que
toda la vida cuestioné y critiqué. Seré espectador y
votaré, aunque te garantizo, no será el Partido Colorado"
– me dijo.
Lo
felicité y hasta me sentí orgulloso de ser su amigo. Sé lo
difícil que debe resultar para un dirigente de alma, no
participar de reuniones partidarias, gritar en un acto
político, hacer sonar las bocinas en una caravana y
padecer la adrenalina de una jornada cívica.
Prefirió renunciar a todo eso, cuestionar a sus ex -
correligionarios con su silencio y votar a otro partido,
para mantenerse en sintonía con su conciencia. No saldrá a
pedir el voto para nadie y eso es a mi juicio éticamente
perfecto.
Mi
amigo ‘arachán’ fue un crítico de los sectores más
radicales del Frente Amplio, nunca estuvo de acuerdo con
los programas que presentó Tabaré Vázquez, cuestionó aún
con más encono al herrerismo de Lacalle y sus críticas
nunca dejó que pasaran en silencio. Escribió, habló,
debatió y hasta se trenzó en duelos verbales en programas
de televisión para defender sus posturas. Su silencio
actual, para mi es un homenaje a la cordura.
Yo
no podría imaginarme a mi viejo amigo, ingresando con una
bandera en un comité frente amplista (49%) o participando
activamente, con una ‘vincha’ blanca y una enorme bandera
de Aparicio Saravia en una reunión de los grupos que
apoyan a Larrañaga (32%).
Me
imagino que las miradas de aquellos que criticó en el
pasado , lo harían sentir como un “oportunista sapo de
otro pozo”.
Su
decisión de abandonar el Partido Colorado ( 11%), no
tienen nada que ver con las encuestas. Las encuestas lo
único que hacen darle la razón a sus cuestionamientos.
Sé
muy bien que a lo largo y ancho del departamento y en
otros departamentos, habrá historias similares y de las
otras, o sea, jinetes que cambian de caballo en plena
recta final. Todo es parte del circo más allá incluso de
lo ético o lo pasional. El voto seguirá estando en la
conciencia y nadie se va a enterar si también lo
cambiamos.
Después de todo el voto es secreto, aún para los que, como
aquél director municipal al inicio de la historia, se
cambian al equipo rival, cuando ya termino el partido y
nuestro equipo perdió por goleada.
Hasta la próxima. |