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No es posible percibirlo a simple vista,
pero la vida de los que habitan esta nación viene cambiando a ritmo
acelerado. No son cambios en el estilo de vida, son mudanzas dramáticas
en la percepción del mundo que lo rodea. La cadena de episodios que se
iniciaron con el ataque a las torres gemelas en Nueva York y tienen su
capítulo por estos días en forma de ántrax, pasando por los bombardeos
en Afganistan, han incubado otra forma de pensar en la mente americana
de este último trimestre del 2001.
La televisión y la forma de actuar de la prensa ha jugado un papel
esencial en esa transformación no es posible percibirlo porque
aparentemente la vida aquí ha mantenido su curso normal, pese al
desempleo y la recesión en aumento. La gente luce tranquila en sus
vehículos o cuando sale a realizar sus compras del fin de semana. Pero
hay un estado de alarma colectiva que la puede disparar cualquier cosa,
incluso el inofensivo estallido de una cubierta de automóvil. Cualquier
cosa que suceda anormal es inmediatamente
asociada al terrorismo por el imaginario colectivo. Las bromas de mal
gusto, ayudan esa situación evidentemente. Ya se ha convertido en imagen
habitual, en cualquier día y a cualquier hora, ver detenerse un vehículo
de rescate en emergencias «fire rescue» con técnicos especialmente
equipados para atender posibles casos de contaminación, portando
máscaras antigás, etc. Ellos deben salir ante un sobre sospechoso
llegado por correo o ante una falsa alarma o en el peor de los casos,
ante un verdadero caso de ántrax, algo que aún no ha ocurrido aquí
felizmente. La gente, con toda razón, le ha tomado miedo a la
correspondencia y aquí todo se hace a través del correo. Se envían los
cheques para pagar luz, agua, teléfonos, tarjetas de crédito, compras a
crédito, etc y al mismo tiempo se reciben cientos de cartas mensuales
(rigurosamente cierto) en donde además de las facturas llega todo tipo
de propaganda y material de diversa índole, como puede ser pedidos de
campañas benéficas, ofertas, etc.
El correo en este país es un ente vivo y que tiene un protagonismo
esencial en la mecánica dentro de la cual funciona la sociedad
estadounidense. Ahora, pueden ustedes imaginarse de que manera esa
mecánica se ve afectada con lo que ha ocurrido.
La prensa aquí juega un partido raro. Selecciona la información de
acuerdo con el impacto que la misma produce y la titula sin balancear.
Es decir, nos mandan el veneno y no nos dan el antídoto. Así se manejan
posibilidades como los posibles atentados a las plantas nucleares, los
puentes colgantes de
California o la viruela como agente biológico, sin medir hasta que
grado se debe poner ese tipo de informaciones en conocimiento de la
población sin abundar en detalles que alivien las tensiones que la
mismas noticias provocan. Yo he descubierto que esta sociedad a la hora
de informarse, se alimenta de información como si lo hiciera en un
puesto Mc Donald. Son comidas rápidas, para ganar tiempo, disfrutarla en
el momento y a otra cosa.
La comida rápida, las noticias rápidas. Resultado: mala alimentación y
desinformación las estrellas son las grandes cadenas que en cierta
manera digitan el sentido de la información, que es bueno aclararlo,
tienen sus críticos aquí mismo, dentro de este país, pero su poder es
tan grande que en cierta manera, tienen la capacidad de monopolizar a la
mayor parte de la población, mediante sus emisiones o mediante las
restantes, que se limitan a reproducir lo que CBS, CNN, NBC, FOX y cía
suelen mostrar a la ligera, como
las comidas rápidas de Mc Donald.
Que hará el terrorismo nadie sabe, pero si se saben otras cosas que SI
se harán aquí para protegerse de ese mismo peligro. Al aumento de las
reglas de seguridad es uno considerado normal y el incremento del
control migratorio también es normal, pero aquí es el que más preocupa.
Preocupa por que nadie
sabe cómo será ejecutada la nueva política y como repercutirá en los
cientos de miles de emigrantes (uruguayos incluidos) en situación
irregular que aquí trabajan.
No me atrevo a avizorar el futuro inmediato, pero no es auspicioso en
ese aspecto. Todos coinciden en que la emigración a este país cambiará
para siempre y esto es bueno tenerlo en cuenta.
Hasta la próxima.
Miami, 01 de noviembre
de 2001 |