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Personalmente pienso que el aspirante demócrata a la Casa
Blanca deberá ganar “por varios cuerpos” la elección este
dos de noviembre, pese a las encuestas y la opinión de
muchos.
Aquí
– y muchos analistas dicen lo mismo – no hay nada más
incongruente que las encuestas. Existen razones
profundamente fundadas para considerar que más que una
elección, en esta oportunidad el pueblo norteamericano
participa de un referendo donde se juzga la conducta de su
presidente.
Para
concretar, se va a votar más “contra Bush” que“favor de
Kerry’ y no es necesario extenderse en recordar una vez
más las razones. No hay lugar del mundo donde no se
insista hasta el cansancio en los errores catastróficos
que esta administración ha cometido. Perdón, en casi todo
el mundo, excepto en una enorme porción de la ciudadanía
de este país, desinformada o abiertamente conservadora
hasta convertirse en radical.
Pero
la derrota de Bush no debe transcurrir en el peso de ese
sector o el otro. En Estados Unidos la democracia, pese a
no ser perfecta, se desenvuelve bastante bien y la
constitución no es un mero instrumento, más allá que
algunas administraciones si la han utilizado o manipulado
como un instrumento en su favor.
En
esta oportunidad, la gente ha salido
a votar en un número histórico. Hay que descender
cuarenta años para encontrar un fenómeno similar, cuando
fue electo el Presidente John Kennedy.
Las
encuestadoras dicen que hay un empate técnico pero no
aclaran que entrevistan a votantes registrados, con todas
las alternativas que eso ofrece para que los números
“caigan” para el lado que convenga. En ese escenario la
cantidad de registrados de uno y otro partido, es similar,
o sea, la encuesta iguala las tendencias por defecto.
Los
nuevos votantes no han sido
entrevistados y los nuevos votantes son millones; los
nuevos votantes son los más jóvenes que nunca suelen
participar, pero esta vez observan su misma generación
peleando y muriendo en una guerra absurda; ven la
posibilidad cada vez más cercana y preocupante posibilidad
de que se reinstale el servicio militar. Por si algo
faltara, los índices de la economía van en picada, el
déficit de la nación trepó a cifras históricas, el
desempleo aumenta y los seguros que aquí son en cierta
forma obligatorios, se van alas nubes.
Pero
hay más, las grandes estrellas del rock, los mas famosos
artistas, los intelectuales, los principales diarios, los
referentes históricos e incluso, figuras del propio
partido del Presidente Bush, “están pidiendo a la gente
que vote por Kerry”.
Me
aventuro a vaticinar que aquí no habrá reelección, aunque
después de ver lo ocurrido en Venezuela con el referendo
revocatorio, nada me sorprendería.
De
todas maneras y ante la posibilidad de que vuelva a
producirse el desastre de la elección anterior, cuando el
Tribunal Supremo debió dirimir la contienda, ya hay un
ejercito de abogados trabajando y presentando demandas.
La
elección estará entretenida, lo sé. Pero también sé que
gane quien gane, los cambios repercutirán más afuera que
dentro de los Estados Unidos.
Después de todo, en este país, se suele definir a los
partidos Demócrata y Republicano como “un único partido
dividido en dos”.
Si
observamos el resto del mundo, tal vez esa sea la forma
más sencilla de gobernar sin que el rumbo de la normalidad
se altere demasiado.
En
China gobierna un solo partido y no hay democracia. Aquí
gobierna un solo partido, pero se dividió a la mitad para
facilitar esa democracia.
Pero
con uno o con dos partidos, por el
bien del mundo, que gane Kerry.
Hasta la próxima
Miami, 01 de
noviembre de 2004 |