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En el lugar donde nací,
crecí y pasé gran parte de mi adolescencia no existía el servicio de agua
potable.
Pese a que se trataba de
una barriada ubicada a 20 minutos del centro de Montevideo, el sistema de
suministro del vital elemento que provee OSE, llegaba como cosa cercana,
hasta una canilla pública a la que se accedía, luego de recorrer cuatro
largas cuadras por una calle de tierra y pasto. |
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De allí cargábamos en
baldes plásticos en un ejercicio que tenia más de social que físico, ya
que la canilla pública resultaba el mejor lugar de reuniones para todo el
vecindario. |
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Aquel preciado liquido,
así como era extraído, igualmente lo bebíamos directamente del chorro y no
recuerdo haber padecido por aquel entonces, ni enfermedades ni de
parásitos, ni cosa semejante.
A los pocos años, llegó
finalmente el sistema de cañerías hasta mi hogar y seguimos bebiendo el
agua, esta vez pagando una módica suma.
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Pasó el tiempo y por mi
trabajo participé de muchas actividades relacionadas con el agua. Asistí a
inauguraciones y presencié en innumerables ocasiones, diversos trabajos de
maquinarías que realizaban perforaciones en cualquier lugar de la
Republica. De allí manaba el agua y de allí era bebida directamente
por los vecinos. Sin tratar, sin "curar". Como una extensión de la naturaleza
que nos regalaba el mas preciado elemento de la sobrevivencia. Todo era tan
natural en mi infancia que jamás me pare a razonar sobre el valor que ello
tenia para mi propia vida y la de todos los seres humanos.
Hoy, a casi tres décadas después, el agua que bebo aquí en
Estados Unidos, la compro en los supermercados o en depósitos donde puedo
economizar algo, pero poca cosa. También aquí aprendí que el valor del agua ya
no debemos medirla por lo que significa para nuestra sobrevivencia. El agua
que mana en cualquier lugar de nuestro país, es parte del segundo mayor
reservorio del mundo, sobre la que está sentado Uruguay. Es una verdadera
nave, flotando sobre un inmenso mar de agua dulce. "El agua promete ser en el
siglo XXI, lo que el petróleo fue en el siglo XX, la preciosa mercancía que
determina la riqueza de las naciones." Así lo expresó, la Revista Fortune hace
poco tiempo atrás y hoy el mundo industrializado nos tiene en la mira, por
ello pienso, que las decisiones que se adopten para salvaguardar este preciado
bien en el futuro inmediato, irán en franco beneficio o en terrible perjuicio
de nuestras futuras generaciones.
EL URUGUAYO NO QUIERE PRIVATIZACIONES
En 1992, mediante un plebiscito popular un 73%, de los
electores rechazó los artículos de la Ley de Empresas Públicas que permitían
la privatización de la Administración Nacional de Telecomunicaciones (ANTEL).
Para entonces, yo dirigía un área municipal dentro de un gobierno local de
orientación nacionalista en Cerro Largo, a la par que manejaba públicamente
mis afinidades con organismos ecologistas y de defensa del medio ambiente. Tal
fue así, que mi participación en la organización que trabajó para recoger
adhesiones contra esa ley, afecto mi cargo y a la postre determino mi salida
del mismo. De esa labor en el plebiscito del 92 guardo muchas enseñanzas, pero
tal vez la más importante y que recuerdo profundamente, proviene de una frase
que escuché en uno de los innumerables actos que se promocionaron en esa
ocasión. "Hoy privatizan ANTEL, mañana harán lo mismo con nuestra agua".
Han pasado mas de diez años y todo hace presumir que ese
tiempo no demorara en llegar. Por ello hay que prepararse y si alguien aún no
ha tomado conciencia, es bueno que comience a instruirse sobre lo que hoy
significa el vital liquido para toda la especie del planeta.
UN RECURSO ESCASO
A pesar de que la mayor parte de la superficie de nuestro
planeta está cubierta por agua, menos de la mitad del uno por ciento es
potable. El resto está congelado en los polos o es agua salada de mar.
Ahora esa minúscula porción se nos está agotando debido a
varios factores, incluyendo la destrucción de bosques y humedales, la
construcción de mega represas que descalabran las cuencas hidrográficas, las
prácticas insustentables de la agricultura industrializada y la contaminación
de acuíferos con químicos tóxicos como pesticidas y desperdicios industriales,
aparte de un sinnúmero de causas que me llevarían mucho espacio nombrarlos.
Otro factor importante, son los patrones de consumo
insustentables. El consumo mundial de agua per cápita, se está duplicando cada
veinte años, un aumento dos veces más rápido que el de la población mundial.
Según opinión del Banco Mundial, la próxima guerra mundial será por el acceso
al agua, y la Agencia Central de Inteligencia estima que para el año 2015 el
agua será una de las mayores causas de conflicto internacional.
EL NEGOCIO
Más que un negocio, es ¡un gran negocio! que incluye; desde
represas, canales de irrigación, acueductos y agua embotellada hasta
tecnologías de purificación y desalinización, alcantarillados, tratamiento de
aguas sucias y la exportación del líquido. Las ganancias de este sector ya
rebasan las de la industria farmacéutica, a pesar de que actualmente sólo 5%
del agua potable, está privatizada. Los empresarios del agua buscan adueñarse
del otro 95%.
La industria del agua embotellada es una de las de más
rápido crecimiento y menos reglamentación en el mundo entero, con una tasa de
crecimiento anual de 20%, informó el semanario estadounidense The Nation el
pasado dos de septiembre. En el año 2002, se vendieron cerca de 90 mil
millones de litros de agua embotellada, la mayoría de estos en contenedores de
plástico que no se reciclan y por la ganancia nada despreciable de $22 mil
millones.
Al igual que con otros sectores de la economía, el negocio
del agua está siendo dominado por unos pocos jugadores. Diez transnacionales
lo dominan y en el tope de la lista están dos francesas: Vivendi Universal y
Suez. Estas dos empresas juntas dan agua a casi 200 millones de abonados en
150 países.
EL COMERCIO ACTUAL
Suez Lyonnaise des Eaux y Vivendi controlan en realidad dos
tercios del mercado mundial del agua y apuntan básicamente a los mercados
ricos o de concentración de población. Sin embargo las cosas no les están
saliendo fáciles, las privatizaciones sabido es que vienen resultando
completos desastres y ya no sólo en el agua potable. Y no hay que irse muy
lejos de Uruguay.
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En la ciudad argentina de
Tucumán, por ejemplo, donde la empresa responsable es Vivendi, testimonios
relatan que el agua era de color marrón y que muchas personas contrajeron
enfermedades al consumirla.
En el caso de la ciudad de Buenos Aires, la
empresa Suez-Lyonnaise adquirió los servicios de agua y de saneamiento.
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Como consecuencia de una
falta de mantenimiento adecuado en la red cloacal, los efluentes fueron a
parar al río sin ningún tratamiento provocando una importante
contaminación. En Estados Unidos, el tema del agua y las privatizaciones
ha logrado sacar de su habitual falta de interés al plácido habitante de este
país, reconocidamente reacio a involucrarse en estos "problemas domésticos".
Es que la privatización de la energía eléctrica ha sido un desastre porque
implicó aumentos de tarifas y servicios de mala calidad. Muchos de los estados
que desregularon el sector energético están revisando esa política para
retomar el control de ese servicio estratégico.
"Después de cometer estos atentados contra nuestros servicios públicos, ahora
quieren privatizar nuestra agua" dicen las organizaciones de derechos civiles.
. En la actualidad el 85 por ciento de los servicios de agua de Estados Unidos
son provistos por los municipios. El mayor proyecto de privatización del agua
concretado hasta ahora, es el de la ciudad de Atlanta y se ha revelado como un
verdadero desastre. En agosto pasado, el intendente de la ciudad advirtió a la
corporación Suez-Lyonnaise que si no mejoraba el servicio el contrato sería
anulado. Los habitantes de Atlanta reciben a menudo agua de color marrón, en
los barrios ricos se hierve el agua. Una investigación de las causas de estas
deficiencias permitió establecer que las exageradas reducciones de personal
que había ejecutado la empresa había perjudicado la calidad del producto.
En Sudáfrica, por ejemplo, los acueductos están siendo
entregados a compañías privadas extranjeras, a pesar de la oposición de los
sindicatos y la sociedad civil. En la comunidad marginada y hacinada de Orange
Farm, localizada a media hora de Soweto, los acueductos son ahora de Suez,
compañía francesa que es dueña también de United Water. Los trabajadores de la
empresa ganan un dólar al día, y los residentes que no pueden pagar
simplemente se les quita el servicio. Ahora el agua en Sudáfrica no es un
derecho ni un servicio público; es un privilegio privado.
| ¿QUE
PASARÁ EN URUGUAY? |
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Es fácil imaginarlo. Estaremos en el centro de una larga
guerra por el preciado líquido. Y no se trata de privatizar su uso doméstico,
se trata de privatizar su USO TOTAL, lo que involucra la extracción
indiscriminada para abastecer a los sedientos mercados que carecen de la
misma.
En el texto del ALCA, existen artículos cuyo único fin es
facilitar el ingreso de las corporaciones transnacionales a las economías de
todos los países miembros. En los sistemas de libre comercio el agua es
considerada de tres maneras distintas: por un lado es un bien que puede ser
negociada, exportada, por otro lado es un servicio por lo que los servicios
están incluidos en los acuerdos de libre comercio, y además es considerada
como "inversión". Si se aprueban los acuerdos internacionales como están
propuestos, los gobiernos nacionales deberán fundamentar, demostrar, probar
que tienen razones por las cuales no puede privatizar el agua, porque de lo
contrario, los países pueden ser sancionados por la OMC.
En una conferencia reciente sobre la defensa del agua,
Maude Barlow una canadiense, escritora, crítica política y militante por el
derecho al agua que además es presidenta honoraria del Council of Canadians
(Consejo de los Canadienses), una asociación de interés público sin fines de
lucro, no partidaria, apoyada por 100.000 miembros en ese país y que ha
escrito 13 libros, entre ellos Oro azul, referido al agua, fue por demás
elocuente al citar el punto crítico del "negocio" que esta siendo montado
encima de nuestra reserva acuífera.
"Las corporaciones transnacionales formaron un verdadero
cártel para apropiarse del agua. Estas poderosas alianzas tienen capacidad de
influir enormemente en instituciones multilaterales como el Banco Mundial y en
los bancos regionales de desarrollo. Es sabido, por ejemplo, que el Fondo
Monetario Internacional está presionando a los países que padecen una crisis
monetaria y económica para que -entre otras cosas- privaticen el agua como
condición para liberar los créditos. También tienen una gran influencia en la
definición de los acuerdos internacionales de comercio como la proyectada Área
de Libre Comercio de las Américas (ALCA), o la Organización Mundial de
Comercio (OMC) para que sus pretensiones queden incluidas en esos acuerdos".
En un comunicado reciente, según extraje de una información
cablegrafía, "El Banco Mundial ha advertido que la región necesita aumentar la
inversión privada en el sector para contar con los fondos suficientes que le
permitan satisfacer las necesidades de agua potable de sus habitantes". Ese
mensaje es más claro que el agua que bebemos.
Hoy, Uruguay, integra un bloque llamado Mercosur, donde
felizmente se ha revitalizado el interés por potenciarlo. Es precisamente
debajo del suelo de los países de ese bloque, que descansa la segunda mayor
reserva mundial de agua potable. Los actuales gobernantes de Brasil y
Argentina pretenden trabajar encima de políticas únicas sobre los temas en
común. Nada existe más en común dentro de nuestros mas preciados bienes que el
agua potable precisamente. En estos días leí una declaración del Dr. Tabaré
Vázquez sobre el camino que debe recorrer Uruguay, el que pasa exclusivamente
por alinearse tras la misma posición de esos países. Sin pretender inmiscuirme
desde la distancia en la política local , coincido que, vista la necesidad de
defender nuestra riqueza, ese debe ser el camino o tal vez, el único de los
caminos.
Hasta la próxima.
Miami, 03 de julio de 2003 |
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