Desde Miami...

 
Bernardo Pilatti  (Periodista Independiente)  Biografía

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"El agua que beberemos..."

si nos dejan

 

 

En el lugar donde nací, crecí y pasé gran parte de mi adolescencia no existía el servicio de agua potable.

Pese a que se trataba de una barriada ubicada a 20 minutos del centro de Montevideo, el sistema de suministro del vital elemento que provee OSE, llegaba como cosa cercana, hasta una canilla pública a la que se accedía, luego de recorrer cuatro largas cuadras por una calle de tierra y pasto.

De allí cargábamos en baldes plásticos en un ejercicio que tenia más de social que físico, ya que la canilla pública resultaba el mejor lugar de reuniones para todo el vecindario.

Aquel preciado liquido, así como era extraído, igualmente lo bebíamos directamente del chorro y no recuerdo haber padecido por aquel entonces, ni enfermedades ni de parásitos, ni cosa semejante.

A los pocos años, llegó finalmente el sistema de cañerías hasta mi hogar y seguimos bebiendo el agua, esta vez pagando una módica suma.

 

Pasó el tiempo y por mi trabajo participé de muchas actividades relacionadas con el agua. Asistí a inauguraciones y presencié en innumerables ocasiones, diversos trabajos de maquinarías que realizaban perforaciones en cualquier lugar de la Republica. De allí manaba el agua y de allí era bebida directamente por los vecinos. Sin tratar, sin "curar". Como una extensión de la naturaleza que nos regalaba el mas preciado elemento de la sobrevivencia. Todo era tan natural en mi infancia que jamás me pare a razonar sobre el valor que ello tenia para mi propia vida y la de todos los seres humanos.

Hoy, a casi tres décadas después, el agua que bebo aquí en Estados Unidos, la compro en los supermercados o en depósitos donde puedo economizar algo, pero poca cosa. También aquí aprendí que el valor del agua ya no debemos medirla por lo que significa para nuestra sobrevivencia. El agua que mana en cualquier lugar de nuestro país, es parte del segundo mayor reservorio del mundo, sobre la que está sentado Uruguay. Es una verdadera nave, flotando sobre un inmenso mar de agua dulce. "El agua promete ser en el siglo XXI, lo que el petróleo fue en el siglo XX, la preciosa mercancía que determina la riqueza de las naciones." Así lo expresó, la Revista Fortune hace poco tiempo atrás y hoy el mundo industrializado nos tiene en la mira, por ello pienso, que las decisiones que se adopten para salvaguardar este preciado bien en el futuro inmediato, irán en franco beneficio o en terrible perjuicio de nuestras futuras generaciones.

EL URUGUAYO NO QUIERE PRIVATIZACIONES

En 1992, mediante un plebiscito popular un 73%, de los electores rechazó los artículos de la Ley de Empresas Públicas que permitían la privatización de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL). Para entonces, yo dirigía un área municipal dentro de un gobierno local de orientación nacionalista en Cerro Largo, a la par que manejaba públicamente mis afinidades con organismos ecologistas y de defensa del medio ambiente. Tal fue así, que mi participación en la organización que trabajó para recoger adhesiones contra esa ley, afecto mi cargo y a la postre determino mi salida del mismo. De esa labor en el plebiscito del 92 guardo muchas enseñanzas, pero tal vez la más importante y que recuerdo profundamente, proviene de una frase que escuché en uno de los innumerables actos que se promocionaron en esa ocasión. "Hoy privatizan ANTEL, mañana harán lo mismo con nuestra agua".

Han pasado mas de diez años y todo hace presumir que ese tiempo no demorara en llegar. Por ello hay que prepararse y si alguien aún no ha tomado conciencia, es bueno que comience a instruirse sobre lo que hoy significa el vital liquido para toda la especie del planeta.

UN RECURSO ESCASO

A pesar de que la mayor parte de la superficie de nuestro planeta está cubierta por agua, menos de la mitad del uno por ciento es potable. El resto está congelado en los polos o es agua salada de mar.

Ahora esa minúscula porción se nos está agotando debido a varios factores, incluyendo la destrucción de bosques y humedales, la construcción de mega represas que descalabran las cuencas hidrográficas, las prácticas insustentables de la agricultura industrializada y la contaminación de acuíferos con químicos tóxicos como pesticidas y desperdicios industriales, aparte de un sinnúmero de causas que me llevarían mucho espacio nombrarlos.

Otro factor importante, son los patrones de consumo insustentables. El consumo mundial de agua per cápita, se está duplicando cada veinte años, un aumento dos veces más rápido que el de la población mundial. Según opinión del Banco Mundial, la próxima guerra mundial será por el acceso al agua, y la Agencia Central de Inteligencia estima que para el año 2015 el agua será una de las mayores causas de conflicto internacional.

EL NEGOCIO

Más que un negocio, es ¡un gran negocio! que incluye; desde represas, canales de irrigación, acueductos y agua embotellada hasta tecnologías de purificación y desalinización, alcantarillados, tratamiento de aguas sucias y la exportación del líquido. Las ganancias de este sector ya rebasan las de la industria farmacéutica, a pesar de que actualmente sólo 5% del agua potable, está privatizada. Los empresarios del agua buscan adueñarse del otro 95%.

La industria del agua embotellada es una de las de más rápido crecimiento y menos reglamentación en el mundo entero, con una tasa de crecimiento anual de 20%, informó el semanario estadounidense The Nation el pasado dos de septiembre. En el año 2002, se vendieron cerca de 90 mil millones de litros de agua embotellada, la mayoría de estos en contenedores de plástico que no se reciclan y por la ganancia nada despreciable de $22 mil millones.

Al igual que con otros sectores de la economía, el negocio del agua está siendo dominado por unos pocos jugadores. Diez transnacionales lo dominan y en el tope de la lista están dos francesas: Vivendi Universal y Suez. Estas dos empresas juntas dan agua a casi 200 millones de abonados en 150 países.

EL COMERCIO ACTUAL

Suez Lyonnaise des Eaux y Vivendi controlan en realidad dos tercios del mercado mundial del agua y apuntan básicamente a los mercados ricos o de concentración de población. Sin embargo las cosas no les están saliendo fáciles, las privatizaciones sabido es que vienen resultando completos desastres y ya no sólo en el agua potable. Y no hay que irse muy lejos de Uruguay.

 

En la ciudad argentina de Tucumán, por ejemplo, donde la empresa responsable es Vivendi, testimonios relatan que el agua era de color marrón y que muchas personas contrajeron enfermedades al consumirla.

En el caso de la ciudad de Buenos Aires, la empresa Suez-Lyonnaise adquirió los servicios de agua y de saneamiento.

Como consecuencia de una falta de mantenimiento adecuado en la red cloacal, los efluentes fueron a parar al río sin ningún tratamiento provocando una importante contaminación. En Estados Unidos, el tema del agua y las privatizaciones ha logrado sacar de su habitual falta de interés al plácido habitante de este país, reconocidamente reacio a involucrarse en estos "problemas domésticos". Es que la privatización de la energía eléctrica ha sido un desastre porque implicó aumentos de tarifas y servicios de mala calidad. Muchos de los estados que desregularon el sector energético están revisando esa política para retomar el control de ese servicio estratégico.

"Después de cometer estos atentados contra nuestros servicios públicos, ahora quieren privatizar nuestra agua" dicen las organizaciones de derechos civiles. . En la actualidad el 85 por ciento de los servicios de agua de Estados Unidos son provistos por los municipios. El mayor proyecto de privatización del agua concretado hasta ahora, es el de la ciudad de Atlanta y se ha revelado como un verdadero desastre. En agosto pasado, el intendente de la ciudad advirtió a la corporación Suez-Lyonnaise que si no mejoraba el servicio el contrato sería anulado. Los habitantes de Atlanta reciben a menudo agua de color marrón, en los barrios ricos se hierve el agua. Una investigación de las causas de estas deficiencias permitió establecer que las exageradas reducciones de personal que había ejecutado la empresa había perjudicado la calidad del producto.

En Sudáfrica, por ejemplo, los acueductos están siendo entregados a compañías privadas extranjeras, a pesar de la oposición de los sindicatos y la sociedad civil. En la comunidad marginada y hacinada de Orange Farm, localizada a media hora de Soweto, los acueductos son ahora de Suez, compañía francesa que es dueña también de United Water. Los trabajadores de la empresa ganan un dólar al día, y los residentes que no pueden pagar simplemente se les quita el servicio. Ahora el agua en Sudáfrica no es un derecho ni un servicio público; es un privilegio privado.  

¿QUE PASARÁ EN URUGUAY?  

 

Es fácil imaginarlo. Estaremos en el centro de una larga guerra por el preciado líquido. Y no se trata de privatizar su uso doméstico, se trata de privatizar su USO TOTAL, lo que involucra la extracción indiscriminada para abastecer a los sedientos mercados que carecen de la misma.

En el texto del ALCA, existen artículos cuyo único fin es facilitar el ingreso de las corporaciones transnacionales a las economías de todos los países miembros. En los sistemas de libre comercio el agua es considerada de tres maneras distintas: por un lado es un bien que puede ser negociada, exportada, por otro lado es un servicio por lo que los servicios están incluidos en los acuerdos de libre comercio, y además es considerada como "inversión". Si se aprueban los acuerdos internacionales como están propuestos, los gobiernos nacionales deberán fundamentar, demostrar, probar que tienen razones por las cuales no puede privatizar el agua, porque de lo contrario, los países pueden ser sancionados por la OMC. 

En una conferencia reciente sobre la defensa del agua, Maude Barlow una canadiense, escritora, crítica política y militante por el derecho al agua que además es presidenta honoraria del Council of Canadians (Consejo de los Canadienses), una asociación de interés público sin fines de lucro, no partidaria, apoyada por 100.000 miembros en ese país y que ha escrito 13 libros, entre ellos Oro azul, referido al agua, fue por demás elocuente al citar el punto crítico del "negocio" que esta siendo montado encima de nuestra reserva acuífera.

"Las corporaciones transnacionales formaron un verdadero cártel para apropiarse del agua. Estas poderosas alianzas tienen capacidad de influir enormemente en instituciones multilaterales como el Banco Mundial y en los bancos regionales de desarrollo. Es sabido, por ejemplo, que el Fondo Monetario Internacional está presionando a los países que padecen una crisis monetaria y económica para que -entre otras cosas- privaticen el agua como condición para liberar los créditos. También tienen una gran influencia en la definición de los acuerdos internacionales de comercio como la proyectada Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), o la Organización Mundial de Comercio (OMC) para que sus pretensiones queden incluidas en esos acuerdos".

En un comunicado reciente, según extraje de una información cablegrafía, "El Banco Mundial ha advertido que la región necesita aumentar la inversión privada en el sector para contar con los fondos suficientes que le permitan satisfacer las necesidades de agua potable de sus habitantes". Ese mensaje es más claro que el agua que bebemos.

Hoy, Uruguay, integra un bloque llamado Mercosur, donde felizmente se ha revitalizado el interés por potenciarlo. Es precisamente debajo del suelo de los países de ese bloque, que descansa la segunda mayor reserva mundial de agua potable. Los actuales gobernantes de Brasil y Argentina pretenden trabajar encima de políticas únicas sobre los temas en común. Nada existe más en común dentro de nuestros mas preciados bienes que el agua potable precisamente. En estos días leí una declaración del Dr. Tabaré Vázquez sobre el camino que debe recorrer Uruguay, el que pasa exclusivamente por alinearse tras la misma posición de esos países. Sin pretender inmiscuirme desde la distancia en la política local , coincido que, vista la necesidad de defender nuestra riqueza, ese debe ser el camino o tal vez, el único de los caminos.

Hasta la próxima.

Miami, 03 de julio de 2003

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