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No debo esconder que sigo regularmente las noticias de nuestro país
y en especial lo que ocurre en nuestro departamento. No me es
ajena la problemática rochense y debo ser sincero al confesar que
me duele, porque al fin y al cabo aprendí a conocerla muy de cerca
y particularmente lo que ocurre con los municipales ya que por
muchos años fueron mis compañeros de trabajo, penurias y a veces,
alegrías.
En estos días, gracias
al voluminoso material periodístico que Hugo Lujan suele enviar
para el sitio fernandino en Internet de Surmedia, me enteré de la
solución encontrada al drama salarial de los obreros municipales de
Rocha. La noticia confieso que me alegró, pero también me ayudo a
reflexionar sobre la endémica sordera que los gobernantes
históricamente en nuestro país han tenido para escuchar las buenas o
ingeniosas ideas de
aquellos que se toman el tiempo de «pensar». La forma en que se
buscó una solución al problema fue una muestra de ingenio. Pero es
bueno recordar que las ideas y el ingenio abundan entre los
rochenses. Para sobrevivir muchas veces hay que tener ingenio o
«chispa», como nos gusta llamarle. Sin embargo desde los ámbitos del
control de las administraciones de gobiernos, sean municipales o de
lo que sea, se suele actuar de espaldas a todo eso, por el efecto
«chacrita» que impide aceptar muchas veces que otros puedan pensar
aquello que uno no supo pensar. Así se ha ido perdiendo tanta cosa.
El turismo, la pesca, la agricultura y vaya uno a saber cuanta cosa
más es víctima de ese efecto.
PROTEGER EL TALENTO
La necesidad de
proteger el talento ha pasado siempre por una endémica ceguera, que
a mi juicio, forma parte del gran harakiri que nuestra sociedad se
ha hecho a la hora de crecer basada en nuestra riqueza intelectual.
¿O acaso nadie le ha sorprendido que nuestro Gobierno con bombos y
platillos decida realizar un trabajo de alto nivel para detectar a
nuestros «cerebros en fuga» y escuchar sus ideas y consejos»? ¿Por
cual razón entonces no se crean espacios para promover, auspiciar e
impulsar la capacidad intelectual de AQUELLOS QUE AUN NO SE HAN IDO
y tienen ideas y voluntad de aportar consejos a la búsqueda de
soluciones? Estados Unidos es una muestra increíble de protección
del talento. Aquí las ideas se premian y los que demuestran
capacidad de tenerlas son reconocidos como un capital que debe
protegerse. En las escuelas los alumnos que nacen con cualidades
superiores para el aprendizaje, son separados y preparados de
acuerdo con su potencial para que en el futuro ese potencial sea
aprovechado al máximo. Del seguimiento de su trabajo se encarga el
propio gobierno el que incluso paga su formación.
En Uruguay, tal vez alguien podría muy a la ligera opinar que eso es
discriminar al resto de los alumnos de cualquier centro escolar,
porque después de todo, somos todos iguales. Grave error. Un
superdotado alumno de clase opaca a los demás con su intelecto
superior, pero al mismo tiempo se siente encerrado y frustrado por
la falta de metas mayores que lo exijan. Si observamos esto con
cuidado veremos que todos se perjudican. Sin embargo, el
reconocer los grados de potencial de cada estudiante, nos permitirá
formarlos de forma tal que lo que la naturaleza les donó sirva a la
sociedad en que ellos deberán integrarse en el futuro. Y
paralelamente educar a los más y a los menos favorecidos de
intelecto con similar proporción de herramientas para su justo
crecimiento.
Algo parecido sucede
con el deporte. ¿O acaso no han surgido niños con un enorme
potencial para desarrollar una carrera de éxito y excepto los
elogios domingueros, jamás pudo encontrarse alguna clase de
organismo del estado que trabajara en proteger y ayudar a
desarrollar ese talento? Alguna vez, en SportsYA!, escribí una
columna sobre ese tema inspirada en un proyecto de fenómeno
deportivo como a los siete años lo era Fernando «Fefo» Colman en
Chuy. Ese artículo aún es posible encontrarlo en la dirección:
http://www.sportsya.com/columnas/column.html?columnista=358&articulo=4127
Universitarios, deportistas, músicos, periodistas, técnicos,
obreros, peones del campo, simples empleados de una tienda o un
funcionario público, cualquiera puede tener una idea para cada cosa.
Los seres humanos somos lo que somos porque nuestra mente nos
diferencia del resto. El día que aquellos que guían los destinos de
las sociedades apelen a esa riqueza, verán resolverse muchos de sus
problemas sin gastos ni grandes erogaciones. Y ojalá que la solución
que se encontró a los problemas salariales de los municipales de
Rocha, algo que nació de una buena idea, sirva de ejemplo e
inspiración para que el querido «paisito» rochense sea la tierra de
promisión que todos anhelamos.
Hasta la próxima.
Miami, 06 de enero de 2002 |