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La
mayor distancia carretera que alguna vez debí transitar en
Uruguay, no supera los 500 kilómetros. Fue en una
oportunidad que viaje entre Chuy y Artigas para visitar
un viejo y querido amigo. En Estados Unidos, en dos días,
permanecí sentado frente al volante de una camioneta por
mas de 2600 kilómetros.
No
fue recientemente. Ocurrió semanas después de los
atentados de septiembre 11 en el 2001 y en ocasión de
visitar un campo de formación de futuros “marines’. Se
trata de Camp Le Jeune en Carolina del Norte.
En
esa oportunidad, me tocó acompañar a padres y familiares
que con orgullo asistían a la finalización de uno de los
llamados “Boot Camp”, donde jovencitos de entre 17 y 19
años pasan la primera y exigente prueba para integrarse
a uno de los más duros equipos de la armada
norteamericana. Los Marines son los que usualmente llevan
la peor parte en los combates, al menos eso dicen ellos,
porque cumplen las misiones más arriesgadas.
Conocí muchachos y padres de esos muchachos, que iniciaban
su carrera militar en el preciso momento en que
comenzaban las operaciones de invasión de Afganistán y
aun Irak era una simple especulación de futuro.
Luego la historia es más conocida. Mientras sonaban
algunas bombas en las inhóspitas montañas de Afganistán,
donde supuestamente se encuentra aún Osama Bin Laden y sus
secuaces, los porta aviones, los barcos de guerra y miles
de soldados eran llevados rumbo al Golfo Pérsico, para
“esperar’ el visto bueno de la ONU e invadir Irak. Sin
visto bueno, hubo invasión y desde entonces han muerto
muchos soldados entre los mas de 120 mil que permanecen en
las arenas iraquianas.
Muchos de los muchachos que vi formarse en Camp Le Jeune,
permanecen aún en Irak o Afganistán, también se que
algunos han muerto y también se que el orgullo y la
emoción de los padres cuando veían a sus hijos desfilar
frente a la bandera estadounidense hoy ha mudado en su
perspectiva..
Los
padres cuyos hijos no pasaron aquél examen hoy agradecen a
Dios ese detalle; los padres de los que lo pasaron y
fueron enviados a Medio Oriente rezan todos los días para
que regresen vivos y los padres de los que han muerto,
preguntan a Dios, ¿por qué?
No
están solos en esa pregunta, los mas altos generales del
ejercito norteamericano se hacen la misma pregunta ¿por
qué?. Basta ver declaraciones de altos mandos, que pese a
estar sometidos a la disciplina normal, no dudan en
apuntar que se ganan las batallas, pero se pierde una
guerra por una simple ecuación, “nadie entiende la razón
de esta guerra”, entonces es difícil entender porqué están
peleando.
En
estos días comenzaron a divulgarse fotos de horrendas
torturas a soldados iraquíes. Obviamente, es muy simple
suponer la desesperación de los padres de los soldados que
nada tienen que ver con ese ejercicio de macabra estupidez
y es que por ese rumbo camina la indignación. Las fotos
que los propios militares se encargaron de divulgar, no
sólo están noqueando la reelección de George Bush como
presidente, aquí están provocando un escándalo con olor a
‘ esto es apenas el comienzo”.
Y
esa es una de las tantas lecturas que en el sur de la
Florida tienen los últimos hechos relacionados con la
impopular guerra en Irak. Es difícil sentir tranquilidad
para los padres y familiares de los miles de muy jóvenes
soldados que integran el contingente que ocupa Irak. Los
pedidos de renuncia llegan hasta el mismísimo presidente
y la horrorizante colección de fotografías ha caído como
una bomba de tiempo que nadie se aventura a suponer aún
sus consecuencias en el futuro inmediato.
Lo
que confieso me ha sorprendido y mucho es la cobertura
mediática que todo esto tiene en Estados Unidos. Es simple
comprobar que la luna de miel que nació después del S-11
entre los medios de comunicación y el gobierno hace meses
que ha culminado. Ningún diario o medio de prensa ahorra
adjetivos para denunciar los errores y horrores de la
desafortunada incursión a Irak.
Y si
Uds. me preguntan en que repercute esto en la campaña
previa a las elecciones de noviembre, contestaría que hoy
parecería que hay dos competidores que son uno sólo:
George Bush vs. George Bush, ¿y adivinen quien va
perdiendo?...
Hasta la próxima.
Miami,
mayo 17 de 2004 |