Desde Miami...

 
Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

Volver a seleccionar otra nota Volver a Chuynet

La Emigración y la Guerra

SEGUNDA ENTREGA


En estos días, había iniciado la recolección de datos  con el objetivo de preparar mi segunda entrega sobre el tema "Emigración a los Estados Unidos".
Hay mucho que comentar, informar y analizar basado en la centenaria problemática fronteriza entre este país y México.

El conflicto bélico con Irak mudó las cosas evidentemente y hoy debo ser consecuente con el momento refiriéndome a las repercusiones que esta mal llamada guerra tiene para todos nosotros. Y cuando digo nosotros, me refiero a los millones de emigrantes que habitamos este territorio.
No es necesario comentar el conflicto como tal y todo aquello que la misma reúne de ilógico. Con toda razón, cualquiera de nosotros sabe que se trata de una aventura bélica a contramano y que tiene como único trasfondo los intereses económicos y geopolíticos - en ese orden - que demanda el afán estadounidense por controlar esa zona del planeta.
Si considero que debo referirme a la forma en que este conflicto bélico es observado y evaluado por quienes aquí viven y trabajan. En este aspecto confieso que me he sorprendido.

En primer lugar, me sorprende la desinformación -muy próxima a la ignorancia- de la gran mayoría de los estadounidenses sobre las razones de este conflicto. Hay aquí una disciplina de aceptación soberana de lo que deciden los gobernantes, sin entrar en mayores detalles. "Ellos saben lo que hacen" me dijo un vecino que aquí vive, aunque nació en Georgia. Es decir, hay una alarmante cifra de personas que dan por cierto que Saddam Hussein es el responsable de los atentados del 11 de septiembre y no se han detenido a leer alguna voz disonante o siquiera, leer así sea la historia de este conflicto para entender donde comienza y hacia donde camina.
Pero entre los emigrantes, es donde me he sorprendido, aunque debo admitir que en la gran mayoría hay conciencia de que este conflicto expondrá el país a futuros atentados y el temor no es al presente, el temor es a lo que vendrá después.

Pero volviendo a las repercusiones, he notado que por regla general el sudamericano procura estar informado sobre causas y efectos. En ese sentido, los argentinos, los uruguayos, los brasileños suelen ser críticos de la forma en que el actual Presidente de USA ha llevado el país a una resistida aventura bélica. Colombianos y venezolanos, por su parte, están más preocupados por lo que sucede en sus países y su opinión se subleva a la importancia que le dan a sus propios asuntos.

No obstante, un colega nacido en Maracaibo y que aquí espera una respuesta a un pedido de asilo político,  cuando le pregunté sobre el asunto profetizó a modo de anhelo: "ojalá se les ocurra meterle mano al problema nuestro y con el argumento de la guerra preventiva, sacar a Chávez de una buena vez. Eso es más importante que Saddam", recordándome que también los venezolanos viven encima de un mar de petróleo a pocas millas de Estados Unidos.
Peruanos, ecuatorianos y chilenos que aquí son muchos, no opinan ni a favor ni en contra, al menos los que conmigo hablan a diario. El centroamericano, tiene otra óptica que si bien adivino crítica, se subordina a una dramática necesidad económica y es que las economías de la mayor parte de sus países, dependen de Estados Unidos. Ello no solo condiciona su opinión sino que, como ha sido visto hasta lo involucra. Infelizmente la primer víctima hispana en el frente de batalla, fue un soldado guatemalteco de 22 años que al igual que otros, pelea por defender a este país y lo hace convencido de que son razones valederas.
 

Una historia aparte, la configuran los mexicanos y los cubanos. Ambos difieren en su mirada del momento, pero guardan la misma similitud, en términos de dependencia, si se quiere, hasta emocional.
He sido testigo de apasionadas discusiones entre emigrantes, especialmente entre cubanos y argentinos, a favor y en contra de este ataque.
El cubano como exiliado, por regla general, antepone el agradecimiento a lo que este país le otorga a lo que pueda considerar de bueno o malo en este conflicto. Es por ello, que difícilmente escucharemos alguna voz de condena.
Pero, adicionalmente, los cubanos aquí son tradicionalmente afines al Partido Republicano, el mismo del Presidente Bush. Con los mexicanos, los sentimientos son diferentes. En primer lugar, no conozco a otro pueblo más nacionalista que el azteca y si bien aquí la masa latina se compone en más de un 70% por mexicanos (casi 30 millones), su integración a la vida de este país es primordialmente económica. Siempre su país está primero, pero además, en el fondo de sus sentimientos nacionalistas, los mexicanos que de manera legal o ilegal traspasan la frontera para trabajar en Estados Unidos, lo hacen inmersos en sentimientos encontrados. Así me lo comentó un editor mexicano con quien compartí muchas horas de trabajo. "Cada vez que me envían a hacer algún trabajo en el medio oeste, me parece estar pisando una tierra que es mía, pero alguna vez me la robaron" me decía. Basta mirar el mapa: Arizona, Colorado, Tejas, Nuevo México, California, para recordar que la historia no miente sobre fronteras y territorios.
Los mexicanos condenan la guerra y si será profundo ese sentimiento, que la actitud del Presidente Vicente Fox que no acompañó la postura belicista estadounidense en el seno del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, recibió el unánime apoyo de propios y ajenos en su país, pese a que la dependencia económica es casi absoluta de su vecino del norte.
Pero más allá de las posiciones en contra y las menos a favor, aquí hay un temor que en todos va ganando espacio. Y paradójicamente es desde el propio gobierno que ese temor es incentivado en forma permanente.

En estos días, se conoció un plan oficial de evacuación de la Ciudad de Nueva York; en la televisión local, horas antes de escribir este artículo presencie un reporte especial sobre el inicio de controles especiales a los productos enlatados y de otra índole de consumo masivo ante la presunción de que los mismos sean contaminados por alguna clase de organización terrorista. En la zona de Kendall, una empresa comenzó a vender unos aparatos metálicos, parecidos a pequeñas naves espaciales, que son en realidad un bunker destinado  a protegernos en caso de un ataque químico y ya le llueven los compradores.
Todos, léase bien, todos los funcionarios del gobierno han sido vacunados contra la viruela en prevención de ataques con esa clase de bacteria y si bien lo achacaron a una "casualidad", no hace mucho tiempo se registró una verdadera oleada de intoxicaciones en los barcos cruceros que de esta zona suelen zarpar con destino al caribe. Hubo cientos de casos de una rara enfermedad intestinal, sobre la que misteriosamente poco se informó y muy rápidamente se dejó de informar.
Ese es el clima por estos días y aunque preocupante, parece mucho más calmo de los días que están por venir.
Hasta la próxima

Miami, marzo de 2003

IMPRIMIR

 

                                Chuynet.com ©  2004   info@chuynet.com