Desde Miami...

 
Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

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"Historias de emigrante"

Miami, tierra de playa y de caimanes

Por estos días la muerte de tres personas atacadas por caimanes provoco conmoción y extendió una ola de pánico sin precedentes por estas tierras al sur de la Florida.

Y es posible que quien no conozca Miami y sus alrededores, razone esa información como una irrealidad, como una noticia fuera de su ámbito geográfico. Pues les diré algo, están equivocados. Miami además de la bella postal de los edificios emergiendo de una tierra que parece hundida en un mar transparente, es un territorio de pantanos disecados donde la incontrolable expansión urbanizadora ha ido matando el hábitat de los verdaderos propietarios de esta tierra: los caimanes. Y a medida que ese hábitat se reduce más y más aumenta la población de humanos, resulta inevitable que los choques entre unos y otros sean más frecuentes. Con los resultados trágicos de estos últimos tiempos.

La residente de la localidad de Davie,  Yovy Suárez Jiménez murió tras ser atacada por un caimán. Días después de haber sido encontrada, sus brazos cercenados fueron descubiertos en el estómago del reptil. Una semana mas tarde en el Condado Pinellas, el brazo derecho y la mano de Judy W. Cooper se recuperaron del vientre de un caimán días después que la infeliz mujer fuera encontrada sin vida flotando en un canal. Annemarie Campbell, de Paris, Tennessee, murió tras haber sido atacada por un caimán el domingo mientras buceaba cerca del Lago George, en el Parque Nacional de Ocala, en la zona central de la península floridana.

Y canales son lo que abundan en Miami y en las ciudades vecinas. Algunos son profundos y la mayoría están intercomunicados entre si ya que son el drenaje natural de las aguas de los pantanos hacia el mar. Por esos canales suelen, a veces,  los caimanes suelen aventurarse fuera de su área, al grado que es común ver a los bordes de los canales muchos carteles de advertencia. Ha sido común enterarse de la muerte de animales, como perros por ejemplo, atacados por esos reptiles, pero humanos es algo inusual. Ahora parece que las cosas han cambiado y la gente entro en pánico, al grado que hubo un aumento desmesurado de llamadas al  al Programa Estatal de Molestia por Caimanes, un programa destinado a dar asistencia en este tipo de casos. Lo que si ha quedado en claro, es que no hay medidas suficientes de prevención.

Hoy la única herramienta contra los caimanes, son los cazadores  que en realidad son muy pocos para la extensión del área a controlar. Las autoridades han salido a contratar mas cazadores calificados, lo que de antemano se sabe que será muy difícil. Ocurre que el  trabajo es peligroso y no se paga muy bien. El estado de la Florida le paga a uno de los pocos cazadores 30 dólares por cada caimán que captura, con un límite anual de casi $2,500. Además de conocer la técnica para cazar a un cocodrilo asustado, los buenos cazadores deben tener calma, paciencia, ser diplomáticos, sensatos y responsables. Poseer algunas habilidades en relaciones públicas también. A veces, un cazador debe esperar hasta cinco horas para que un caimán aflore a la superficie, Sin embargo la  parte más difícil del trabajo no es atrapar al reptil. Lo difícil es lidiar con las exigencias del público. Cuando un residente llama y dice que hay un caimán en su patio trasero, quiere que enseguida vaya alguien a capturarlo, no en un día ni en dos. Y eso es imposible, a veces capturar un gran caimán, le puede insumir al cazador hasta dos años de paciente persecución.

Por lo pronto las autoridades aquí están instrumentando una campaña de concientización de la gente  y respetar las leyes ambientalistas de esta región, bajo las cuales se ampara el derecho de existencia de los caimanes y gracias a la cual de los pocos miles que había hace unos años cuando casi fueron exterminados totalmente, hoy se estima que su numero es superior al millón de ejemplares, aunque la situación actual es atípica, ya que desde 1948 se han reportado apenas 20 ataques mortales, incluyendo los tres últimos que ocurrieron en menos de una semana. Y vean ustedes, durante el mismo período se han  reportado en la región nueve ataques mortales de tiburones. O sea, además de bellas postales, Miami tiene otras cosas que no son tan atractivas para los turistas. Por ello, seguirán colocando carteles de advertencia junto al agua.

Hasta la próxima.

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