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Desde hace tres años me dedico al periodismo deportivo y en menor
medida al área comunitaria. Eso sucede desde que abandoné el Uruguay
y llegue a esta tierra. El drama cubano, como cualquier habitante de
la Florida, no me es ajeno. Por el contrario, es parte de la vida
cotidiana de todos. Por la influencia del exilio cubano, por la
cercanía de Cuba y porque muchas cosas que en Uruguay son vistas de
una manera, aquí es posible verlas de otra. Inevitablemente.
El cubano es un preso de su propio dolor en la coyuntura que su país
viene soportando desde hace 43 años. Y pese al eterno argumento del
embargo norteamericano, nada justifica la falta de los derechos
básicos y elementales que los habitantes de la isla padecen y que
no justifica ningún embargo.
Cuba es una dictadura, o una revolución dictatorial para asemejarla
al nombre que le dan a esa forma de gobierno. Una rara forma de
vivencia que aún incluso me cuesta comprender. Los cubanos viven su
día a día buscando la manera de burlar el hambre, inventando cosas
que siempre terminan en lo mismo: salir de la isla como sea hacia
cualquier lugar.
El Gobierno por su parte, vive su día a día evitando que la gente
se vaya y en un juego de gato y ratón manejando su desesperación y
hambre de maneras insólitas y que se aproximan a lo irreal.
Sin embargo la gran mayoría de los cubanos que huyen o consiguen
huir, al tiempo vuelven "como turistas", con dólares y situación
económica definida, a pasar sus días de vacación en la isla. Si
Ud. esperaba que fueran detenidos o expulsados por "traicionar el
espíritu de la revolución", está equivocado. Son tratados como
turistas y pueden visitar playas, hoteles, tiendas, restaurantes y
otros lugares a donde los cubanos de la isla tienen prohibido el
acceso.
Esa extraña situación, junto a las remesas de dinero que envían los
cubanos del exterior a sus familiares en la isla, han sido y son un
nudo de controversias entre el exilio cubano. Muchos sostienen que
es el exilio el que sostiene al régimen castrista. Y no andan muy
errados. Hoy el mayor ingreso de dinero a Cuba, proviene de las
remesas que envían "los balseros".
Pero no vamos a ahondar en el cúmulo de episodios insólitos que esta
dramática zaga cubana tiene en este lugar. Es necesario referirse a
nuestro a Uruguay y los últimos acontecimientos.
Por estos días, la moción presentada por Uruguay ante la Comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas, ha levantado todo tipo de
discusiones y cuestionamientos. Son el corolario de un problema que
no es nuevo, pero que tiene demasiadas lecturas y muy, pero muy poca
profundidad de sinceridad con respecto a la postura de quienes deben
asumir el principio que, efectivamente dicen defender a favor de
Cuba.
Se debe recordar que esa cuestionada moción, apenas pide que Cuba
acepte la
presencia de un observador sobre el respeto de los derechos humanos
en la isla. Pero la distancia, me plantea interrogantes sobre la
actitud uruguaya.
Fidel Castro hace 43 años que ejerce el mandato supremo de Cuba.
¿Alguien aceptaría, ya no un dictador, un presidente en Uruguay
mandando por tanto tiempo? Apuesto que no y un no de verdad, no
impuesto por ninguna circunstancia.
Sólo ese detalle, basta para considerar que entre un presidente
electo sea del país que sea y Castro hay una enorme y sideral
distancia. Pero basta leer lo que opinan, incluso intelectuales de
izquierda de México y muchos países de América, sobre el modelo de
gobierno castrista, que no acepta prensa opositora, que no acepta
partidos de oposición, ni siquiera el libre derecho de viajar que
cualquier ciudadano tiene en el último de los países democráticos,
para considerar que es un contrasentido defender a un régimen tan
opresor.
Pero más me sorprende, que el PIT-CNT salga a las calles a defender
a un gobierno que encarna todo aquello contra lo cual, la aguerrida
organización
históricamente ha luchado. En Cuba no es aceptada la existencia de
sindicatos de trabajadores y políticamente como si no bastara la
falta de partidos de oposición, afiliarse al único partido existente
es hasta una forma de sobre vivencia. No hacerlo es oposición y ser
opositor es ser un eterno perseguido.
Yo por muchos años fui cronista del Diario la República y
honestamente, llevó con orgullo ese antecedente en mis credenciales.
Sin embargo, nunca llegaré a entender la postura de mi querido
diario. ¿ Es posible aceptar que un medio de prensa opositor como La
República, defienda la existencia de un Gobierno que "no acepta la
existencia de la prensa
opositora".
Exactamente igual a lo que se pretendió imponer a la combativa
prensa venezolana por parte del Gobierno de Chávez o en nuestros
países, cuando reinaron las dictaduras militares.
Pero mis reflexiones sobre todo esto, no las quiero finalizar
emitiendo una opinión personal, si no meditando sobre el papel de
México en todo este entuerto.
México, precisamente, ha sido la nación más cercana y amiga de Cuba
en las décadas en que ha sobrevivido el castrismo. Sin embargo, a
raíz de todo el proceso de votación del tema derechos humanos y los
problemas de público conocimiento, se emitió un comunicado, en cuya
parte medular el Gobierno mexicano resume la verdadera situación de
la isla. Y es con ello que quiero cerrar esta crónica.
El punto 8 de la declaración del Gobierno
de México dice:
"El Gobierno de Cuba hace evidente que la democracia impera hoy en
México.
Es cierto que en México los críticos del gobierno tienen acceso a
los medios masivos de comunicación para criticar al régimen. Es
cierto que en México hay partidos de oposición que discrepan de la
postura del Gobierno.
Es cierto que en México hay separación de poderes y un Congreso
independiente que le exige determinadas posturas al Ejecutivo.
Es cierto que los opositores del Gobierno mexicano pueden viajar
libremente a Cuba y reunirse con quienes ellos deseen.
Es cierto que en México está abierto al escrutinio externo en
derechos humanos y le da la bienvenida.
Es cierto que en México, como en la mayoría de las democracias del
mundo, la
grabación de conversaciones telefónicas sin el conocimiento y
consentimiento de las partes está prohibida.
En Cuba hoy nada de esto es cierto. Los mexicanos lo lamentamos".
Hasta la próxima
Miami, 28 de abril de 2002 |
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