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La tecnología digital ha logrado aproximar los
pueblos y las personas. No digo nada nuevo con ello, pero es necesario
mencionarlo, porque me siento un gran beneficiado con ese acontecimiento. Es así
que las cosas de Chuy, Uruguay, Brasil o el resto del mundo, puedo conocerlas
con horas o tal vez,
días de diferencia. Para quienes emigraron, consagrar el agradecimiento a
Internet debe ser ya una cuestión de honra. La web me permite leer los
principales artículos de los diarios el mismo día en que salen, escuchar
radio, comunicarme en tiempo real con los colegas o los amigos y en un futuro ya
muy cercano, podré ver los informativos de Canal 4 o cualquier estación
televisiva del Uruguay. Es el futuro que viene todos los días y a veces no nos
da tiempo ni siquiera a darnos cuenta que todo está cambiando a ritmo de vértigo.
Y de ese mundo de información, puedo extraer acontecimientos o novedades de las
que mi memoria no puede ser ajena, es que hay casi veinte años conviviendo con
las realidades de una región con todo el arrastre de secuela nostálgica que
ello provoca.
A propósito de ello, en estos días muchas cosas
que han ocurrido y ocurren en la zona, son parte de ese espacio de recuerdos que
mantengo muy vivos en mi mente. La situación de Chuy atravesando una
crisis sin procedentes; la reclamada necesidad de instrumentar las llamadas «Políticas
de Fronteras»; la situación de la industria pesquera en la Laguna Merín o la
problemática en general que enfrenta el Uruguay en el presente.
Yo recuerdo en 1984, cuando Sanguinetti vencía en las elecciones, asomaba ya
ese término «Políticas de Fronteras». Supongo que aquella administración
seguramente consideró que con la ejecución del decreto que promovió la
presencia de los Free-Shops ya solucionaba la falta de una política adecuada a
la vida fronteriza. Sobre finales de la década, la frase «Políticas de
Fronteras», fue un caballito de batalla para la campaña proselitista de Luis
Lacalle antes de llegar a la presidencia. Por supuesto que luego se olvido del término.
No se si en las últimas elecciones alguien lo mencionó, pero
recientemente el Senador Rodolfo Nin Novoa lo citó varias veces en un reportaje
realizado en Melo, en donde habló sobre la situación de Aceguá. Lo
interesante de la nota, al menos para mi, es que Nin sostiene que la política
fronteriza debe emular a la que ejecuta Brasil en sus fronteras y que,
obviamente, a nadie le es desconocida.
Lo cierto es que hace 16 años que vengo
escuchando hablar del asunto y en ese espacio de tiempo ya pasaron tres períodos
de Gobierno y lo que va del actual. A esta altura, bueno sería que se definiera
primero lo que significa «Política de Fronteras» y luego que algún
Legislador se tome el
trabajo de crear un proyecto para que de una vez por todas, esa inquietud tome
forma de "algo".
Con respecto a la Laguna Merín, recientemente leí
un informe sobre la triste situación en que se encuentra la pesca artesanal del
lado brasileño. Tomando en cuenta los últimos 30 años (1970 a 2000) el total
de capturas en la Laguna de los Patos bajó de 40.000 para 7.000 toneladas por año.
De 30 fábricas que existían, hay solamente nueve. En Pelotas apenas dos
trabajan en la actualidad. Si eso ocurre en Brasil, ¿ hasta donde llega la
crisis en Uruguay?. Yo recuerdo una serie de notas que debí realizar a finales
de los 80, sobre la permanente depredación a que eran sometidos los cardúmenes
en la parte uruguaya de la Laguna y los ríos afluentes a la misma. Hace ya
muchos años que no leo ni siento nada sobre el asunto, señal inequívoca de
que nuestra industria pesquera ya ni noticias genera. Aunque es bueno saber que
el gobierno brasileño, a través del Ministerio de Agricultura, durante lo que
resta del año emitirá 140 nuevas licencias de pesca para que navíos-fábrica
de Asia, Oceanía y Europa actúen en su extenso litoral marítimo y es bueno
recordar que los peces no saben de fronteras y, muchas veces, los barcos
tampoco.
Hasta la próxima.
Miami, 02 de julio de 2001.
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