Desde Miami...

 
Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

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EL DRAMA HAITIANO, “UN ETERNO NAUFRAGIO” 

PRIMERA ENTREGA

A partir de la presente nota, les ofreceremos una serie de crónicas sobre la emigración ilegal y la dramática saga de quienes viven y mueren por un pretendido sueño americano. Son habitantes de países vecinos, quienes en su deseo de llegar a los Estados Unidos para un mejor vivir,  convierten un sueño en pesadilla, donde no se sabe con certeza si es preferible la muerte que la sobrevivencia.

Hoy ante la amenaza eminente del terrorismo, las leyes migratorias han cambiado en este país. Un organismo central coordina las acciones de los departamentos que atienden esta parte tan sensible de la vida americana, en un territorio donde conviven las patrullas de frontera, junto con los traficantes de ilegales y la desesperación de los inmigrantes, que ahora cuenta con un “super sheriff”, del que aún no se sabe hacia donde apuntará su pistola.

Hoy les ofrezco, una muestra del drama haitiano y en la próxima entrega, trataré de resumir las mil formas que cobra la pesadilla mexicana a lo largo de la frontera, donde reinan los “coyotes”. Ellos son los responsables de administrar el peligroso corredor de indocumentados existente en la frontera entre EEUU y México, por donde millones de mexicanos han ingresado al país del norte, aunque muchos también han perecido en el intento. 

EL PENOSO DRAMA HAITIANO 

Tiempo atrás, cuando retornaba de la oficina donde presto mis servicios, justo en el momento  en que cruzaba el puente que une la Isla de Key Biscayne con el llamado DwonTown de Miami, me encontré  inmerso en un dramático episodio que tuvo por protagonistas a un grupo de emigrantes haitianos que se aprestaban a desembarcar en la costa, a pocos metros del viaducto Rickenbacker por el que despreocupadamente venía conduciendo mi automóvil.

 

El barco, de poco menos de 20 metros de eslora, es el típico utilizado para el contrabando humano y en el que se suele trasportar a personas como verdaderos animales, literalmente había encallado sin posibilidades de llegar a  la costa en momentos que  era  perseguido por dos lanchas patrulleras y un par de helicópteros del servicio de guardacostas que opera en la Florida.

En cuestión de segundos, se produjo en secuencia una serie de hechos  a los que involuntariamente asistí en primera fila. La curiosidad que ganó a varios de los automovilistas que circulaban en uno y otro sentido, los llevó a detener sus vehículos y de la nada se produjo un monumental atasco que detuvo totalmente el tránsito en medio de un mar de bocinas y sirenas de los patrulleros policiales que a contramano y peligrosamente transitaban por encima de las veredas de la rambla buscando el punto mas cercano al barco de ilegales. Junto a esa movilización policial, gran cantidad  de helicópteros  de la prensa surcaban el cielo, representando de esta forma a las grandes cadenas estadounidenses que operan en Miami.

 

Mientras eso ocurría en tierra y en el aire, en el mar decenas de ocupantes del barco se lanzaban al agua buscando llegar a la costa nadando en medio de las lanchas de la Guardia Costera y sabedores que una vez tocaran tierra serían cazados como animales.

El cuadro pese a lo deprimente, no dejaba de ser una cruda muestra de la desesperada saga de los inmigrantes que deben llegar a este país por métodos peligrosos e ilegales.

El “tranque” encima del puente duró aproximadamente  tres horas y los casi 200  emigrantes, hombres, mujeres y niños,  fueron en su mayoría detenidos, excepto algunos pocos que lograron ganar la orilla y llegar hasta tierra firme, donde no faltaron conductores, seguramente haitianos como ellos, que los introducían dentro de sus vehículos con el fin de salvarlos de la acción represiva de la policía.

Al día siguiente, también fui testigo de la masiva manifestación de miles de integrantes de la comunidad haitiana de la Florida frente al edificio que alberga  al servicio de Migración de Miami, en la clásica esquina de Biscayne Boulevard y la Calle 71.

El episodio tuvo una enorme cobertura mediática, además de interesar a las autoridades, especialmente a los representantes de la minoría negra al sur del estado.

Todos pedían para que esa gente no resultara deportada, aunque hasta hoy nada he sabido sobre su destino final, excepto que fueron recluidos en el centro de detención de Krome. Allí  d son llevados todos los ilegales detenidos previo a su deportación o autorización a permanecer en el país. 

MUERTE EN EL MAR 

Poco y nada sabía hasta entonces sobre la odisea haitiana. En este país, existen otros dramas sobre la materia que atraen mayormente la atención, básicamente: el tema de los cubanos y en menor medida el de los dominicanos. Desde estas dos islas siempre están  partiendo “balseros”, quienes son clientes de traficantes de ilegales. Esos traficantes, verdaderos, piratas del nuevo milenio,  ganan verdaderas fortunas  trasladando mercadería humana hacia los Estados Unidos. En esos barcos, carentes de toda seguridad y por ende, nada de comodidad, suelen introducir en total hacinamiento a personas que han logrado ahorrar, vaya a saber como, el dinero para pagar un viaje que en la mayoría de los casos termina en la deportación y en la peor de las eventualidades, es un viaje a la muerte.

 

Muerte que se consigue generalmente por el naufragio ya que se trata de embarcaciones precarias,  que no reúnen  condiciones de navegar por las peligrosas aguas de la zona. En otras ocasiones, esa muerte llega por enfermedades, hambre o un encierro prolongado en las inhumanas o pequeñas bodegas de los barcos.

El episodio de Key Biscayne me sorprendió y me llevo a interesarme en el tema, al grado de que busque  información que me revelara un panorama mas amplio de ese otro drama: el haitiano

Increíblemente, este desembarco en las costas de la Florida, ocurrió con  exactitud, un año después que unos 150 ocupantes de un barco y 63 de otro, en su mayoría haitianos, murieran al hundirse los navíos que los transportaban  en el momento que la región era azotada por el Huracán Michelle. 

La primera embarcación zarpó desde el sur de Haití un mes antes con 150 personas a bordo y al día siguiente partió otro con 63 pasajeros. El episodio se produjo cerca del archipiélago de las Bahamas donde las autoridades suelen repatriar por año, entre 5000 y 10000 personas, que allí desembarcan en su viaje hacia los Estados Unidos.

Haití es uno de los países mas pobres del planeta, con un 80% de la población viviendo por debajo de la línea de la pobreza y en donde los derechos humanos han venido siendo violados de mil maneras diferentes. Por si fuera poco ha enfrentado el bloqueo económico de los Estados Unidos y la indiferencia del resto de naciones del area, más preocupadas en solucionar sus propias problemáticas que inmiscuirse en las de una nación que en términos de geopolítica zona, poco y nada representa para las mismas, excepto cuando se ven “amenazadas” por algún grupo de inmigrantes no deseados.

Para los haitianos escapar se convierte en obsesión, siendo los  Estados Unidos y la Republica Dominicana  sus principales objetivos como destino final. Con esta última comparte una misma porción de territorio en el mar Caribe, y aquí han emigrado alrededor de 700 mil personas, incluyendo a los hijos de haitianos nacidos en Republica Dominicana.

Según comentó Solange Pierre ,Coordinadora del Movimiento de Mujeres Dominico-Haitianas (MUDHA), existen haitianos que han estado en República Dominicana por 20 o 30 años, pero no tienen estatus legal. No pueden arrendar casas ni llegan a tener personalidad jurídica, nunca consiguen establecerse de un todo.  El gobierno dominicano continúa llamándolos "personas en tránsito". Como esas personas han comenzado a organizarse y demandar escuelas, agua, electricidad y atención de salud, el gobierno los ve como un problema y quiere expulsarlos”  comentó.

Agregó que la Corte Interamericana de Derechos Humanos ha emitido fallos contra las expulsiones masivas y la separación de las familias, cuando uno o ambos padres son deportados, dejando a los hijos. Pero el gobierno no ha cumplido con los fallos. El MUDHA ha apelado a la Organización Internacional del Trabajo para que intervenga sobre la base de que los trabajadores no pueden ser expulsados si no han recibido sus pagos.

La lucha de esa organización que ha recibido premios internacionales por su defensa de los derechos humanos, no es solitaria. En Estados Unidos las repercusiones del fallido desembarco que imprevistamente me tuvo como testigo presencial, han levantado tal polvareda que han movido bases políticas, cuando el mismo paso al terreno racial.

El propio gobernador del estado Jeb Bush, hermano del Presidente, fue abucheado e increpado en Liberty City, un barrio Negro de Miami, por decenas de manifestantes que exigían la libertad de los haitianos detenidos.

Los participantes en la protesta, que duró varios días, se quejaban de la dualidad de tratamiento que las autoridades de inmigración han dispensado a los haitianos en relación a otras nacionalidades

Incluso recuerdo que los ánimos se caldearon cuando la congresista federal Carrie Meek, de raza negra, emplazó al gobernador.  Meek lo presionó para que llamara a la Casa Blanca y le pidiera a su hermano, el presidente George W. Bush, que permita a los inmigrantes quedarse.

''Una sola llamada suya y se pone en acción la ley de pies secos'', dijo la congresista refiriéndose a la política que permite el ingreso inmediato a Estados Unidos de los cubanos que pisen tierra firme. Los haitianos son mi sangre, los amo y sé que usted lo puede hacer'', añadió Meek, quien termina su mandato este año” le dijo.

No sabemos si hubo esa llamada, pero si la hubo, nadie se enteró.

''Aquí hay un doble estándar que es intolerable y debe terminar. Parece que se han olvidado de lo que sucedió en Surfside hace unos años, cuando unos cubanos lograron alcanzar tierra firme y no los detuvieron. Esa gente pudo quedarse. ¿Por qué con los haitianos no sucede lo mismo?'', señaló el comisionado de North Miami Beach, Jack Despinosse.

"Haití viven una situación de caos, no es una democracia. Queremos que los inmigrantes haitianos sean tratados de la misma forma justa y equitable que los cubanos" dijo Jean-Robert Lafortune, presidente de la Haitian-American Grassroots Coalition, mientras que Cheryl Little, una abogada de inmigración de Miami, aludió incluso a motivaciones racistas en esa discriminación. "El color de la piel (de los haitianos) puede influir", dijo a la cadena CNN.

La reacción que suscitó el episodio, no debe extrañar. Aquí la comunidad haitiana es una de las mas importantes, al grado que la misma a nivel organizativo es tan importante como la cubana. Ya eligieron un alcalde  que es natural de Puerto Príncipe, tienen una radio que trasmite las 24 horas en su lenguaje, el Creole, y hace poco tiempo atrás se vieron beneficiados por una ley que facilitó la legalización de unos 60,000 inmigrantes de su país.

De todas maneras, y pese a su intensa movilización, no han logrado aún que les sea aprobada una ley similar a la que ampara a los cubanos, es decir la Ley de Ajuste Cubano que a cualquier habitante de esa isla que toque tierra Americana, le da acceso inmediato a toda una serie de medidas de amparo.

La concesión de asilo político en Estados Unidos a ciudadanos haitianos se ha practicado con cuentagotas. Según fuentes federales citadas por la prensa de Miami, en los últimos cinco años, los jueces de inmigración recibieron 21.374 demandas haitianas de asilo de las que solamente se concedieron 1.284. Ese  dato  habla por si solo. 

UN PAÍS EN ETERNA CRISIS

La Organización de Estados Americanos, OEA, ha tenido que intervenir el recrudecimiento de la violencia después de enfrentamientos entre partidarios y opositores del gobierno, una situación por la que el pequeño país ha transitado a lo largo de todo el 2002.Los enfrentamientos han  tenido como protagonistas  a los simpatizantes del presidente Jean Bertrand Aristide y los  manifestantes de oposición que protestan contra el gobierno. Aristide fue reelecto para un segundo mandato de cinco años en noviembre del año 2000 bajo acusaciones de fraude electoral

En medio de esa realidad y el desinterés estadounidense por darle alguna forma de solución a la problemática de estos emigrantes, su futuro, tanto en tierra como en el mar, parece consolidado como un eterno naufragio.

Miami, marzo de 2003

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