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A este país he venido en busca de desarrollar una carrera en el
periodismo deportivo y les juro que en ello vengo poniendo todo mi
empeño, con las dificultades que eso me provoca y las barreras que debo
superar. Sin embargo, no puedo sustraerme a la necesidad de mirar el
mundo latinoamericano desde otra óptica, la que no tiene nada que ver
con el deporte y si con la perspectiva que la política y la economía de
nuestro mundo mal globalizado nos impone.
El caso de
Argentina, para citar el ejemplo más reciente, me ha golpeado por todos
lados y no exagero un milímetro. Para empezar, me basta aquí en el sur
de la Florida mirar a mi alrededor y estoy rodeado de inmigrantes
argentinos, con muchos de los cuales, incluso, trabajo y les puedo
evaluar su preocupación en el día a día de su país, televisión mediante.
Pero, es necesario agregar otros factores de peso como las interrogantes
que plantea la forma en que esto golpeará a la economía uruguaya.
Y cuando hablo de
economía uruguaya me refiero a todo su conjunto, Chuy y costa de Rocha
incluida. Pero seguimos aún más, si pensamos que Brasil baila al son del
problema argentino y no necesito estar en Rocha para saber que tantos
fronterizos se han largado con sus bártulos a probar suerte y mejorar
algo de vida en la costa de Santa Catarina. Allí ya existe un pedazo de
Chuy anclado en Florianópolis y la saga argentina, según informes
oficiales, ya provocó una caída del 70% del turismo argentino en Brasil.
No se necesita
sumar mucho para saber que la mayor concentración de argentinos
gastadores, se registra precisamente en la Isla del Encanto. Pero la
perspectiva aún me suena más sombría, luego que releo a los futurólogos
de la economía santiguarse a la hora de predecir el futuro de nuestros
hermanos del plata. Estamos “fundidos” dijo Duhalde cuando asumió con
cara larga y sin siquiera una mueca de sonrisa. Me volví a preguntar,
¿hasta donde afectará nuestra economía esa enorme verdad? ¿Habrá llegado
el tan temido fin de las bandas cambiarias y se acabará con el atraso
cambiario?
Quienes deben en
dólares por las dudas, empiecen a rezar. Pero en este trabajo de
entender la economía y olvidarme del deporte, debo leer a futurólogos
como, por ejemplo, el analista Paul Krugman del New York Times, él que
cita otra posible víctima de la tragedia argentina, el ALCA o el Área de
Libre Comercio de las Américas, uno de los grandes objetivos de la
política exterior de la Administración Bush. Si tenemos en cuenta que
Brasil es poco partidario de esa integración y Venezuela tampoco,
sumando lo que le pueda ocurrir a la situación argentina, es posible que
ese proyecto se postergue en el tiempo y tal vez, siendo optimistas, sea
discutido dentro de dos o tres generaciones.
Y recuerden
ustedes todo lo que apuesta el Presidente Batlle en esa integración y no
otra. Los chuyenses, después del Mercosur, sabemos muy bien lo que
provocan "las macanas" de la integración mal hecha. Por eso lo del
principio, ni futurólogos ni economistas, pero vamos a empezar a leer
algo, al menos, para poder entender como funciona la economía y que no
nos pase como a nuestros hermanos argentinos, que un día se despertaron
con la desagradable noticia de que no podían utilizar su dinero: el
gobierno no los dejaba y cuando les fue a explicar la razón (el Gobierno
claro), les informó que ese dinero… no estaba en el banco.
Una pesadilla para
quien no entiende y dos pesadillas para quien sí, entiende y asume el
verdadero tamaño del problema.
Por ello, como me
dijo un amigo hondureño:
“Dios quiera que
Dios nos ayude en este 2002”.
Hasta la próxima.
Miami, 05 de enero de 2002 |