Desde Miami...

 
Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Los chinos invaden Estados Unidos"

Allí dice algo así como: "Bienvenidos a los Estados Chinos de Norte América". Lo escribí en inglés y lo traduje en el traductor multi lenguas del buscador Altavista. Y en ese buscador es donde uno puede asimilar hasta que punto crece el gigante rojo. La dos primeras opciones para traducir rápidamente el inglés en Altavista son: al chino simple y al chino tradicional, o viceversa.

Y eso no es casualidad. Simplemente refleja una realidad o mas bien, una invasión que empieza por las tiendas de electrodomésticos, sigue por las de calzados y aumenta por las de prendas de vestir.

Los championes tenis que venden en las tiendas Target se parecen a los Niké de Kobe Bryant, pero tienen otro nombre, 'Comanche', y valen poco mas de 10 dólares. Son chinos, como también son chinas las camisas, las remeras, los calzoncillos, los muebles, las lámparas y muchos etc. Antiguamente quienes vivíamos en países de América Latina con familiares en USA, nos ufanábamos de recibir prendas MADE IN USA. Eso es el pasado del pasado.  Cuando llegue a este país, compre una remera, que aquí llaman de franela, de color negro y con una inscripción que decía: Miami, junto a una coqueta palmera. Compre dos, una para mi y otra para enviársela a mi hermano en Montevideo. Que decepción me lleve cuando descubrí que la camisa souvenir de Miami, había sido confeccionada en El Salvador. De todas maneras, como que todo quedaba entre familia. En Centro América la “maquila” ha dado trabajo a mucha gente y es bueno recordar que en EEUU los centroamericanos se cuentan por millones. Ahora las cosas se embromaron para ellos, o al menos, se van a embromar si no toman providencias. Y la amenaza viene con fuerza de huracán con un tamaño tan grande como China. "En Estados Unidos lo que no es chino, será chino"

Los chinos ya llegaron, pero en unos meses será una completa invasión. “El 1 de enero de 2005, la ropa fabricada en China, Vietnam, Bangladesh, Madagascar y África del Sur no tendrá restricciones para entrar al mercado estadounidense. Lo hará con precios bajos, con calidad, variedad, en toneladas, y a tiempo, amenazando a los grandes competidores y arrasando a los menos preparados”, dice un artículo de prensa que busca alertar a los países vecinos que tienen en la maquila una de sus principales fuentes de ingresos.

Un estudio difundido por JC Penney, una de las gigantes cadenas de tiendas en Estados Unidos, estima que sólo los almacenes más fuertes sobrevivirán a los bajos precios que los asiáticos introducirán. Se calcula que del 2005 al 2006, habrá una reducción de costos de entre 8 y 18%, sólo en los Estados Unidos.
Pero no miren esos datos de reojo, la invasión china mete miedo. Hay una parodia dialéctica sobre la enorme cantidad de habitantes que tiene el gigante del Dragón Rojo. “Si todos los chinos saltaran al mismo tiempo, la tierra temblaría” se suele decir.
Pero para que la tierra tiemble, no hace falta que salten. Basta con que sigan creando fábricas que pagan un dólar de salario por día o poca cosa más. Las previsiones más optimistas del avance rojo aseguran con datos reales que más de la mitad de fabricantes en el mundo van a cerrar, después del 2005.
Actualmente, el 50% de capacidad de confección que existe es en sobreoferta, pero con la competencia asiática sin freno, los almacenes disminuirán el listado de proveedores y querrán abastecedores eficientes, que les ofrezcan productos a bajo costo, y no todos podrán hacerlo.

China asestó un dramático golpe a los confeccionistas en el mercado estadounidense, en el 2002, cuando se eliminaron las barreras a la importación de ropa para niños. Las importaciones aumentaron en un 464%, de enero a mayo de 2002, con respecto al mismo período del año anterior, otorgando a China el 13% del mercado en esa rama.
La semana pasada se realizó en El Salvador la llamada Cumbre de la Industria Textil y de la Confección con presencia productores estadounidenses, centroamericanos, mexicanos, caribeños, europeos y sudamericanos. El tema chino esta vez dominó totalmente el encuentro y la preocupación va creciendo. China aumentó en 46% sus exportaciones en ropa interior de algodón, pantalones y en camisas de punto, mientras Honduras cayó en un 20.5% en esos rubros, fue una de las revelaciones del evento.
Las predicciones dan miedo a los fabricantes, pero en la lectura de las conclusiones rescatamos algo importante y es la advertencia a los confeccionistas no deben alcanzar la celeridad y eficiencia con base en bajos salarios, sino en el trato directo con el cliente, en capacitar al personal, invertir en maquinaria, en diseños nuevos y en entregas inmediatas.

Las llamadas tiendas de departamentos van a verticalizar el negocio de la ropa en Estados Unidos. Eso significa que trabajarán con menos fabricantes, exigirán reducir los tiempos de entrega, más servicios agregados y tecnología para apoyar sus cadenas de suministros. Por esa razón, la conclusión más optimista es de que existe un tanto a favor con respecto a los chinos, la posibilidad de ser eficiente y rápido aprovechando la cercanía.

A mi juicio es elogiable que se busque sobrevivir y crecer en el nuevo panorama de las ventas en USA pero, creo que infelizmente la batalla esta perdida. Y basta mirar mi alrededor mientras culmino este artículo. Los muebles del estudio, las lámparas, el jarrón de café, los vasos, la silla, el florero, un coqueto reloj de pared y otro que me acompaña desde el escritorio, un adorno con flores de papel que me observa desde un cuadro y hasta un sencillo revistero en una esquina, todos, si absolutamente todos, están rotulados como ‘Made in China”.

Miami, 18 de setiembre de 2004

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