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SEGUNDA ENTREGA
En estos días, había iniciado la recolección de datos con el
objetivo de preparar mi segunda entrega sobre el tema "Emigración a
los Estados Unidos".
Hay mucho que comentar, informar y analizar basado en la centenaria
problemática fronteriza entre este país y México.
El conflicto
bélico con Irak mudó las cosas evidentemente y hoy debo ser
consecuente con el momento refiriéndome a las repercusiones que esta
mal llamada guerra tiene para todos nosotros. Y cuando digo
nosotros, me refiero a los millones de emigrantes que habitamos este
territorio.
No es necesario comentar el conflicto como tal y todo aquello que la
misma reúne de ilógico. Con toda razón, cualquiera de nosotros sabe
que se trata de una aventura bélica a contramano y que tiene como
único trasfondo los intereses económicos y geopolíticos - en ese
orden - que demanda el afán estadounidense por controlar esa zona
del planeta.
Si considero que debo referirme a la forma en que este conflicto
bélico es observado y evaluado por quienes aquí viven y trabajan. En
este aspecto confieso que me he sorprendido.
En primer lugar, me sorprende la desinformación -muy próxima a la
ignorancia- de la gran mayoría de los estadounidenses sobre las
razones de este conflicto. Hay aquí una disciplina de aceptación
soberana de lo que deciden los gobernantes, sin entrar en mayores
detalles. "Ellos saben lo que hacen" me dijo un vecino que aquí
vive, aunque nació en Georgia. Es decir, hay una alarmante cifra de
personas que dan por cierto que Saddam Hussein es el responsable de
los atentados del 11 de septiembre y no se han detenido a leer
alguna voz disonante o siquiera, leer así sea la historia de este
conflicto para entender donde comienza y hacia donde camina.
Pero entre los emigrantes, es donde me he sorprendido, aunque debo
admitir que en la gran mayoría hay conciencia de que este conflicto
expondrá el país a futuros atentados y el temor no es al presente,
el temor es a lo que vendrá después.
Pero volviendo a las repercusiones, he notado que por
regla general el sudamericano procura estar informado sobre causas y
efectos. En ese sentido, los argentinos, los uruguayos, los
brasileños suelen ser críticos de la forma en que el actual
Presidente de USA ha llevado el país a una resistida aventura
bélica. Colombianos y venezolanos, por su parte, están más
preocupados por lo que sucede en sus países y su opinión se subleva
a la importancia que le dan a sus propios asuntos.
No obstante,
un colega nacido en Maracaibo y que aquí espera una respuesta a un
pedido de asilo político, cuando le pregunté sobre el asunto
profetizó a modo de anhelo: "ojalá se les ocurra meterle mano al
problema nuestro y con el argumento de la guerra preventiva, sacar a
Chávez de una buena vez. Eso es más importante que Saddam",
recordándome que también los venezolanos viven encima de un mar de
petróleo a pocas millas de Estados Unidos.
Peruanos, ecuatorianos y chilenos que aquí son muchos, no opinan ni
a favor ni en contra, al menos los que conmigo hablan a diario. El
centroamericano, tiene otra óptica que si bien adivino crítica, se
subordina a una dramática necesidad económica y es que las economías
de la mayor parte de sus países, dependen de Estados Unidos. Ello no
solo condiciona su opinión sino que, como ha sido visto hasta lo
involucra. Infelizmente la primer víctima hispana en el frente de
batalla, fue un soldado guatemalteco de 22 años que al igual que
otros, pelea por defender a este país y lo hace convencido de que
son razones valederas.
Una historia
aparte, la configuran los mexicanos y los cubanos. Ambos difieren en
su mirada del momento, pero guardan la misma similitud, en términos
de dependencia, si se quiere, hasta emocional.
He sido testigo de apasionadas discusiones entre emigrantes,
especialmente entre cubanos y argentinos, a favor y en contra de
este ataque.
El cubano como exiliado, por regla general, antepone el
agradecimiento a lo que este país le otorga a lo que pueda
considerar de bueno o malo en este conflicto. Es por ello, que
difícilmente escucharemos alguna voz de condena.
Pero, adicionalmente, los cubanos aquí son tradicionalmente afines
al Partido Republicano, el mismo del Presidente Bush. Con los
mexicanos, los sentimientos son diferentes. En primer lugar, no
conozco a otro pueblo más nacionalista que el azteca y si bien aquí
la masa latina se compone en más de un 70% por mexicanos (casi 30
millones), su integración a la vida de este país es primordialmente
económica. Siempre su país está primero, pero además, en el fondo de
sus sentimientos nacionalistas, los mexicanos que de manera legal o
ilegal traspasan la frontera para trabajar en Estados Unidos, lo
hacen inmersos en sentimientos encontrados. Así me lo comentó un
editor mexicano con quien compartí muchas horas de trabajo. "Cada
vez que me envían a hacer algún trabajo en el medio oeste, me parece
estar pisando una tierra que es mía, pero alguna vez me la robaron"
me decía. Basta mirar el mapa: Arizona, Colorado, Tejas, Nuevo
México, California, para recordar que la historia no miente sobre
fronteras y territorios.
Los mexicanos condenan la guerra y si será profundo ese sentimiento,
que la actitud del Presidente Vicente Fox que no acompañó la postura
belicista estadounidense en el seno del Consejo de Seguridad de las
Naciones Unidas, recibió el unánime apoyo de propios y ajenos en su
país, pese a que la dependencia económica es casi absoluta de su
vecino del norte.
Pero más allá de las posiciones en contra y las menos a favor, aquí
hay un temor que en todos va ganando espacio. Y paradójicamente es
desde el propio gobierno que ese temor es incentivado en forma
permanente.
En estos días,
se conoció un plan oficial de evacuación de la Ciudad de Nueva York;
en la televisión local, horas antes de escribir este artículo
presencie un reporte especial sobre el inicio de controles
especiales a los productos enlatados y de otra índole de consumo
masivo ante la presunción de que los mismos sean contaminados por
alguna clase de organización terrorista. En la zona de Kendall, una
empresa comenzó a vender unos aparatos metálicos, parecidos a
pequeñas naves espaciales, que son en realidad un bunker destinado
a protegernos en caso de un ataque químico y ya le llueven los
compradores.
Todos, léase bien, todos los funcionarios del gobierno han sido
vacunados contra la viruela en prevención de ataques con esa clase
de bacteria y si bien lo achacaron a una "casualidad", no hace mucho
tiempo se registró una verdadera oleada de intoxicaciones en los
barcos cruceros que de esta zona suelen zarpar con destino al
caribe. Hubo cientos de casos de una rara enfermedad intestinal,
sobre la que misteriosamente poco se informó y muy rápidamente se
dejó de informar.
Ese es el clima por estos días y aunque preocupante, parece mucho
más calmo de los días que están por venir.
Hasta la próxima
Miami,
marzo de 2003
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